El Vaticano discrepa de Estados Unidos en muchos otros temas como el escaso esfuerzo por disminuir el número de abortos o el punto de la reforma sanitaria que obliga a las instituciones religiosas a pagar la contracepción y otras prestaciones contrarias a sus principios éticos
La reunión duro
algo más de cuarenta minutos, un tiempo ligeramente superior a
la media hora habitual, si bien el trabajo de los intérpretes ocupa casi
la mitad del diálogo. Terminado el encuentro, Barack Obama presentó al
Papa a los miembros de su delegación, entre los que figuraba el secretario de
Estado John Kerry, quien se reunió a continuación con su homólogo vaticano,
Pietro Parolin.
El
Papa le desbancó en popularidad
Cinco años después de su visita del
2009, cuando era el líder más popular del mundo, Barack Obama acudió de nuevo al
Vaticano «para escuchar» al actual número uno en popularidad,
el Papa Francisco, y disfrutar del «efecto aureola» que proporcionan las
imágenes de intercambio de sonrisas con el Santo Padre.
El
primer encuentro de Obama con el Papa Francisco se centró en los temas
de mayor sintonía: desde el modo de resolver el problema de los
11 millones de inmigrantes ilegales en Estados Unidos –que preocupa
mucho a los obispos americanos- hasta las medidas para hacer frente a las
secuelas de desigualdad que está trayendo la larga crisis económica. Abordaron
también los puntos de mayor interés común en política exterior: Medio
Oriente –a donde el Papa viajará el próximo mes de mayo-,
Ucrania y China.
Las discrepancias, para los
"número dos"
El Vaticano discrepa de Estados Unidos en muchos otros
temas como el escaso esfuerzo por disminuir el número de abortos o el
punto de la reforma sanitaria que obliga a las instituciones religiosas a pagar
la contracepción y otras prestaciones contrarias a sus principios
éticos. Pero fueron abordados de antemano el pasado mes de enero por el
secretario de Estado vaticano Pietro Parolin durante la visita de su colega
norteamericano John Kerry.
Ese adelanto de los temas más escabrosos
permite que los comunicados oficiales resalten la sintonía pues, como dijo el
embajador norteamericano ante la Santa Sede, Ken Hackett, «en este tipo
de encuentros de alto nivel, se evita que nadie quede
mal».
Alabanzas de
Obama
Obama contribuyó a lograrlo declarando el día anterior al
«Corriere della Sera» que venía aRoma «para escuchar» al Papa ya que «su pensamiento es valiosísimo para entender cómo podemos vencer el desafío de la pobreza extrema y reducir la desigualdad en la distribución de renta. Exigiéndonos en los temas de justicia social, nos alerta del peligro de acostumbrarnos a desigualdades extremas».
El presidente reconoció que «el
Papa nos desafía. Nos suplica que nos acordemos de la gente, de las familias y
de los pobres. Nos invita a reflexionar sobre la dignidad de la persona
humana».
Regalos
con mensaje
Aunque lo haga de modo cordial, el Vaticano sabe enviar
mensajes. En julio del 2009, Benedicto XVI regaló al presidente
americano una copia del documento sobre bioética «La Dignidad de la
Persona», elaborada por la Congregación para la Doctrina de la Fe.
Era un modo de marcar el desacuerdo con la administración Obama en materias de
aborto y objeción de conciencia.
El primer trabajo del joven Barack
Obama, ante de ir a la universidad, fue para la diócesis de Chicago, donde se
encargó de actividades sociales para varias parroquias. Desde entonces ha
mantenido admiración por la actividad caritativa de la Iglesia católica, pero
los Papas –tanto Benedicto XVI como Francisco- le piden mucho más.
El
próximo encuentro del presidente y el Papa será en Estados Unidos a finales de
septiembre del 2015. El Vaticano sólo anuncia los viajes con seis meses de
adelanto, pero el Papa Francisco ha recibido ya la invitación para pronunciar un
discurso ante las dos cámaras del Congreso americano reunidas en sesión
conjunta. Tiene, además, una invitación a visitar Naciones Unidas y,
naturalmente, a participar en el Encuentro Mundial de las Familias que se
celebrará en Filadelfia.
