“Otros desafíos que afectan a la Iglesia y la familia son el culto a la libertad como algo absoluto,
sin referencia a la verdad”
“Un grave desafío que afecta
hoy a la familia es el secularismo, la tendencia
a sacar a Dios de la vida de la humanidad, que arremete contra lo religioso y, sobre todo, contra el
cristianismo”, explicó el Cardenal Jorge Urosa, Arzobispo de Caracas
(Venezuela) en su intervención en el Sínodo de los Obispos, que se realiza
hasta el 25 de octubre.
En su intervención hace unos
días en el aula del Sínodo en el Vaticano, el Purpurado venezolano dijo que
lamentable el secularismo “es muy fuerte, nos contamina, y por eso sufrimos la
tentación de amoldarnos al mundo, y de asumir las circunstancias históricas
como elementos normativos al igual que la Palabra de Dios”.
“El secularismo afecta la
vida de fe, golpea a la familia y debilita al cristiano en la lucha contra el
mal. Elimina el concepto de pecado, o promueve una concepción light del mismo, como si ya no existiera el
pecado mortal, que enfrenta al hombre con Dios”.
El Arzobispo de Caracas dijo
asimismo que “otros desafíos que afectan a la Iglesia y la familia son el culto a la
libertad como algo absoluto, sin referencia a la verdad; y la idolatría de lo
sexual en el mundo de hoy”.
“También es negativo para la
familia y la Iglesia en general el enfriamiento de nuestro ardor y de la
valentía apostólica de
San Pablo. Es difícil mantener doctrinas firmes, y estamos tentados a ser
acomodaticios y a olvidar la exigencia del Señor: ‘enseñarles a guardar lo que
os he mandado’”.
Por ello el Cardenal Urosa
solicitó incluir estos desafíos en el documento final e hizo las siguientes
propuestas para mejorar la pastoral familiar:
1.- Promover nuestra decidida renovación
espiritual, personal y eclesial, y la vivencia de la fe de la
comunidad con testimonio de santidad.
2- El rechazo
del secularismo y la revalorización de la grandeza de lo religioso,
de la Palabra y del amor misericordioso de Dios, y de las enseñanzas morales de
la Iglesia.
3.- La promoción de una pastoral
más viva y activa que ilumine con la sana doctrina y alimente con la piedad y
la religiosidad las
fuerzas que necesitamos para fortalecer la familia y vencer al espíritu del
mundo;
4.-Y reavivar
la llama del ardor misionero que
pedían San Juan Pablo II, Benedicto XVI y ahora el Papa Francisco, “en la
fidelidad, en la verdad, y en la caridad”, como dijo el Santo Padre en la
homilía de la Misa con la que se inició el Sínodo el pasado
4 de octubre.
Fuente: Aciprensa
