Eran los días mágicos para unas vidas, pero ellas no lo sabían.
Comenzó el jueves 29 de mayo,
aparentemente un Cursillo de Cristiandad normal. Cursillo Mixto nº 9 de Segovia.
Llegamos con cierta incertidumbre, a tenor de
lo que decían las caras. En nuestras bolsas de viaje, aparte de nuestros
efectos personales, llevábamos también algunas cosas en común, escepticismo, penas, indiferencia y algún
desencuentro con el Señor sufrido a lo largo
de nuestra vida. Pero en ese momento lo más importante era que habíamos
llegado, que estábamos allí, en la
Casa de Espiritualidad.
ÁLBUM FOTOGRÁFICO DEL CURSILLO DE CRISTIANDAD Nº 9 DE SEGOVIA
ÁLBUM FOTOGRÁFICO DEL CURSILLO DE CRISTIANDAD Nº 9 DE SEGOVIA
Con tanta expectación que la emoción se mezclaba con la
inquietud y aunque intentábamos averiguar algo, todo estaba por suceder, nada
se intuía. Esto hacía que más de uno nos
preguntáramos ¿Qué hago yo aquí?. Esa primera noche piensas mucho en ti,
tanto que quizás te sorprendas tu mismo.
Poco a poco, por encima de ese escepticismo empieza a aparecer
el color verde de la esperanza. Descubres al Dios que te espera siempre,
que sale a tu encuentro y “yo sin
saberlo”. Sin darte cuenta va desapareciendo esa distancia de seguridad que
mantenemos con el resto de participantes y comienzas a respirar una atmósfera distinta, más cálida y
cercana. La amistad hace su entrada en
escena y todo empieza a ser más fácil. Quieres descubrir lo que está
sucediendo, lo sientes, pero no eres
capaz de explicarlo. Te paras a pensar y ya no sólo el escepticismo se ha
cambiado por esperanza, ha desaparecido la inseguridad, la indiferencia y las
penas las asumes como parte de una vida entregada por algo o quizás por
alguien.
Descubres que no
estás solo,---cuanta gente está pendiente de mi, ¿es posible?----- y, a medida
que todo va avanzando y sucediendo cosas, empiezas a entenderlo todo. Entiendes porque estás allí, por quien y para que.
Tres palabras se te han grabado ya
en el corazón y no dejas de repetirlas en tu cabeza “CRISTO ME AMA”. El ha sido quien me trajo y
por quien estas viviendo esos días que a medida que avanzan deseas que no
pasen.
La alegría que reina
en nuestros encuentros, cantando, bailando, disfrutando de la amistad, hace que parezca un sueño. De
repente te das cuenta que no eres el
mismo que cuando entraste. Descubres en tu compañero de cursillo al hermano en
la fe y no puedes por menos de abrazarlo.
Y por fin, alcanzas a ver la
realidad, lo fundamental que hace que todo suceda cómo ha sucedido: JESUCRISTO ME AMA, DIO SU
VIDA PARA SALVARME, Y AHORA ESTA VIVO A MI LADO CONTINUAMENTE.
Pienso en lo que ha
sucedió en mi vida en estos tres días que están a punto de terminar, pero aún
hay más. Al final del tercer día el Señor sigue haciendo de las suyas, -porque
ha sido El quien lo ha hecho todo- y
como El mismo dice, “nunca nos deja solos” y descubro la Comunidad , cuantos hermanos gozosos esperándome
para compartir mi alegría y alguien comenta: “así para siempre”.
El Señor ha estado
grande con nosotros, que gran regalo nos hizo con llamarnos a un Cursillo de
Cristiandad.
El Cursillo toca a
su fin, la titulación obtenida: “APRENDIZ DE CRISTIANO”. Alguien dijo un día:
“A Dios no se le posee, se le busca durante toda la vida”.
Para finalizar, os
diré que el Cursillo fue clausurado por D. Ángel Rubio, Obispo de la diócesis y
Consiliario Nacional del Movimiento de Cursillos, quién nos felicitó y alentó a salir al mundo con
las palabras del Evangelio de ese día, “Día de la Ascensión ”: “ID, PUES, Y
HACED DISCÍPULOS A TODAS LAS GENTES”. No invitó a poner pedales a la fe, ya que
una fe que no avanza acaba cayendo.
DE
COLORES.
Eduardo Javier Martín García
