En la playa, en la montaña, en la serranía, descubre la presencia de Dios. Alábale por haberla hecho tan hermosa.
Se puede decir que las vacaciones no son un tiempo fuerte de
meditación y arrepentimiento, como lo son el adviento y la cuaresma. Sin
embargo, nos podemos acercar a Dios en la tranquilidad de nuestro descanso.
Todo descanso viene de Dios, incluso la creación del cosmos se puede interpretar viendo hacia el descanso y perfección de todas las cosas en Dios. Por tanto, es válido y bueno acercarse a Dios desde el espíritu propio de descanso de las vacaciones.
Se puede decir que las vacaciones no son un tiempo fuerte de
meditación y arrepentimiento, como lo son el adviento y la cuaresma. Sin
embargo, nos podemos acercar a Dios en la tranquilidad de nuestro descanso. Todo descanso viene de Dios, incluso la creación del cosmos se puede interpretar viendo hacia el descanso y perfección de todas las cosas en Dios. Por tanto, es válido y bueno acercarse a Dios desde el espíritu propio de descanso de las vacaciones.
Las vacaciones, al ser tiempo de descanso y recreación, son una oportunidad para acercarse a Dios a través de la vida familiar, la contemplación de la naturaleza y la lectura de amenos libros edificantes. Dios es siempre alegre y quiere que los hombres vivan en su alegría constante. Por tanto, no hay oposición si hay vivencia de las vacaciones según un espíritu alegre.
Vemos en un pasaje del
Evangelio cómo Jesús invita a sus discípulos a separarse de la multitud, de su
trabajo, y retirarse con Él a un «lugar solitario». Les enseña a hacer lo que
Él hacía: equilibrar acción y contemplación, pasar del contacto con la gente al
diálogo secreto y regenerador con uno mismo y con Dios.
Aquí puedes encontrar una lista de diez consejos útiles para vivir cristianamente las vacaciones.
En la playa, en la montaña,
en la serranía, descubre la presencia de Dios. Alábale por haberla hecho tan
hermosa.
2.- Vive tu nombre y condición de cristiano
No te avergüences en verano
de ser cristiano. Falsearías tu identidad.
3.- Vive el domingo
En vacaciones, el domingo
sigue siendo el día del Señor y Dios no se va de vacaciones. Acude a la
Eucaristía dominical. Tienes además más tiempo libre.
4.- Vive la familia
Dialoga, juega, goza con
ellos sin prisas. Reza en familia. Asiste al templo también con ellos.
5.- Vive la vida
La vida es el gran don de
Dios. No hagas peligrar tu propia vida y evita riesgos a la vida de los demás.
6.- Vive la amistad
Desde la escucha, la
confianza, la ayuda, el diálogo, el enriquecimiento y el respecto a la dignidad
sagrada de las demás personas.
7.- Vive la justicia
No esperes que todo te lo
den hecho. Otros trabajan para que tú tengas vacaciones. Ellos también tienen sus
derechos. Respétales y respeta sus bienes.
8.- Vive la verdad
Evita la hipocresía, la
mentira, la crítica, la presunción engañosa e interesada o la vanagloria.
9.- Vive la limpieza de
corazón
Supera la codicia, el
egoísmo y el hedonismo. Vacación no equivale a permisividad.
10.- Vive la solidaridad
No lo quieras todo para ti.
Piensa en quienes no tienen vacaciones, porque ni siquiera tienen el pan de
cada día. La caridad tampoco toma vacaciones.
Estos diez mandamientos se
vuelven a encerrar en dos: seguir dando "al César lo que es del César, y a
Dios lo que es de Dios", o dicho de otro modo , en vacaciones y en todo
tiempo, sigue acordándote de Dios y del prójimo, relacionándote con ellos como
si ellos se relacionarán contigo. Dios no se toma vacaciones en su búsqueda de
amor al hombre. Las vacaciones pueden ser tiempo excepcional para salir a su
encuentro. Y es que en verano, seguimos siendo cristianos. Es más, tenemos una
magnífica oportunidad de serlo y de demostrarlo.


