La reforma emprendida por Papa Francisco busca mayor transparencia y eficiencia del dinero para destinar a la caridad y las obras de la Iglesia
La reforma económica de la Santa Sede emprendida por Papa Francisco después de
dos años ha llegado a una etapa decisiva: La próxima publicación de los
estatutos de la Secretaría de la economía (el súper ministerio de economía)
dirigido por el cardenal australiano, George Pell.
El dilema por
resolver es cuánto poder y cómo se debe manejar el organismo que tiene la
difícil tarea de administrar el dinero y el patrimonio del Vaticano en general.
Recientemente, se ha conocido de la existencias de casi mil cuatrocientos
millones que deben ser incluidos en el próximo balance de 2015.
El Papa
Francisco y el Colegio cardenalicio reunidos a mitad de febrero han hecho
hincapié en la prioridad de la transparencia económica consecuente al
apoyo de las obras caritativas de la Iglesia, al mismo tiempo que han
dando un primer visto bueno a las reformas en acto, actuadas por el C9 (los
cardenales que asesoran el Papa) y la relación presentada por el Pell, el
cardenal Reinhard Marx, el economista Joseph Zahra y por el presidente del IOR,
Jean-Baptiste de Franssu.
Más dinero para ayudar a los pobres
En juego está la credibilidad de la Santa Sede, que después de
un control, goza de buena salud económica. Justamente, el 13 de febrero, el
arzobispo de Sydney explicó al Colegio Cardenalicio que “en la fecha actual hay
442 millones de activos adicionales en los dicasterios (que
entran en los balances de 2015), y estos se van a añadir a los 936
millones que ya habíamos encontrado en un primer momento”.
En
una entrevista al diario italiano Il Corriere della Sera, el cardenal
Pell ha indicado que las nuevas líneas en materia financiera se dirigen no solo
hacia la “racionalidad y eficiencia” sino también hacia la “honestidad y
transparencia” sin más “extravagancias y derroches”, ni mucho menos robos. “Si
hacemos bien las cosas habrá más dinero para el trabajo de la Iglesia y para
ayudar a los pobres que sufren”, sostuvo.
Posibles novedades en
los Estatutos para garantizar la transparencia
Entre las
novedades que podrían presentarse es que los dicasterios del Vaticano antes de
hacer algún tipo de compra o inversión deberán presentar a la Secretaría de la
Economía un preventivo anual que deberá ser aprobado y evitaría gastos excesivos
y superfluos.
Otra posible novedad en los Estatutos podría ser el
nombramiento de revisores de las cuentas para garantizar la transparencia, los
cuales serían externo al súper ministerio para que quien controle no tenga que
ver con la gestión de los recursos.
¿De dónde han salido los
millones que no aparecían en el balance?
El cardenal Pell, en la
revista Catholic
Herald del 02 diciembre 2014, ha indicado que desde hace siglos existe una
“independencia entre los departamentos (dicasterios) vaticanos” y que esta
manera de llevar las cuentas no corresponde a "las normas de contabilidad
modernas".
En efecto, el Vaticano, que ha manejado su patrimonio fuera
de los estándares intencionales durante siglos, ha tenido fuera del balance
oficial varios recursos. Sin embargo, los Papas, desde el momento de su
elección, han recibido informes del estado de ese patrimonio y su existencia. No
es "dinero oculto", sino simplemente "no regularizado".
Al respecto,
desde inicios de noviembre
2014, la Secretaría para la Economía de la Santa Sede ha
enviado a todos los departamentos del Vaticano un manual para ilustrar las
nuevas normativas para la transparencia acordes con las normas internacionales.
En este manual se reiteran las políticas de gestión financiera que ha entrado en
vigor enero de 2015.
Fuente: Aleteia
