Cuídale
Hola, buenos días, hoy Celia nos lleva al Señor. Que
pases un feliz día.
Nos regalaron un montón de flores el otro día. Yo me
hice cargo de regarlas y cuidarlas. Las coloqué en un sitio de paso y, al
verlas, les cortaba lo que se secaba, las regaba... Pero... Llegó el momento de
transplantarlas al invernadero. Al estar allí, que no es un sitio de paso, pues
se me olvida regarlas y cuidarlas. Y siempre que me acuerdo es mediodía, cuando
no se pueden regar porque se queman.
Yo le pedía al Señor que no me pasase con Él lo mismo
que me pasa con las flores. Que, aunque no le viese, aunque no estuviese en un
sitio de paso, le cuidase.
Hay veces que te despistas, te concentras en algún
trabajo, y te olvidas de Él. Cuántas veces Cristo se quiere hacer presente en
tu casa, en tu trabajo, en miles de sitios, pero no le dejamos paso. Y, cuando
por fin nos acordamos, no es buen momento porque... ¡hay tantas cosas que
hacer!
Pero como las plantas no se van del invernadero,
Cristo permanece. Y siempre te está esperando para que vuelvas y le cuentes
cómo te ha ido, qué es lo que te preocupa, las alegrías del día.
Hoy el reto es que no tengas miedo de volver a Cristo,
por mucho que hayas dejado de cuidarle. Acuérdate de Él en el trabajo, ponte
una estampa o algo que te lo recuerde y, de vez en cuando, dile que te acuerdas
de Él y que no quieres olvidarte.
VIVE DE CRISTO
Fuente: Dominicas de Lerma
