Rumbo a un campo de refugiados en el Kurdistán iraquí
Ya está. Partieron. Miguel, María del Pilar, Nico, Bruno, Pablo, Arturo, Walter, Juan Carlos, Jaime y don José María acaban
de cruzar a la zona de embarque rumbo a un campo de refugiados en el Kurdistán
iraquí. Alguno más en pocos días.
Las últimas dos semanas han sido la locura, en todos los sentidos. Lógico
desarrollo de una misión prácticamente imposible: corresponder
al cariño, la cercanía y el testimonio que nos dieron nuestros hermanos
perseguidos en el Congreso
Internacional de Libertad Religiosa de Madrid.
Y a estos amigos que acaban de irse, les ha movido el
corazón, como a otros muchos. A las 72 horas de abrir el plazo de
inscripción ya había varios centenares de personas «apuntadas a un bombardeo»,
perdonad la expresión.
Tiempo de sus vacaciones, viaje de su bolsillo, no sabían dónde iban, la zona
es todo lo segura que puede ser Irak. Únicamente sabían una cosa, que se
había hablado con el obispado caldeo de Kirkuk y que «para lo que
necesiten». Y más de 300 apuntados en horas, de todas las condiciones
sociales, profesiones y edades (desde el límite de 18 hasta los 65 años).
Hombres y mujeres. Todos querían echar una mano para ayudar a los cristianos
desplazados, víctimas de la barbarie yihadista.
No tienen nada y lo tienen todo. Pienso en esos padres que la única heredad
que le van a dejar a sus hijos es la Fe. ¡Y de qué modo se lo han hecho ver!
Pudieron quedarse en su casa y salvarlo todo, era suficiente con ‘dejar de ser
cristiano. En cambio mostraron a sus hijos y a todos nosotros el pleno
significado de «allí donde esté tu tesoro, está tu corazón» (Mt
6,21). Comprenderéis que tenga un poco de envida –de la sana—a los
expedicionarios.
Embarcar no ha sido sencillo. Llevan maletas y maletas y maletones con
medicinas, juguetes y material humanitario, fruto de la generosidad de mucha
gente. Estarán con niños, ancianos y familias, a lo que haga
falta. Desde ayudar a construir instalaciones a la atención sanitaria,
a la plena disposición del párroco que atiende un campo de refugiados.
Si algo me ha mostrado esta experiencia es que la gente es generosa.
Pero el objetivo no sólo se limita a actuaciones materiales. Los
expedicionarios quieren dar satisfacción también a los principales
reclamos que nos dijeron en Madrid los cristianos perseguidos: rezar
por ellos, rezar con ellos y dar a conocer su situación. Recuerdo el énfasis con
lo que nos lo pedían el P. Montes
o Mireille
Al Farah.
Ellos siguen muriendo (a ellos les siguen matando), siguen perseguidos, pero
no son noticia, nadie lo sabe. Fuera de medios de comunicación
más o menos especializados «han desaparecido». Ojos que no ven, corazón que no
siente.
Así que aprovecharán para:
- terminar un documental sobre la situación de los cristianos perseguidos
- hacer entrevistas y contarnos de primera mano la realidad, y
- todos los días, sobre las 21:00 (hora española) hacer una conexión en directo que se puede seguir en la página de #CampamentoIrak, en la que resumirán el día.
¿Entonces los expedicionarios son «soldados universales»?. sanitarios,
constructores, maestros, niñeras, periodistas, limpiadores, ‘rezadores’… Pues
no, o… sí, como queráis. Al fin y al cabo, la mayoría de las madres son
así, ¿no? Gente que sabe querer, con preparación en lo suyo y fiados en
la Providencia.
Como la mayoría de los lectores de este blog. Y por eso, si no os habíais enterado o no podíais ir (como es mi caso),
también podemos hacer mucho. Un mucho, que es el que nos han
pedido los laicos, sacerdotes, obispos y patriarcas que estuvieron en
Madrid:
- Rezar, rezar y rezar. Por ellos, para que sean santos, y por la conversión de sus enemigos. Es el Señor el que «solucionará» esto. (Ni decir tiene, que si rezáis por mis amigos expedicionarios os lo agradeceré).
- Dar a conocer su situación. Para ello informarse y utilizar, quien quiera, las redes sociales para contárselo a nuestros allegados.
Quizá así podamos también mover los encallecidos corazones occidentales.
Gracias, Miguel, Pilar, Nico, Bruno, Pablo, Arturo, Walter, Juan Carlos,
Jaime y don José María. Os esperamos de vuelta en unas semanas. Entretanto os
veo en #CampamentoIrak.
Fuente: Infocatólica
