El Papa exhorta a los gobernantes a hacer gestos concretos a favor de las personas sin tierra, techo, trabajo, de los enfermos, desamparados y de aquellos obligados a emigrar
''Vence la indiferencia y conquista la paz'', es el título del mensaje del Papa
Francisco para la Jornada Mundial de la Paz 2016 que se celebrará el 1° de
enero y que fue presentado este martes en la Sala de Prensa de la Santa Sede por el Cardenal Peter Kodwo Appiah
Turkson, Presidente del Pontificio Consejo Justicia y Paz.
En la sala, además de
sacerdotes y autoridades vaticanas,
también estuvieron presentes algunos refugiados procedentes de Siria, Somalia,
Kenia y Costa de Marfil, a los que presta asistencia el Centro Astalli de Roma.
''Después de demostrar que la
paz se ve amenazada por la indiferencia a todos los niveles -añadió- el mensaje
ofrece una reflexión bíblica y teológica, que nos permite comprender la
necesidad de superar la indiferencia para abrirnos a la compasión, la misericordia
y al compromiso, y por tanto a la solidaridad''; esta última una virtud moral que debe ser cultivada por los medios
de comunicación y quienes tienen responsabilidades de tipo educativo.
Por su parte, la
subsecretaria del dicasterio, Flaminia Giovanelli, señaló que en el texto se
evidencia la continuidad del magisterio del Papa Francisco con el de sus
predecesores Benedicto XVI y San Juan Pablo II, resaltando
que el primero había individuado en la cuestión antropológica la cuestión
social actual, señalando el problema del nihilismo; mientras el vínculo con San
Juan Pablo II era particularmente visible en la indicación del camino de la
misericordia para contrastar la indiferencia.
“Dios no es indiferente. A Dios le importa la humanidad, Dios no
la abandona”, afirma el Papa Francisco al comienzo de su mensaje, en el que
señala que es necesaria una conversión del corazón para pasar de la
indiferencia a la misericordia. “Promover una cultura de solidaridad y
misericordia para vencer la indiferencia”, indica el Pontífice.
Francisco recuerda que la paz
es “fruto de una cultura de solidaridad, misericordia y compasión” y destaca
“la paz en el signo del Jubileo de la Misericordia” inaugurado el 8 de
diciembre.
“No perdamos la esperanza de
que 2016 nos encuentre a todos firme y confiadamente comprometidos, en realizar
la justicia y trabajar por la paz en los diversos ámbitos. Sí, la paz es don de
Dios y obra de los hombres. La paz es don de Dios, pero confiado a todos los
hombres y a todas las mujeres, llamados a llevarlo a la práctica”, expresa.
El Santo Padre alienta a
“custodiar las razones de la esperanza” sin olvidar las tragedias ocurridas en
2015, como las guerras, atentados terroristas, y las persecuciones religiosas y
étnicas. Sin embargo, destacó que en el año que termina también hubo eventos
importantes para el futuro de la humanidad, así como el 50 aniversario de la
Declaración Nostra aetate y la Constitución pastoral Gaudium
et spes.
En su mensaje, el Pontífice
reitera su llamado a la abolición de la pena de muerte y exhorta a los
gobernantes a hacer gestos concretos a favor de las personas sin tierra, techo,
trabajo, de los enfermos, desamparados y de aquellos obligados a emigrar.
Además, en el marco del
Jubileo de la Misericordia, el Papa invitó a realizar obras de misericordia
corporales y espirituales, partiendo desde la familia y en todos los ámbitos de la vida diaria.
Finalmente, el Santo Padre
dirige "un triple llamamiento para que se evite arrastrar a otros pueblos
a conflictos o guerras que destruyen no sólo las riquezas materiales,
culturales y sociales, sino también —y por mucho tiempo— la integridad moral y
espiritual; para abolir o gestionar de manera sostenible la deuda internacional
de los Estados más pobres; para adoptar políticas de cooperación que, más que
doblegarse a las dictaduras de algunas ideologías, sean respetuosas de los
valores de las poblaciones locales y que, en cualquier caso, no perjudiquen el
derecho fundamental e inalienable de los niños por nacer”.
Francisco confía “estas
reflexiones, junto con los mejores deseos para el nuevo año, a la intercesión
de María Santísima, Madre atenta a las necesidades de la humanidad, para que
nos obtenga de su Hijo Jesús, Príncipe de la Paz, el cumplimento de nuestras
súplicas y la bendición de nuestro compromiso cotidiano en favor de un mundo
fraterno y solidario”.
Fuente: ACI/EWTN Noticias