Desde anoche en Roma, el
presidente de Estados Unidos, Barack Obama, se ha mostrado “profundamente
agradecido” al papa Francisco por su disposición a recibirlo. En una entrevista
con el diario Corriere della Sera, Obama destaca la autoridad moral y la
capacidad de influencia de Jorge Mario Bergoglio. “El Santo Padre ha inspirado a
la gente de todo el mundo y también a mí con su esfuerzo por la justicia social
y su mensaje de amor y compasión, especialmente por las personas que, entre
nosotros, son las más pobres y vulnerables. Él no se limita a proclamar el
Evangelio: él lo vive”. Al saludarse, a las 10.30, el papa Francisco ha dicho:
“Bienvenido, señor presidente”. A lo que Obama ha respondido con una gran
sonrisa: “Es maravilloso encontrarle”.
Alabanzas de Obama más
detalladas
Pablo Ordaz, en El País, detalla más las palabras de alabanza
de Obama al Pontífice.
Obama, que también se entrevistará con el
presidente de la República, Giorgio Napolitano, y con el primer ministro, Matteo
Renzi, elogia calurosamente al figura del papa argentino: “Nos hemos conmovido
con su humildad y con sus actos de misericordia. Su testimonio, el
simple hecho de ir siempre a buscar el contacto con los últimos, con
aquellos que viven en las condiciones más difíciles, tiene también el valor de
una llamada de atención: nos recuerda que cada uno de nosotros
tiene la responsabilidad individual de vivir de un modo recto, virtuoso. Sabemos
que, en vista de su gran autoridad moral, cuando el Papa habla, sus
palabras tienen un peso enorme”.
Sobre la pobreza, Obama dice:
“no es solo un problema económico: al fondo de todo es una cuestión
ética. Yo creo que, al referirse a ello continuamente, el Papa nos pone
ante los ojos el peligro de acostumbrarnos a la desigualdad. De acostumbrarnos a
este tipo de desigualdad extrema hasta el punto de aceptarla como normal. Es un
error que no debemos cometer”.
Obama advierte que, a pesar de que hay
asuntos en los que discrepan, las palabras del Papa tienen que ser tenidas en
cuenta: “Una de las cualidades que más admiro en el Santo Padre es su
coraje de hablar sin pelos en la lengua de los desafíos económicos y sociales
más grande con el que nos encontramos en estos tiempos".
"Esto no significa que estemos de acuerdo en todos los asuntos,
pero estoy convencido de que la suya es una voz que el mundo debe escuchar. Él
nos desafía. Él nos implora que nos acordemos de la gente, sobre todo
de la gente más pobre, cuya vida está condicionada directamente de las
decisiones que nosotros tomamos. Él nos invita a pararnos y a reflexionar sobre
la dignidad que es innata en cada ser humano. Y, como ya hemos tenido modo de
comprobar muchas veces, sus palabras cuentan. Con una sola frase, él puede
focalizar la atención del planeta sobre una cuestión urgente. El Papa está en
disposición de empujar a la gente del mundo a pararse y reflexionar. Y quizás a
replantear ciertas viejas costumbres: comenzar a tratarse recíprocamente con
mayor sentido de la compasión y de la dignidad”.
En este sentido, Obama
asegura que explicará al Papa las iniciativas de su Gobierno para aumentar los
puestos de trabajo y ayudar a las familias en unos tiempos especialmente duros.
“La globalización ha contribuido en pocos decenios a sacar de la pobreza a
cientos de millones de personas. Pero el Papa tiene razón cuando dice que estos
progresos no han alcanzado a un gran número de seres humanos, que demasiada
gente se ha quedado atrás. Y es por esto que he prometido que los
Estados Unidos trabajarán con sus aliados en el mundo con el objetivo de
erradicar la pobreza extrema en los próximos 20 años y estoy ansioso
por escuchar el pensamiento del Papa sobre como podemos vencer este
desafío”.
Fuente: ReL
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