Si la historia es cíclica… existen
algunas coincidencias en las biografías e inicios de los pontificados de
Luciani y Bergoglio
La Iglesia recuerda hoy el 37 aniversario de la elección del ‘Papa sonriente’.
El sábado 26 de agosto de 1978, después de 26 horas de cónclave, se anunció la
elección de Albino Luciani, sucesor de Pablo VI.
Los cardenales
escogieron a un pastor antes que a un jerarca de la Iglesia, un sacerdote
dedicado a la catequesis y al cuidado de los necesitados, un Papa de origen
humilde que sacara a la Iglesia de la crisis y el escándalo.
Juan Pablo I, el 27 de agosto de 1978, en su primer
Ángelus habló al pueblo así: “Ayer por la mañana fui a la Sixtina a votar
tranquilamente. Nunca hubiera imaginado lo que estaba por suceder”. De hecho,
cuentan las crónicas de la época que, en un cónclave relámpago, la
elección del cardenal fue una verdadera sorpresa.
En privado,
Luciani igualmente estupefacto – según el vaticanista Domenico del Rio-
exclamó: “Yo he hecho el catecismo a los niños toda la vida. ¡Y ahora qué
cambio!”.
2. Lenguaje sencillo y uso de anécdotas personales
para comunicar con la gente
Presentándose a la multitud,
congregada en la plaza de San Pedro, el nuevo Papa de 65 años dijo (26.08.1978):
“Escuchen…Yo no tengo ni la sabiduría del Papa Juan, ni tampoco la preparación,
ni la cultura del Papa Pablo… pero estoy ocupando el lugar de ellos y debo
tratar de servir a la Iglesia. Espero que me ayuden con sus
plegarias”.
Pablo VI en 1972 "profetizó" con un gesto la elección de
Luciani, quien cuenta la anécdota: “El Papa Pablo VI no solo me hizo cardenal
sino que algunos meses antes, sobre el estrado de la Plaza de San Marcos, me
hizo poner colorado delante de 20 mil personas, porque se quitó la estola y me
la colocó sobre la espalda. Nunca me había puesto tan colorado”, dijo el Papa
Juan Pablo I.
3. Confianza en Dios para emprender su
ministerio
“Apenas comenzaron los peligros para mí (en el
cónclave), los dos colegas que estaban cerca de mí me susurraron palabras de
aliento. Uno dijo: ¡Ánimo! Si el Señor da un peso, dará también la ayuda para
llevarlo. Y el otro compañero: “No tenga miedo, en el mundo entero hay mucha
gente que reza por el nuevo Papa». Al llegar el momento, he aceptado”
(aplausos).
4. Simpatía y gestos de cercanía con las
personas
Los vaticanistas del momento lo bautizaron como “el
Papa de la sonrisa” porque al contrario de su solemne y respetado predecesor,
Luciani reía con candor y brillaba por su sencillez.
Por voluntad del
nuevo Papa, el nombre de la ceremonia de “coronación” de inicio de pontificado
fue en seguida cambiado por ceremonia de “inicio de servicio pastoral”. El
vaticanista Domenico del Rio recuerda que además cambió la fórmula de la
ceremonia que lo indicaba como “padre de los príncipes y de los reyes” y lo
cambió por “Servus servorum Dei” (siervo de los siervos de
Dios).
5. Una Iglesia pobre y para los
pobres
El periodista David Yallop reconoció en Luciani a una
persona"extraordinaria que creía que la Iglesia debía ser la Iglesia de los
pobres, que la Iglesia debía ser pobre. Y lo practicó durante su carrera como
sacerdote, arzobispo y cardenal.
6. Ambos catequistas y
profesores
Luciani, como Francisco, fue enseñante, y fue
profesor en la Universidad Gregoriana de Roma a inicios de los años cuarenta.
Bergoglio no enseñó en la universidad de los jesuitas en Roma, pero se desempeñó
en el ámbito académico en Buenos Aires.
El vaticanista Giancarlo Zizola
cuenta que Luciani, patriarca de Venecia, vivía en dos habitaciones pequeñas y
renunció a todos los lujos y beneficios de su cargo. En una pequeña cocina
preparaba la cena y ofrecía a sus huéspedes el café hecho por él mismo.
7. Una Papa reformista de una Iglesia en crisis y envuelta en
escándalos
Una de las primeras medidas del Papa Luciani fue
investigar el patrimonio de la Santa Sede y la Ciudad del Vaticano. La misión
papal fue un mandato para transformar a la Iglesia y acercarla a las personas.
En ese entonces, la Iglesia estaba sumergida por el escándalo del Banco Vaticano
y vientos de reformismo soplaban sobre la gestión financiera y la Curia
romana.
Una sombra cubría la administración del Banco del Vaticano por
parte del arzobispo Paul Marcinkus, quien probablemente, sin suficiente
experiencia en asuntos económicos y de finanza moderna, fue manipulado por
banqueros italianos de dudosa reputación, entre ellos Roberto Calvi, director
del Banco Ambrosiano y Michelle Sindona, a su vez involucrados con la mafia
italiana.
Bien, esperamos que las coincidencias de la historia terminen
aquí y que el Papa Francisco pueda tener en el diseño divino muchos años de
vida, inverso a los 33 días de pontificado de su amado predecesor que murió de
repente el 29 de septiembre de 1978.
Fuente: Aleteia
