Qué es eso de los "restos de pecado"?
No
acabo de entender esto de los «restos del pecado» cuando se habla de las
indulgencias. Si el sacramento de la Penitencia nos perdona del todo, ¿qué
puede quedar por perdonar? También creo que es un imposible esto de «un rechazo
total del pecado, incluso venial» para ganar la indulgencia plenaria. Todos estamos inclinados al pecado…
Veo
que se ha tomado la molestia de leer lo que escribí. Reconozco que es muy
difícil en el espacio de mi columna decirlo todo sobre una cuestión, y más
cuando se trata de un tema bastante desconocido.
Intentaré aclararlo
más. Nuestros pecados comportan graves consecuencias. Es verdad que cuando los
confesamos en el sacramento del Perdón nos son perdonados. Pero la huella del
pecado requiere un largo camino de regeneración.
Dicen
que un presidente de Estados Unidos, para hacer entender a su hijo la
consecuencia de nuestros actos, le propuso un ejercicio. Le dio un martillo y
un gran clavo y una tabla de madera y le dijo a ver si era capaz de clavarlo.
El
niño respondió que era muy fácil y, sin ningún problema, con dos o tres
martillazos bien dados clavó perfectamente el clavo en la tabla. Entonces el
padre le dijo: «Muy bien, ahora intenta desclavarlo si puedes.» El niño sudó de
lo lindo y al cabo de una hora consiguió arrancar el clavo dejando una gran herida
en la madera.
El
padre le dijo: «Ya lo ves,
hijo mío. Hacer el mal es fácil, pero deshacerlo, cuando no es imposible, es
muy difícil, y siempre queda la
herida.»
El
Papa Francisco lo explica así: «A pesar del perdón, llevamos en nuestra vida
las contradicciones que son consecuencia de nuestros pecados. En el sacramento
de la Reconciliación, Dios perdona nuestros pecados, que quedan realmente
cancelados; y, a pesar de ello, la huella negativa que los pecados dejan en
nuestros comportamientos y en nuestros pensamientos sigue actuando.»
Por
tanto, la indulgencia ya no se trata de perdonar ningún pecado sino de superar
del todo las consecuencias negativas del pecado. Se trata de una realidad muy
seria lejos de un automatismo mágico al margen de nuestra búsqueda sincera de
Dios y de su perdón y que se traduce en la voluntad de llevar una vida
auténticamente evangélica y rehacer el camino. No es simplemente pasar por una
puerta y ya está.
Y en
relación a eso que le parece imposible le diré que la Iglesia nunca nos pide
imposibles. Si en vez de ver este rechazo imprescindible como un acto de la
emotividad o de los sentimientos, lo ve como un acto de pura determinación y
voluntad, advertirá que no es tan difícil. Tampoco demasiado fácil: es como si
ante un plato que se comería con deleite, usted decide no comérselo aunque
comporte un sacrificio.
Fuente: Aleteia
