En
que trata del cuarto grado de oración. * Comienza a declarar por excelente
manera la gran
dignidad en que el Señor pone al alma que está en este estado.
Es
para animar mucho a los que
tratan oración, para que se esfuercen a llegar a tan alto estado, pues se puede
alcanzar en la tierra, aunque no por merecerlo, sino por la bondad del Señor. Léase
con advertencia, porque se
declara por muy delicado modo y tiene cosas mucho de notar (1).
1.
El Señor me enseñe palabras cómo se pueda decir algo de la cuarta agua (2).
Bien es menester su favor, aún más que para la pasada; porque en ella (3) aún
siente el alma no está muerta del todo, que así lo podemos decir, pues lo está
al mundo; mas, como dije (4), tiene sentido para entender que está en él y
sentir su soledad, y aprovéchase de lo exterior para dar a entender lo que
siente, siquiera por señas.
En
toda la oración y modos de ella que queda dicho, alguna cosa trabaja el
hortelano; aunque en estas postreras va el trabajo acompañado de tanta gloria y
consuelo del alma, que jamás querría salir de él, y así no se siente por
trabajo, sino por gloria.
Acá
(5) no hay sentir, sino gozar sin entender lo que se goza. Entiéndese que se
goza un bien, adonde juntos se encierran todos los bienes, mas no se comprende
este bien. Ocúpanse todos los sentidos en este gozo, de manera que no queda
ninguno desocupado para poder (6) en otra cosa, exterior ni interiormente.
2.
El cómo es ésta que llaman unión (8) y lo que es, yo no lo sé dar a entender.
En la mística teología se declara, que yo los vocablos no sabré nombrarlos, ni
sé entender qué es mente, ni qué diferencia tenga del alma o espíritu tampoco;
(9) todo me parece una cosa, bien que el alma alguna vez sale de sí misma, a
manera de un fuego que está ardiendo y hecho llama, y algunas veces crece este
fuego con ímpetu; esta llama sube muy arriba del fuego, mas no por eso es cosa
diferente, sino la misma llama que está en el fuego.
Esto
vuestras mercedes lo entenderán que yo no lo sé más decir con sus letras (10).
Lo que yo pretendo declarar es qué siente el alma cuando está en esta divina
unión.
3.
Lo que es unión ya se está entendido, que es dos cosas divisas hacerse una. ¡Oh
Señor mío, qué bueno sois! ¡Bendito seáis para siempre! ¡Alaben os, Dios mío,
todas las cosas, que así nos amasteis, de manera que con verdad podamos hablar
de esta comunicación que aun en este destierro tenéis con las almas!; y aun con
las que son buenas es gran largueza y magnanimidad. En fin, vuestra, Señor mío,
que dais como quien sois. ¡Oh largueza infinita, cuán magníficas son vuestras
obras! (11) Espanta a quien no tiene ocupado el entendimiento en cosas de la
tierra, que no tenga ninguno para entender verdades. Pues que hagáis a almas
que tanto os han ofendido mercedes tan soberanas, cierto, a mí me acaba el
entendimiento (12), y cuando llego a pensar en esto, no puedo ir adelante.
¿Dónde ha de ir que no sea tornar atrás? Pues daros gracias por tan grandes
mercedes, no sabe cómo. Con decir disparates me remedio algunas veces.
4.
Acaéceme muchas, cuando acabo de recibir estas mercedes o me las comienza Dios
a hacer (que estando en ellas ya he dicho que no hay poder hacer nada), decir:
"Señor, mirad lo que hacéis, no olvidéis tan presto tan grandes males
míos; ya que para perdonarme lo hayáis olvidado, para poner tasa en las
mercedes os suplico se os acuerde. No pongáis, Criador mío, tan precioso licor
en vaso tan quebrado (13), pues habéis ya visto de otras veces que le torno a
derramar. No pongáis tesoro semejante adonde aún no está como ha de estar
perdida del todo la codicia de consolaciones de la vida, que lo gastará mal
gastado. ¿Cómo dais la fuerza de esta ciudad y llaves de la fortaleza de ella a
tan cobarde alcaide, que al primer combate de los enemigos los deja entrar
dentro? No sea tanto el amor, oh Rey eterno, que pongáis en aventura joyas tan
preciosas. Parece, Señor mío, se da ocasión para que se tengan en poco, pues
las ponéis en poder de cosa tan ruin, tan baja, tan flaca y miserable, y de tan
poco tomo, que ya que trabaje por no las perder con vuestro favor (y no es
menester pequeño, según yo soy), no puede dar con ellas a ganar a nadie; en
fin, mujer, y no buena, sino ruin. Parece que no sólo se esconden los talentos,
sino que se entierran (14), en ponerlos en tierra tan astrosa. No soléis Vos
hacer, Señor, semejantes grandezas y mercedes a un alma, sino para que
aproveche a muchas. Ya sabéis, Dios mío, que de toda voluntad y corazón os lo
suplico y he suplicado algunas veces, y tengo por bien de perder el mayor bien
que se posee en la tierra, porque las hagáis Vos a quien con este bien más
aproveche, porque crezca vuestra gloria" (15).
