El Pontífice aplaude obra de servicios sacerdotales de urgencia abiertos las 24 horas para asistir a quien sufre y espera la muerte
Un viejo dicho popular dice: “Le pidieron con urgencia la ambulancia y trajo el
carro fúnebre”. Ahora, si esto no vale en campo sanitario, tampoco lo es en el
ámbito espiritual.
De esta manera, la Iglesia como "hospital de campaña"
se extiende a la asistencia urgente de las personas postradas
en una cama o que esperan la muerte y que solicitan los servicios
espirituales del sacerdote.
Los Servicios
Sacerdotales de Urgencia son un servicio gratuito que brinda la Iglesia a los
más necesitados en horarios en los que no es fácil encontrar a un
sacerdote.
Así, el Papa escribió la carta datada el 27 de
julio, en la que motiva su apoyo en el contexto del próximo Año Jubilar
extraordinario de la Misericordia, y en la que resaltó la oportunidad
que supone "la misión de acudir con afecto y asistir con ternura a los
enfermos y moribundos".
La Obra nació en 1952 en la ciudad de
Córdoba, Argentina, la cual tuvo el apoyo del entonces arzobispo de Buenos
Aires, Jorge Mario Bergoglio.
Una vez más, el Papa presentó su apoyo a
esta “obra de misericordia cristiana que, desde hace sesenta años, realizan los
voluntarios de la Federación”.
Los Servicios Sacerdotales de
Urgencia están constituidos por un religioso y por dos o cuatro laicos
que entre las 21:30 horas y las 6:30 de la mañana atienden alertas para asistir
con el Santo Viático (llevar la comunión al enfermo cuya muerte
se prevé cercana), la Unción de los enfermos (sacramento que se
da encaso de enfermedad grave o vejez) y la confesión a los
enfermos graves en hospitales y casas de familia.
Citando la
Bula con la que convocó a toda la Iglesia al Año jubilar, el Papa Francisco
invitó a todos los sacerdotes y voluntarios para que sean una presencia viva de
la misericordia en la cabecera del lecho de muerte y de sufrimiento, y pidió que
“nuestras manos estrechen sus manos, acercándolos a nosotros para que
sientan el calor de nuestra presencia, de nuestra mistad, de nuestra
fraternidad…”.
La carta –informó Radio Vaticano- es
una respuesta a la que ya con anterioridad se le había enviado al Obispo de Roma
desde esta obra de voluntariado de la Iglesia, donde se le informaba de los
avances que ha tenido tanto en Argentina como en la nueva sede de Quito, en
Ecuador.
La Unción de los enfermos es el sacramento
propio de la situación de enfermedad grave (no únicamente de moribundos) o de
vejez, cuando ella supone ya la posibilidad probable de muerte cercana. Antes se
llamaba extremaunción.
Fuente: Aleteia