Tres veces intentaron los soviéticos acabar con el improvisado santuario... y tres veces fue reconstruido por la gente de Siauliai y los peregrinos
En el mundo hay tantos rincones increíbles que una sola vida no
alcanza para visitarlos todos. Hoy queremos hablarte de un lugar único y tal vez no tan
conocido como merecen sus siglos de historia. Se trata de la Colina de las
Cruces, ubicada a escasos kilómetros de la ciudad de Siauliai (Lituania).
Descubrimos este increíble emplazamiento gracias al blog
Atlas Obscura. Se trata de una pequeña elevación completamente cubierta de
crucifijos.
Pero, ¿de dónde
procede la tradición? ¿Por qué se empezaron a plantar crucifijos en esta
prominencia? Parece que los primeros datan del siglo XIV, alrededor de cien años
después de la fundación de la localidad más cercana. Los habitantes de la misma
reclamaban de este modo su independencia ante la ocupación de los caballeros de
la Orden Teutónica. La cantidad de cruces siguió creciendo durante la Edad Medieval y se
multiplicó en torno a 1831, después de un levantamiento de los campesinos
locales contra las autoridades rusas que controlaban el área.
Aunque si en algún momento esta colina demostró ser un símbolo de
resistencia fue en el siglo XX, concretamente entre 1944 y
1991. Tres veces intentaron los soviéticos acabar con el improvisado
santuario... y tres veces fue reconstruido por la gente de Siauliai y los
peregrinos. Quizá por eso el Papa Juan Pablo II decidió
visitar personalmente este lugar en 1993, pronunciando unas palabras que hoy
están grabadas sobre piedra: «Gracias, lituanos, por esta colina de cruces que
atestigua ante las naciones de Europa y ante el mundo entero la fe de la gente
de esta tierra».
Curiosamente, en Estonia también existe una colina cubierta de
crucifijos. Hay dos versiones sobre sus orígenes: algunos aseguran que se trata
de un homenaje a habitantes de Hiiumaa que fueron obligados a trasladarse a
Ucrania a finales del siglo
XVIII, otros cuentan que todo empezó cuando dos desfiles nupciales se
cruzaron en ese punto. Como nadie quería ceder el paso, se desató una reyerta en
la que murieron la novia de un bando y el novio del otro. Los «viudos» de cada
bando contrajeron matrimonio y las cruces se plantaron allí como símbolo de la
nueva unión.
Fuente: ABC