5.
Estas y otras cosas me ha acaecido decir muchas veces. Veía después mi necedad
y poca humildad. Porque bien sabe el Señor lo que conviene, y que no había
fuerzas en mi alma para salvarse, si Su Majestad con tantas mercedes no se las
pusiera.
6.
También pretendo decir las gracias y efectos que quedan en el alma (16), y qué
es lo que puede de suyo hacer, o si es parte para llegar a tan gran estado.
7.
Acaece venir este levantamiento de espíritu o juntamiento con el amor
celestial: que, a mi entender, es diferente la unión del levantamiento en esta
misma unión (17). A quien no lo hubiere probado lo postrero (18), parecerle ha
que no; y a mi parecer, que con ser todo uno, obra el Señor de diferente
manera; y en el crecimiento del desasir de las criaturas, más mucho en el vuelo
del espíritu. Yo he visto claro ser particular merced, aunque, como digo, sea
todo uno o lo parezca; mas un fuego pequeño también es fuego como un grande, y
ya se ve la diferencia que hay de lo uno a lo otro: en un fuego pequeño,
primero que un hierro pequeño se hace ascua, pasa mucho espacio; mas si el
fuego es grande, aunque sea mayor el hierro, en muy poquito pierde del todo su
ser, al parecer (19). Así me parece es en estas dos maneras de mercedes del
Señor, y sé que quien hubiere llegado a arrobamientos lo entenderá bien. Si no
lo ha probado, parecerle ha desatino, y ya puede ser; porque querer una como yo
hablar en una cosa tal y dar a entender algo de lo que parece imposible aun
haber palabras con que lo comenzar (20), no es mucho que desatine.
8.
Mas creo esto del Señor (que sabe Su Majestad que, después de obedecer, es mi
intención engolosinar las almas de un bien tan alto) que me ha en ello de
ayudar. No diré cosa que no la haya experimentado mucho (21). Y es así que
cuando comencé esta postrera agua a escribir, que me parecía imposible saber
tratar cosa más que hablar en griego, que así es ello dificultoso. Con esto, lo
dejé y fui a comulgar. ¡Bendito sea el Señor que así favorece a los ignorantes!
¡Oh virtud de obedecer, que todo lo puedes!: aclaró Dios mi entendimiento, unas
veces con palabras y otras poniéndome delante cómo lo había de decir, que, como
hizo en la oración pasada (22), Su Majestad parece quiere decir lo que yo no
puedo ni sé.
Esto
que digo es entera verdad, y así lo que fuere bueno es suya la doctrina; lo
malo, está claro es del piélago de los males, que soy yo. Y así, digo que si
hubiere personas que hayan llegado a las cosas de oración que el Señor ha hecho
merced a esta miserable que debe haber muchas y quisiesen tratar estas cosas
conmigo, pareciéndoles descaminadas, que ayudara el Señor a su sierva para que
saliera con su verdad adelante.
9.
Ahora, hablando de esta agua que viene del cielo para con su abundancia henchir
y hartar todo este huerto de agua, si nunca dejara, cuando lo hubiera menester,
de darlo el Señor, ya se ve qué descanso tuviera el hortelano. Y a no haber
invierno, sino ser siempre el tiempo templado, nunca faltaran flores y frutas;
ya se ve qué deleite tuviera; mas mientras vivimos es imposible: siempre ha de
haber cuidado de cuando faltare la una agua procurar la otra (23). Esta del
cielo viene muchas veces cuando más descuidado está el hortelano. Verdad es que
a los principios casi siempre es después de larga oración mental, que de un
grado en otro viene el Señor a tomar esta avecita y ponerla en el nido para que
descanse (24). Como la ha visto volar mucho rato, procurando con el
entendimiento y voluntad y con todas sus fuerzas buscar a Dios y contentarle,
quiérela dar el premio aun en esta vida. ¡Y qué gran premio!, que basta un
momento para quedar pagados todos los trabajos que en ella puede haber.
