En los dos años dedicado casi exclusivamente a meditar, orar y confesar, Bergoglio experimentó la misericordia y conoció los grandes sufrimientos de muchos que acudían a confesarse
La elección de Jorge Mario Bergoglio como Papa y
la impronta que está dejando su personalidad en la Iglesia han desvelado
al mundo un hombre de carisma pocas veces visto.
El periodista
argentino Armando Rubén Puente ahonda en los orígenes de su personalidad
y formación y nos acerca a momentos decisivos, pero aún poco conocidos,
en la vida de Francisco. Verdaderas historias inéditas de su vida “oculta”
contadas en el libro La
vida oculta de Bergoglio (LibrosLibres).
Incógnitas de su "destierro" que se
resuelven...
Uno de los misterios que ha rodeado la vida del nuevo
Papa Francisco han sido los años que pasó "oculto" en la provincia de Córdoba
(Argentina). Bergoglio padeció en Córdoba una grave y prolongada crisis
interior.
Armando Rubén Puente desvela lo que le pasó en
ese "destierro" en Córdoba tras dejar de ser Provincial para Argentina
de la Compañía de Jesús:
«Al cumplir sus 52 años Bergoglio se vio
confinado, tuvo, como él dice, "un momento de gran crisis interior
estando en Córdoba". Una crisis distinta de la de su juventud, motivada
por las lecturas marxistas que le daba su jefa de laboratorio, que estuvo a
punto de poner a prueba sus creencias, o de la que tuvo al regresar de Santiago
de Chile y enamorarse.
Una crisis más grave.
Entonces recordó lo que decía
San Ignacio de Loyola: "Dado por supuesto que en la desolación no
debemos cambiar los primeros propósitos, aprovecha mucho reaccionar
intensamente contra la misma desolación como, por ejemplo, insistir más en la
oración y meditación, en examinarse mucho, y en alargarnos en algún modo
conveniente de hacer penitencia".
Muchas horas delante del
Santísimo
»En la habitación que se le había asignado en la residencia,
la número 5 y en la capilla, ante el Santísimo, pasó muchas horas recordando su
infancia, sus padres y sus abuelos inmigrantes.
»"No quería más
que dedicarse a orar y pensamos que estaba medio enfermo", dice el
padre Carlos Carranza. El padre Jose Antonio Sojo, director de la residencia,
preocupado y sabiendo que dormía poco y mal, le ofreció
cambiarlo de habitación a una interior, para que no le molestara el ruido de la
calle y pudiera descansar, pero Bergoglio no quiso.
Preocupación por la salud del Padre
Bergoglio
»"Yo tengo un hermano jesuita, Pablo, y frecuentaba mucho la
casa de la Compañía, atendiendo a los sacerdotes que estaban enfermos", dice la
doctora Selva Tissera. "Estaba preocupada por la salud y estado
emocional del padre Bergoglio y por eso le traje de México una medalla
de la Virgen de Guadalupe, que compré cuando visité el santuario de la Patrona
de América. Cuando se la di, Bergoglio se emocionó al punto de que se le
empañaron los ojos y se la colgó al cuello".
Un
corazón dolido... necesitado de perdonar
»Jorge Bergoglio sabía que su
problema era "que tenía el corazón dolido, herido, rencoroso, incapaz de
perdonar".
»Sabía que "hay cosas que no se pueden borrar y que
perdonar es mirarlas desde otra óptica, redimensionar la
ofensa, esa llaga", que "el fundamento de todo perdón es imitar a
Dios", que "aunque no podamos disimular o pasar por alto una ofensa, como hace
Él en su perfección y santidad infinita, lo que si podemos es dejar pasar un
poco el tiempo, aguantar el dolor, padecer con paciencia la ofensa, el
agravio, la injusticia, hasta que llegue el momento en que —con la
ayuda de Dios— mudemos el corazón, cambiemos el corazón de piedra en uno de
carne, como dice el profeta Ezequiel, como Dios quiere. Es un trabajo
que solo Él puede hacer en la medida que uno se ponga a tiro, con ese
esfuerzo ascético de pedir perdón, de reconocer mis culpas, que había fallado,
en lugar de intentar cobrar las cosas que podían haberme hecho".
»Como ha
repetido muchas veces "Dios nos perdona, nos asegura que puede sacarnos de la
trampa en la que hemos caído, estamos enredados, por nuestra falta, error o
pecado, Dios nunca se cansa de perdonarnos, pero nosotros nos
cansamos de pedir su perdón, de recibir su perdón y de perdonar".
Sentía que estaba en el
exilio
»Bergoglio sentía que estaba en el exilio hasta que se dio
cuenta de que era "una mala nostalgia, en la que se retrotrae a los ajos
y las cebollas de Egipto, se vuelve atrás y se pierde la esperanza, una
mala nostalgia fundada en la recuperación romántica de la memoria, transformada
en recuerdo".
»"Todos queremos volver a un tiempo de nuestro
pasado y rehacerlo, pero no se puede. Desde joven la vida me puso en
cargos de gobierno; recién ordenado sacerdote fui designado maestro de novicios
y dos años después provincial2.
