¿Cómo va el día?
Hola, buenos días, hoy Joane nos lleva al Señor. Que
pases un feliz día.
¡El día de ayer comenzó viento en popa!:
Lavadoras puestas a primera hora, trabajo distribuido
a lo largo de la mañana perfectamente calculado, las pilas a tope y...
Se fue la luz por sobrecarga y las lavadoras se
alargaron más de lo previsto; la impresora estaba de huelga y no pude hacer
nada de lo que pretendía hasta casi la hora del Rosario, que me puse en marcha
y me salió fatal; las pilas ya no daban para más... de esos días en los que
dices "ufffff..." en cada momento, pequeñas dosis de mal humor que se
van acumulando por pequeñas frustraciones.
Me he levantado y, al salir de la celda, he sentido la
cara con resquicios de ayer, mis pies caminaban como si se adhiriesen al suelo
en cada paso y, de repente, me he dado cuenta de que era un momento decisivo en
el día que tenía por delante: tenía que optar qué cara quería tener para
saludar a mis hermanas al verlas por la mañana, al ir al locutorio, al trabajar
y, sobre todo, la cara que quería tener en mi corazón.
El Señor hace que el corazón pueda sonreír; hace de
cada día, de cada instante, algo nuevo, ¡Él hace que podamos cambiar la cara!
Sólo necesita que le miremos, que no nos quedemos en nosotros, en las
peripecias de ayer o en el momento que nos tuerce el día. Sólo necesita que le
hablemos de esos momentos. Él nos hará descubrir que esos instantes pueden
convertirse en la raíz de una larga cadena de "sucesos patas
arriba"... ¡pero Cristo quiere corta contigo esa cadena! Él te está
ofreciendo Su mano para levantarte, para comenzar de nuevo y, ¡a seguir
caminando!
Hoy, a lo largo del día muchas cosas te saldrán al
revés; no dejes que arrasen con todo.
El reto del amor es parar con el Señor cuando sientas
que algo se tuerce. Él te dará la luz y alegría profunda que necesitas. ¡Y a
seguir caminando de Su mano!
VIVE DE CRISTO
Fuente: Dominicas de Lerma