10.
Estando así el alma buscando a Dios, siente con un deleite grandísimo y suave
casi desfallecer toda con una manera de desmayo que le va faltando el huelgo
(25) y todas las fuerzas corporales, de manera que, si no es con mucha pena, no
puede aun menear las manos; los ojos se le cierran sin quererlos cerrar, o si
los tiene abiertos, no ve casi nada; ni, si lee, acierta a decir letra, ni casi
atina a conocerla bien; ve que hay letra, mas, como el entendimiento no ayuda,
no la sabe leer aunque quiera; oye, mas no entiende lo que oye. Así que de los
sentidos no se aprovecha nada, si no es para no la acabar de dejar a su placer;
y así antes la dañan. Hablar es por demás, que no atina a formar palabra, ni
hay fuerza, ya que atinase, para poderla pronunciar; porque toda la fuerza
exterior se pierde y se aumenta en las del alma para mejor poder gozar de su
gloria. El deleite exterior que se siente es grande y muy conocido (26).
11.
Esta oración no hace daño, por larga que sea. Al menos a mí nunca me le hizo,
ni me acuerdo hacerme el Señor ninguna vez esta merced, por mala que estuviese,
que sintiese mal, antes quedaba con gran mejoría. Mas ¿qué mal puede hacer tan
gran bien? Es cosa tan conocida las operaciones exteriores, que no se puede
dudar que hubo gran ocasión, pues así quitó las fuerzas con tanto deleite para
dejarlas mayores.
12.
Verdad es que a los principios pasa en tan breve tiempo al menos a mí así me
acaecía, que en estas señales exteriores ni en la falta de los sentidos no se
da tanto a entender cuando pasa con brevedad. Mas bien se entiende en la sobra
(27) de las mercedes que ha sido grande la claridad del sol que ha estado allí,
pues así la ha derretido. Y nótese esto, que a mi parecer por largo que sea el
espacio de estar el alma en esta suspensión de todas las potencias, es bien
breve: cuando estuviese media hora, es muy mucho; yo nunca, a mi parecer,
estuve tanto. Verdad es que se puede mal sentir lo que se está, pues no se siente;
mas digo que de una vez es muy poco espacio sin tornar alguna potencia en sí.
La voluntad es la que mantiene la tela (28), mas las otras dos potencias presto
tornan a importunar. Como la voluntad está queda, tórnalas a suspender y están
otro poco y tornan a vivir.
13.
En esto se puede pasar algunas horas de oración y se pasan. Porque, comenzadas
las dos potencias a emborrachar y gustar de aquel vino divino, con facilidad se
tornan a perder de sí para estar muy más ganadas (29), y acompañan a la voluntad
y se gozan todas tres. Mas este estar perdidas del todo y sin ninguna
imaginación en nada que a mi entender también se pierde del todo digo que es
breve espacio; aunque no tan del todo tornan en sí que no pueden estar algunas
horas como desatinadas, tornando de poco en poco a cogerlas Dios consigo.
14.
Ahora vengamos a lo interior de lo que el alma aquí siente. ¡Dígalo quien lo
sabe, que no se puede entender, cuánto más decir!
Estaba
yo pensando cuando quise escribir esto, acabando de comulgar y de estar en esta
misma oración que escribo, qué hacía el alma en aquel tiempo. Díjome el Señor
estas palabras: Deshácese toda, hija, para ponerse más en Mí. Ya no es ella la
que vive, sino Yo (30). Como no puede comprender lo que entiende, es no
entender entendiendo.
Quien
lo hubiere probado entenderá algo de esto, porque no se puede decir más claro,
por ser tan oscuro lo que allí pasa. Sólo podré decir que se representa estar
junto con Dios, y queda una certidumbre que en ninguna manera se puede dejar de
creer. Aquí faltan todas las potencias y se suspenden de manera que en ninguna
manera como he dicho (31) se entiende que obran. Si estaba pensando en un paso
(32), así se pierde de la memoria como si nunca la hubiera habido de él. Si
lee, en lo que leía no hay acuerdo, ni parar. Si rezar, tampoco (33). Así que a
esta mariposilla importuna de la memoria aquí se le queman las alas: (34) ya no
puede más bullir. La voluntad debe estar bien ocupada en amar, mas no entiende
cómo ama. El entendimiento, si entiende, no se entiende cómo entiende; al menos
no puede comprender nada de lo que entiende. A mí no me parece que entiende,
porque como digo no se entiende. ¡Yo no acabo de entender esto!
