Trata
de cómo salió de Medina del Campo para la fundación de San José de Malagón.
1.
¡Qué fuera he salido del propósito! Y podrá ser hayan sido más a propósito
algunos de estos avisos que quedan dichos, que el contar las fundaciones. Pues
estando en San José de Medina del Campo con harto consuelo de ver cómo aquellas
hermanas iban por los mismos pasos que las de San José de Avila, de toda
religión y hermandad y espíritu, y cómo iba nuestro Señor proveyendo su casa,
así para lo que era necesario en la iglesia, como para las hermanas, fueron
entrando algunas, que parece las escogía el Señor cuales convenía para cimiento
de semejante edificio, que en estos principios entiendo está todo el bien para
lo de adelante; porque, como hallan el camino, por él se van las de después.
3.
Tratado con letrados y confesor mío (3) me dijeron que hacía mal, que pues el
santo concilio daba licencia de tenerla, que no se había de dejar de hacer un
monasterio adonde se podía tanto el Señor servir, por mi opinión. Con esto se
juntaron las muchas importunaciones de esta señora, por donde no pude hacer
menos de admitirle. Dio bastante renta; porque siempre soy amiga de que sean
los monasterios, o del todo pobres, o que tengan de manera que no hayan
menester las monjas importunar a nadie para todo lo que fuere menester (4).
4.
Pusiéronse todas las fuerzas que pude para que ninguna poseyese nada, sino que
guardasen las Constituciones en todo, como en estotros monasterios de pobreza.
Hechas todas las escrituras, envié por algunas hermanas para fundarle, y fuimos
con aquella señora a Malagón, adonde aún no estaba la casa acomodada para
entrar en ella; y así nos detuvimos más de ocho días en un aposento de la
fortaleza (5).
5.
Día de Ramos, año de 1568, yendo la procesión del lugar por nosotras, con los
velos delante del rostro y capas blancas, fuimos a la iglesia del lugar, adonde
se predicó, y desde ahí se llevó el Santísimo Sacramento a nuestro monasterio.
Hizo mucha devoción a todos. Allí me detuve algunos días. Estando uno, después
de haber comulgado, en oración, entendí de nuestro Señor que se había de servir
en aquella casa (6). Paréceme que estaría allí aún no dos meses, porque mi
espíritu daba prisa para que fuese a fundar la casa de Valladolid, y la causa
era lo que ahora diré.
NOTAS CAPÍTULO 9
1 Esta hermana
de la Duquesa de Medinaceli es doña Luis de la Cerda a quien asistió la Santa
en 1562, y de quien habló "largamente en la fundación de San José", o
sea en Vida, c. 34.
2Forzado, uno de
los adjetivos usados por la Santa en sentido adverbial:
"forzosamente" (cf. c. 10, n. 3).
3 El P. Domingo
Báñez (de quien hará mención explícitamente en seguida, c. 11, n. 3), que
siempre se había opuesto al programa de pobreza absoluta (cf. Vida, c. 36, n.
15). - Su objeción de ahora se fundaba en el Decreto De Regularibus del
Concilio de Trento, sesión 25, c. 3; cf. Fund. 20, 1).
4 Se dotó la
fundación, además de otros fondos estables, con la cantidad de 8.500 ducados de
a 11 reales cada uno (cf. B.M.C., t. 5, pp. 375-382).
5 También este
tercer monasterio se fundó bajo la advocación de San José, como los de Avila y
Medina. - Por fundadoras llevó la Santa dos monjas de Medina y cinco de la
Encarnación de Avila. - Estuvieron 8 ó 10 días en "la fortaleza" o
castillo de doña Luisa, en Malagón. El 11 de abril inauguraron la nueva
fundación. No poseemos datos muy seguros sobre el itinerario y diario de la
Santa: sale de Medina a fines de 1567 o principios de 1568, pasa por Madrid
(¡visita a la Corte!), se detiene en Alcalá de Henares (convento de La Imagen,
cf. Vida, c. 36, n. 28) y en Toledo en casa de doña Luisa; llega a Malagón el 1
ó 2 de abril y parte definitivamente el 19 de mayo.
6 Se había de
servir en aquella casa: mucho, se lee al margen, no escrito por la Santa sino
por un corrector, a lo que parece.
