Para que los padres puedan elegir la
enseñanza de sus hijos, tiene que haber distintos modelos educativos
Desde hace demasiado
tiempo se está utilizando la escuela, la enseñanza, como blanco de las luchas
ideológicas, sin que los distintos componentes de la sociedad se pongan de
acuerdo sobre cómo debe ser la comunidad educativa en el Siglo XXI.
En el caso concreto de
España se han aprobado ocho leyes orgánicas sobre la educación en los últimos
35 años, y ninguna de ellas ha tenido la virtud de conseguir un consenso sobre
el papel que deben tener los tres principales protagonistas o sujetos de la
educación: los padres, los profesores y los alumnos.
Análogamente el artículo
27 de la Constitución española del 1978 afirma: “Se reconoce la libertad de
enseñanza”. Y también: “Se reconoce a las personas físicas y jurídicas la
libertad de creación de centros docentes, dentro del respeto a los principios
constitucionales. Los profesores, los padres y, en su caso, los alumnos
intervendrán en el control y gestión de todos los centros sostenidos por la
Administración con fondos públicos, en los términos que la ley establezca”. Y
además: “Los poderes públicos ayudarán a los centros docentes que reúnan los
requisitos que la ley establezca”.
Es decir que hablar de
enseñanza, es en primer lugar hablar de libertad, una libertad ejercida por
personas y no por entes públicos: libertad de los padres para elegir el centro,
libertad de la sociedad para crear centros docentes, libertad y autonomía de
los centros para elegir el modelo educativo que quieran, con respeto a las
leyes, y libertad de cátedra para los profesores, dentro del respeto al modelo
educativo del centro.
A esta suma de
libertades se le opone la opresión de quienes quieren imponer en la sociedad
democrática el principio de una escuela única, de un modelo único, queriendo
así uniformar la sociedad, como se hizo en los regímenes totalitarios fascistas
y comunistas del Siglo XX. El fascismo y el totalitarismo no han muerto,
rebrotan cada vez que se habla de libertad y de derechos fundamentales, como en
el caso de la enseñanza.
Si
la libertad de enseñanza proclama y fomenta una pluralidad de modelos
educativos porque la sociedad democrática es plural, ¿por qué imponer un modelo
único de escuela, laico y público? Si
la escuela debe ser pública y laica, como piden unos 100.000 firmantes de una
iniciativa legislativa popular (ILP), ¿dónde está la libertad de los padres a
elegir, como pide la Declaración Universal de Derechos Humanos? Se le privaría
a los padres de su derecho fundamental no ya a elegir entre una escuela pública
o privada, sino entre un modelo educativo u otro, incluso dentro de la escuela
pública. Si se pide una escuela laica, legítimamente, ¿por qué se impide una
escuela confesional o de otro tipo? ¿Dónde está la libertad? ¿No estamos
cayendo en un fundamentalismo laicista?
¿Por qué se impide que
haya una pluralidad de modelos educativos? Y me responden: porque los
ciudadanos somos todos iguales y no caben discriminaciones. Pero ¿la
igualdad está por encima de la libertad? Esto ya se ensayó en los regímenes
comunistas y fascistas y fracasó estrepitosamente. La igualdad se consigue
cuando todos los alumnos tienen las mismas oportunidades ante los distintos
modelos educativos. Es decir que todos los centros deberían recibir
los mismos recursos públicos, y eso hoy por hoy no es así, pues la financiación
con dinero público de las escuelas de iniciativa privada o social no alcanza el
65 por ciento del coste que tienen los centros públicos, donde además los
profesores tienen un mejor salario. El resto tienen que ponerlo los padres y
así se discrimina la escuela.
Con todas las
discusiones ideológicas no hemos mejorado la calidad de enseñanza en España,
pues cada año, en los controles de nivel, o en las pruebas de PISA, estamos en
la cola de Europa, y cuando no fallan las matemáticas falla la comprensión
lectora, o la expresión escrita, o las ciencias naturales, o… Tenemos
un modelo fracasado ¿Por qué la escuela pública no ofrece una pluralidad de
modelos educativos, como pasa en tantos países de nuestro entorno?
Ahora que empieza el
curso son algunas reflexiones cuyo único interés está en lanzar a la opinión
pública la necesidad de un gran pacto sobre la educación. Sobran leyes, y falta
consenso y libertad.
Fuente: Aleteia