15.
Acaecióme a mí una ignorancia al principio, que no sabía que estaba Dios en todas
las cosas. Y como me parecía estar tan presente, parecíame imposible. Dejar de
creer (35) que estaba allí no podía, por parecerme casi claro había entendido
estar allí su misma presencia. Los que no tenían letras me decían que estaba
sólo por gracia. Yo no lo podía creer; porque, como digo, parecíame estar
presente, y así andaba con pena. Un gran letrado de la Orden del glorioso Santo
Domingo (36) me quitó de esta duda, que me dijo estar presente, y cómo se
comunicaba con nosotros, que me consoló harto.
Es
de notar y entender que siempre esta agua del cielo, este grandísimo favor del
Señor, deja el alma con grandísimas ganancias, como ahora diré.
NOTAS CAPÍTULO 18
Del cuarto grado
de oración ("cuarta agua", n. 1) tratará en los cc. 18-21. Vuelve a
apoyarse en el símil del huerto, el hortelano y el agua: "la cuarta
agua" es lluvia del cielo (11, 7), que temáticamente corresponde a la
oración o estado místico de "éxtasis" (nn. 10-14), aunque ese término
sólo comparezca más adelante (c. 20, 1.28; 21, 12; 28, 9; 29, 14). - Más
ampliamente desarrollará el tema en las Moradas quintas, sextas y séptimas, y
en los cc. 5-7 de Conceptos.
1 Uno de los
censores -probablemente el P. Báñez- tachó en el autógrafo las palabras por
excelente manera y léase con advertencia, porque se declara por muy delicado
modo y tiene cosas mucho de notar, tal vez molestado por el autoelogio que
contienen. Fray Luis no llegó a tanto, pero todavía accedió a omitir el último
miembro ("porque... notar", p. 198). Sin embargo las expresiones
tachadas constituyen un hermoso ejemplo de la ingenuidad con que la Autora
extendía el título de los capítulos de sus libros. Compárese con los epígrafes de
los cc. 14, 16, 19, 20, 21, 22, 55, etc. y casi todos los de las Moradas.
2 Es menester su
favor: recurso a una actitud profundamente religiosa, al entrar en lo hondo del
tema místico. Compárese con un gesto similar en el lugar paralelo de las
Moradas V 1, 1. Tiene intención mistagógica: no tratar el tema místico de forma
doctrinaria sino vivencial.
3 En ella: en la
pasada, o tercera agua.
4 Como dije: en
el c. 16, 3 (cf. c. 17, nota 11).
5 Acá: en esta
"cuarta agua". Igual paralelismo entre 3ª y 4ª agua, se establecerá
más abajo: "antes" (3ª agua), "acá" (4ª agua).
6 Para poder
ocuparse.
7 No puede
(ocuparse), y si puede ocuparse o comunicarlo...
8 Esta que
llaman unión: la Santa se remite a la nomenclatura en uso, leída por ella misma
en los libros de Osuna, Laredo, Bernabé de Palma. Cf. c. 14, 1: "oración
que llaman de quietud"; y 20, 1: "vuelo que llaman de espíritu... y
también se llama éxtasis".
9 Sobre la
"diferencia entre alma y espíritu", cf. Moradas 7, 1, título y M. 7,
2, 9-11.
10 En buen
orden: "esto vuestras mercedes lo entenderán con sus letras, que yo no lo
sé decir mejor". Así fray Luis (p. 200). - Alude a los
"letrados" destinatarios del libro.
11 Reminiscencia
de los salmos 91, 6; 103, 24.
12 A mí me acaba
el entendimiento: me lo desborda, agota su capacidad de entender. O acaso aluda
a que "lo saca de sí" (lo acerca al éxtasis): cf. 16, 6.
13 Vaso tan
quebrado: reminiscencia probable de la imagen paulina de Cor 4, 7.
