La misión es anunciar el Evangelio, proponerlo, y tenemos el derecho – el deber como cristianos- de anunciarlo
Ayer comenzó en Roma la Asamblea General de las Obras Misionales
Pontificias con la presencia de todos los directores nacionales del mundo, más
de un centenar, y los responsables de mirar por la Iglesia misionera en la Santa
Sede. Así estarán presentes el cardenal Fernando Filoni, prefecto de la
Congregación para la Evangelización de los Pueblos, y el presidente y los
secretarios generales de las Obras Misionales Pontificias.
El padre Vito del
Prete es uno de estos secretarios, que más que generales son “internacionales”,
el de la Pontificia Unión Misional. En esta entrevista para OMPRESS desgrana los
objetivos que cree que debe lograr esta Asamblea para el futuro de la
institución más importante de apoyo a las misiones en la Iglesia.
Sí,
pero es que no es posible llevar adelante ningún tipo de pastoral si no se tiene
la missio ad gentes como punto de referencia continua. Es la finalidad de todo:
el anuncio del Evangelio a quienes no lo conocen. Todo debe volver a la Iglesia
misionera porque la Iglesia existe para la misión. Cada cristiano debe existir
para la misión. Si esto no es así, la Iglesia se vuelve algo cerrado… id a todo
el mundo…
-La
misión… pero el Papa Francisco habla de evitar el proselitismo.
La
misión es anunciar el Evangelio, proponerlo, y tenemos el derecho – el deber
como cristianos- de anunciarlo. Además la conversión es algo muy profundo según
la tradición cristiana, es algo total, no simplemente “un estoy de acuerdo o me
sumo…”. Por eso, estoy convencido de que no hay proselitismo en la Iglesia
misionera. Conozco prácticamente todas las misiones de la Iglesia. He visitado
países de Asia, África, América… he hablado con religiosas, obispos, sacerdotes,
laicos… y les he visto cómo viven su fe. Le puedo asegurar que nadie en la
Iglesia de hoy obliga a una persona a convertirse en cristiano, en
católico.
-El
tema de la Asamblea de las Obras Misionales es “Cómo sostener la misión
universal de hoy y de mañana”, ¿de qué se hablará?
Se
profundizará en los desafíos que plantea la misión hoy y en un futuro próximo,
porque las OMP se tienen que adecuar a este desarrollo. Por eso, se ha invitado
como ponente al cardenal Orlando Quevedo, Arzobispo de Cotabato, Filipinas. Se
trata de una persona que vive en frontera. Un país católico, y una región
musulmana. Cotabato es una verdadera frontera, con mártires, gente secuestrada,
ambiente difícil… En esta línea, las OMP deben renovarse, refundarse, encontrar
su especificidad para estar con la misión hoy y mañana. En los últimos 50 años,
ha cambiado toda la concepción de la misión y, en este nuevo contexto, las OMP
deben restablecer una identidad propia, deben mantener su intuición
profética.
-¿En
qué sentido son proféticas?
Las
Obras Misionales Pontificias parten de motivaciones profundas, de la misión como
anuncio, de la liberación a través del Evangelio. No pueden ser sólo recaudación
de fondos. Son muchos los que lo hacen y, en ocasiones, mucho mejor. En los
países de misión, las Obras Misionales Pontificias tienen que dar la posibilidad
a estas Iglesias, que son minoría en sus propias naciones, de participar en la
misión. Tienen que crear en ellas la conciencia de que forman parte de una
comunión solidaria, en la que todos aportan y todos reciben.
También
deben sacar a las Iglesias de los países que “ayudan” de su individualidad, de
su protagonismo particular, para llevarlas a la perspectiva universal. A una
diócesis que quiere hacerlo todo por sí sola le costará garantizar esta
universalidad. Creará lazos de dependencia, un neocolonialismo. Las OMP aseguran
que actuemos como católicos, desde situaciones de igualdad. Esto justifica la
labor de las OMP. Requiere una enorme espiritualidad, requiere comunión, poco
espíritu de protagonismo y mucho espíritu de servicio. Porque si se quiere que
la recaudación económica tenga éxito se debe motivar con la fe, no con
estrategias. Es un problema de fe.
Fuente: OMPRESS/O.M.P.
