De acuerdo con estudios sociodemográficos, el matrimonio es mucho más
estable y notoriamente más sólido que la unión
libre
La Iglesia católica afronta actualmente retos formidables ante la erosión de la
figura del matrimonio en diversas sociedades, sobre todo occidentales.
Por lo
que se prevé, la proliferación de las uniones libres y los divorcios serán temas
torales en el Sínodo de la familia –a realizarse a principios de octubre en la
Santa Sede–, de acuerdo con un pronóstico de Fernando Pliego, investigador
social en temas como la familia.
De acuerdo con estudios sociológicos,
“se ve una caída muy importante de la población que se casa, y un aumento
importante de la unión libre. Hay algunos países en los que ya se ha invertido
la relación: ya tienen más uniones libres que matrimonios.
Esta es una
realidad muy importante ante cualquier decisión que tome la Iglesia católica
sobre el matrimonio y la vida de las familias”, especificó el Pliego con base en
las investigaciones a nivel mundial sobre las que sustenta sus
estudios.
El investigador consideró que “es oportuno que el Sínodo
realice un adecuado análisis de la realidad”.
México tampoco es
excepción en cuanto al divorcio, cuyo número se ha duplicado en los últimos
años, de acuerdo con datos oficiales en donde no se menciona que las
separaciones son muchas más; “sabemos por estudios comparativos, que la tasa de
separación de los que viven en unión libre es mucho mayor de la que se casa”,
destacó el investigador de la UNAM.
“Los matrimonios son más
sólidos”
El especialista hizo una distinción entre el
matrimonio y las razones por las cuales la unión libre frecuentemente fracasa, y
señaló que la proliferación de este tipo de uniones que se está dando
actualmente con mayor frecuencia entre los jóvenes, “es un problema para la
Iglesia católica y para todo aquel que esté interesado en fortalecer el vínculo
entre hombre y mujer”.
Consideró que podría analizarse a nivel pastoral
lo que se haría por muchas personas que están unidas pero que no alcanzan a ser
matrimonios ni funcionan como tales, porque la situación de estas parejas puede
derivar en situaciones difíciles, como la agresión.
Indicó que en el
matrimonio, “se tiene un proyecto claro de una comunidad de ayuda, de amor, de
cooperación; entonces, la expectativa y la esperanza es muy fuerte, por eso es
más sólido el matrimonio. Tiene mucha más claridad y, de acuerdo con estudios
sociodemográficos, es mucho más estable y notoriamente más sólido que la unión
libre”.
Consideró que “el matrimonio tiene fuerza porque tiene una
expectativa, siempre y cuando estemos hablando de un matrimonio por una religión
–como la Iglesia católica-. Los que entran por la unión libre se separan mucho
más fácilmente que los que entran por el matrimonio”.
Lo anterior se
sustenta en que los matrimonios tienen más expectativas de lo que implica un
proyecto de vida compartida, y tienen una comunidad solidaria de cooperación, de
cariño y amor; “entonces, como tienen esa expectativa, la relación es mucho más
sólida”.
El investigador hizo notar que “los estudios sociodemográficos
deben tomar en cuenta que no toda unión libre es igual, y eso permitiría tener
tres estilos de trabajo con los jóvenes”.
Citó tres tipos de unión
libre: la que es resultado de una relación casual, sin expectativas ni proyectos
de futuro. Hay otra que se considera que es como una prueba. Hay una más donde
los jóvenes dicen: “no nos casamos ahorita, porque tenemos que juntar dinero,
hacernos una casita al terminar la carrera, y nos casamos, pero es una unión
libre con la expectativa de formar una familia y tener un proyecto de vida
compartida”.
Señaló que este tipo de unión libre es una especie de
“matrimonio natural”, donde el muchacho y la muchacha hacen un pacto profundo de
vida, pero todavía no termina en un compromiso formal con implicaciones
institucionales.
Fuente: Aleteia/ Francisco Luna Macías

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