14 Talentos...
se entierran: alusión a la parábola de los talentos en Mt 25, 81. - Se han
sucedido tres imágenes bíblicas: el vaso quebrado, el rey y el fortín, los
talentos. - Tierra tan astrosa: imagen de su propia alma. "Astrosa"
tiene el doble sentido de "desaseada" y de "infausta" por
alusión a los "astros". Cobarruvias la define como
"desastrado... que no tiene ningún astro que le favoreciese, y vive toda
su vida miserable, abatido y sin que nadie en vida ni en muerte haga caso
dél".
15 Repetirá esa
idea de dar lo mejor de sí misma: c. 21, 2: dárselo a "los que
mandan" o a "los reyes".
16 A "los
efectos" que producen estas gracias, dedicará parte del c. 20: nn. 7 y ss.
17 Pasaje de
puntuación difícil. - En cuanto al léxico usado por la Santa, nótese que
"levantamiento de espíritu", "juntamiento con Dios",
"vuelo de espíritu", "arrobamiento", "suspensión"
(cf. n. 12), "elevamiento y arrebatamiento" (cf. c. 20 1), son
términos análogos, que en el "lenguaje de espíritu" de la Santa
equivalen a "éxtasis" (cf. 20, 1), aunque con leves diferencias, que
ella explica en la Rel. 5, 7-10, y en M. 6, c. 4. - Nótese además, que la
expresión "este levantamiento" equivale a "el levantamiento
siguiente, que diré ahora" (véase el "esto" con que comienza el
n. 8 y el c. 17, 5). Con todo, enseguida la Santa se distrae con una larga
digresión, de suerte que hasta el n. 10 no describirá "este
levantamiento" que ahora iba a decir.
18 Había
escrito: "a quien no lo hubiere probado todo". Corrigió: "a
quien no lo hubiere probado lo postrero". Fray Luis completó la
corrección, omitiendo el "lo" (p. 203). - En la frase siguiente:
"que con ser", el "que" es redundante: ya fray Luis lo
omitió (p. 203).
19 Al parecer:
lo añadió la Santa entre líneas para atenuar la afirmación que precede.
20 Palabras con
que comenzar a decirlo: alusión a lo inefable de la experiencia mística.
21 Es uno de los
criterios literarios, al escribir de tema espiritual. Cf. Camino, pról. 3.
22 En la oración
pasada: en la "cuarta agua"; c. 16, 2. En los dos casos se afirma la
relación entre "experiencia eucarística" y expresión literaria.
23 Cuando
faltare un agua, procurar la otra: cuando falte la oración mística, recurrir a
la "oración mental" (primera agua).
24 Vuelve la comparación
de "la avecica" (símbolo del alma). La había introducido en el c. 13,
2.
25 Huelgo:
respiro. - Comienza aquí la descripción del éxtasis (nn. 10-14).
26 Muy conocido:
notorio y perceptible. Como en el n. siguiente: "cosa tan conocida".
En la misma acepción ha usado el adverbio "conocidamente" (por ej.:
1, 7; 17, 8) con la connotación de perceptible y experimentado.
27 La sobra de
mercedes: abundancia de gracias.
28 Mantener la
tela: decíase del principal sostenedor en las justas y torneos. Con esta
metáfora expresa la Santa el papel prioritario de la voluntad en esta oración.
Ella es la que se mantiene en acción, mientras "las otras potencias"
momentáneamente desfallecen.
29 Perderse y
ganarse (= recuperarse) las potencias; o bien estar perdidas y tornar en sí, es
"el lenguaje de espíritu" ya utilizado en el c. 14, 2 (ver nota 5) y
16, 1, para indicar que las potencias entran en el éxtasis o salen de él.
30 Cf. el texto
paulino en Gal. 2, 20.
31 Lo ha dicho
en los nn. 10-13. Cf. n. 1.
32 Pensando en
un paso: en un pasaje evangélico o de la vida de Jesús.
33 Más bien: si
reza, tampoco. (Probable lapsus de pluma).
34 La
mariposilla, imagen del alma, o de la imaginación y memoria, ya fue introducida
en el c. 17, 6.
35 Creerlo,
había escrito, y borró "lo".
36 Fr. Vicente
Barrón anota Gracián en su ejemplar. De él ha hablado en el c. 7, 16 s. Del
mismo episodio hablará en Moradas 5, 1, 10, utilizando la fórmula de la teología
tradicional: "estar en todas las cosas por presencia y potencia y
esencia", como en la Rel. 54.
Fuente: Mercaba
