Lluvia multicolor
Hola, buenos días, hoy Sión nos lleva al Señor. Que
pases un feliz día
Ayer me encargaron cortar cordones para unos colgantes
que estamos haciendo. Así pues, cogí los rollos de colores, las tijeras... ¡y a
ello!
Los que cortaba los iba dejando en el respaldo de una
silla, para que no se enredasen. Pero, cuando ya llevaba un buen rato...
¡Fiuuuuuuu! ¡Se escurrieron todos al suelo, como una lluvia de colores!
¡Yo que los había puesto tan ordenaditos, ahora
estaban hechos un nudo, totalmente enmarañados! Ya se acababa el tiempo. Los
miré... y los di por perdidos.
Sin embargo, sentí una invitación por dentro. Cogí de
un cordón, tiré de otro... ¡En un instante estaba todo arreglado! ¡Era mucho
más fácil de lo que me había imaginado!
Sólo pude dar gracias al Señor, ¡había sido Él! La
clave estuvo en tirar de los cordones adecuados. Y eso, con mis cuerdas de
colores... ¡y en cualquier circunstancia!
Muchas veces nos encontramos con situaciones
delicadas, o con personas a las que no sabemos cómo llegar. Parece que
cualquier movimiento en falso puede enredar más las cosas, y todo invita a
dejarlo por imposible...
Sin embargo, hay otro camino: llegar dando un rodeo.
En vez de acercarte directamente a la persona, ¡acércate primero a Cristo! Él
conoce cada una de nuestras cuerdas, y sabe cómo llegar al corazón que necesita
su Amor.
Hoy el reto del amor es preguntar a Cristo de qué
cordón debes tirar. Comienza un nuevo día, en el que vivirás muchos encuentros.
Y, en algún momento, puedes sentir el vértigo de un montón de cuerdas
enredadas: una persona difícil, una situación nueva... Antes de lanzarte a
ello, para con Cristo y pregúntale cómo llegar al corazón de quien tienes
delante: un gesto amable, una palabra de cariño... ¡Verás que con Cristo es
mucho más fácil de lo que te habías imaginado! ¡Feliz día!
VIVE DE CRISTO
Fuente: Dominicas de Lerma
