A sus 71 años ha decidido contar al mundo la situación de precariedad absoluta en que están viviendo en Sierra Leona
El
sacerdote y misionero javeriano Luis Pérez lleva ocho meses en Sierra Leona.
Antes había vivido allí 15 años, dedicando su vida a intentar ayudar a los más
necesitados en uno de los países más pobres del mundo. El Padre Luis sufrió un
cruel secuestro durante la guerra que asoló el país y diezmó su población por
parte de los sanguinarios rebeldes del RUF, tristemente conocidos por sus
sistemas de guerrilla aniquiladora y amputaciones indiscriminadas a niños,
mujeres y hombres que no fueran de su agrado. Daba igual el motivo.
A sus 71
años ha decidido contar al mundo la situación de precariedad absoluta en que
están viviendo en Sierra Leona. Nula prevención, escasa e ineficiente
información, y un inexistente sistema sanitario que permita a la población
enfrentarse a esta enfermedad.

Se
arriesga en su compromiso a cruzar líneas peligrosas incluso para su salud,
mermada en estos días por un fuerte ataque de malaria que le ha tenido en
la cama prácticamente inmóvil.
A las
alarmantes cifras oficiales de personas contagiadas y muertas por culpa del
ébola, el Padre Luis se atreve a cuestionar esos datos y considera que los
enfermos y muertos son más del doble de los que la población mundial conoce.
A lo
largo de estos días, y con la frecuencia que la tecnología se lo permita, este
javeriano y la cámara de su teléfono tratarán de desentrañar y mostrar una
realidad muy diferente a la que vivimos en los países desarrollados alrededor
de esta enfermedad. El drama no deja de ser el mismo en España, Estados
Unidos o Sierra Leona, pero las condiciones de vida, las soluciones médicas,
las fórmulas de información y prevención son tan radicalmente distintas que se
hace incomprensible que podamos estar hablando de la misma enfermedad.
"Hombre rico-hombre pobre", esta es la cuestión
Fuente:
El Mundo