Confesor durante dos
años
»"Durante dos años fui confesor en la residencia de Córdoba, que
está en pleno centro, al lado de la universidad. Ahí se confiesan los
profesores, los estudiantes universitarios y gente de los barrios, que
cuando va a hacer alguna cosa en el centro aprovecha para confesarse, porque el
cura de su parroquia no tiene tiempo el domingo porque tiene que decir muchas
misas. Noté que entre ellos había gente que se confesaba bien, es decir que no
perdía tiempo en digresiones, sino que decía lo que tenía que decir.
Jamás decía una cosa que no fuera un pecado. No alardeaba.
Hablaba con mucha humildad. Un día le pregunté a una de esas personas de donde
era. Y era del Valle de Traslasierra. La memoria de cómo enseñaba el cura
Brochero que debía hacerse seguía viva casi un siglo después de que les diera
las catequesis. La piedad popular se me manifestaba como la
memoria de un pueblo interpretada en un esquema deuteronómico".
»En los
dos años dedicado casi exclusivamente a meditar, orar y confesar,
Bergoglio experimentó la misericordia y conoció los grandes sufrimientos
de muchos que acudían confesarse, mujeres que habían abortado,
prostitutas, y otras muchas personas castigadas por circunstancias de la vida.
Conoció un mundo distinto a aquel en el que se había movido durante veinte años
y tuvo que aprender una pastoral diferente.
Un corazón en paz para no maltratar a
los fieles
»Para confesar —dijo años después— se requiere que "el
corazón del sacerdote esté en paz que no maltrate a los fieles, que sea
humilde benevolente y misericordioso; que sepa cómo sembrar
esperanza en el corazón y, sobre todo, que sea consciente de que el hermano o la
hermana que se acerca al sacramento de la reconciliación busca el perdón
y lo hace cómo hacían tantas personas con Jesús: para que les
cure".
Una grave
y prolongada crisi interior
»Como sabemos, él lo ha dicho, Bergoglio
padeció en Córdoba una grave y prolongada crisis interior, en
la que probablemente pensaba cuando en unos Ejercicios Espirituales que dio en
La Plata en 1990 dijo hablando del hombre que padece una doble soledad: "Por una
parte siente la soledad respecto a los demás hombres, es un
extraño en el camino. Por otra parte le es dado saborear la amargura de
la soledad ante Dios. Está doblemente marginado de Dios y de los
hombres y a la vez no puede prescindir ni de Dios, porque lo
busca y se siente buscado por él, ni de los hombres porque su misión lo pone en
servicio de sus hermanos a quienes busca amar como a sí mismo".
Siguiendo a San Ignacio
»En
otro momento recordó la exhortación de San Ignacio que dice a sus jesuitas: "El
que está en desolación trabaje de estar en paciencia, que es contraria a las
vejaciones que le vienen y piense que será pronto
consolado".
Transitar la vida con
paciencia...
»"Jesús entró. A veces la vida nos lleva no a hacer sino
a padecer, soportando, sobrellevando, nuestras limitaciones y
las de los demás. Transitar la paciencia es dejar que el tiempo paute y
amase nuestra vida. Debemos transitar en paciencia, sobre todo
ante el fracaso y el pecado, cuando nos damos cuenta de que quebramos nuestro
propio límite. Es un claudicar de la pretensión de querer solucionarlo
todo. Hay que hacer un esfuerzo, pero en-tendiendo que uno no lo puedo
todo. Hay que relativizar la mística de la eficacia. La paciencia cristiana no
es quietista o pasiva, sino implica soportar, soportar, sobrellevar en los
hombros la historia".
Lo
calumniaron y murmuraron contra él
De Provincial a
marginado...
»Después de haber iniciado a los 36 años su carrera como
el más joven de los provinciales de la Compañía, se había convertido en un
marginado, un exiliado, un desterrado. En esos años oscuros
"hizo su master como pastor, que fueron clave para la formación de ese corazón
de pastor que lo ha convertido en un líder espiritual tan distinto a
otros y tan cercano a la gente" dice E. Himitian.
Más
respuestas
En el libro de Armando Rubén Puente La vida
oculta de Bergoglio (LibrosLibres) hay otras respuestas a las siguientes
preguntas:
- ¿Hasta qué punto llegó el compromiso de Jorge Mario
Bergoglio con el peronismo?
- ¿Qué le transmitió a un
alto cargo militar para que sacara de la cárcel a un represaliado
político?
–¿Por qué las mafias de prostitución y drogas
que imperaban en Buenos Aires le tenían en el punto de mira?
–¿Cómo condujo en la Mesa del Diálogo Argentino a todas las fuerzas
políticas y agentes sociales para salir de la extrema crisis del
«corralito»?
–¿Qué es la Teología del Pueblo
con la que quiso sustituir a la Teología de la Liberación, de raíz
marxista?
–¿Qué hizo en las «villas miseria» de Buenos Aires
para que sus habitantes se sintieran parte de la Iglesia?
–¿Cómo
logró que la «Virgen Desatanudos», una devoción propia de
Alemania, fuera venerada por miles de sus compatriotas?
–¿En virtud de
qué criterio el matrimonio Kirchner le consideraba «el
verdadero representante de la oposición»?
Fuente: ReL
