![]() |
| El Papa Francisco y D. Anastasio Gil, Director Nacional de las OMP |
El diario El País ha publicado hoy, en los días previos al día del DOMUND, este artículo firmado por D. Anastasio Gil, Director Nacional de las Obras Misionales Pontificias, por su interés te invito a que lo leas para que conozcas mejor la dimensión misionera del Papa Francisco.
"No son pocos, dentro y fuera de
la Iglesia, los que se están preguntando en dónde radica la clave del
pontificado del papa Francisco. Este periódico es testigo de la sorpresa que,
día a día, está generando ese humilde seguidor de Francisco de Asís y discípulo
aventajado del eficiente Ignacio de Loyola.
Las perspectivas a la hora de abordar las causas de esa capacidad del Papa de introducirnos en la novedad del Evangelio, de ponerse a la cabeza de las críticas a las estructuras temporales de la Iglesia, y de pedir el cambio del corazón como motor de una humanidad nueva, son múltiples y no siempre concordantes. Si, como dicen algunos, en este mundo ya no existen los hechos, solo las interpretaciones, el papa Francisco, como buen líder moral, va ganando la partida y se adelanta con frecuencia incluso a la multitud de intérpretes, más o menos acreditados, de sus obras y de sus palabras.
Las perspectivas a la hora de abordar las causas de esa capacidad del Papa de introducirnos en la novedad del Evangelio, de ponerse a la cabeza de las críticas a las estructuras temporales de la Iglesia, y de pedir el cambio del corazón como motor de una humanidad nueva, son múltiples y no siempre concordantes. Si, como dicen algunos, en este mundo ya no existen los hechos, solo las interpretaciones, el papa Francisco, como buen líder moral, va ganando la partida y se adelanta con frecuencia incluso a la multitud de intérpretes, más o menos acreditados, de sus obras y de sus palabras.
![]() |
| Cardenal Jorge Bergoglio y D. Anastasio en Buenos Aires |
El papa Francisco está confiriendo al
papado la forma misionera de entender y de practicar el Evangelio en la
historia. El concepto de misión del obispo de Roma procede de su experiencia en
las situaciones de ultimidad antropológica, en su comprensión de la relación
entre el Evangelio y los pobres, y en su radical propuesta de un cristianismo que
mira a cada hombre y a cada mujer a los ojos, sin prejuzgar, al tiempo que hace
silencio para escuchar el latido de su corazón. Un silencio que no pregunta,
solo escucha y acompaña.
El concepto de la misión del papa
Francisco, el papa de las periferias geográficas y existenciales, es primero
patrimonio, para toda la Iglesia, de los misioneros. Es patrimonio porque es su
experiencia, su circunstancia vital, su proyecto de vida. Por más que nos
empeñemos en buscar fórmulas mágicas, no hay en la comunidad cristiana otro
método de relación con los que están más lejos, o con los que están más cerca,
que el que practican cada uno de los 13.000 misioneros españoles en el mundo,
repartidos en 130 países, con una media de edad de 70 años. Las categorías
clásicas han dejado de tener vigencia. La distancia de cada corazón al
Evangelio y a la posibilidad del encuentro con Jesús de Nazaret ya no se mide
con conceptos y con palabras, se mide con la experiencia.
El mensaje que Francisco ha entregado a la Iglesia y a la humanidad con ocasión de esta jornada es una invitación a salir “del propio ambiente” para llevar este aliento universal también a los “suburbios”, a la humanidad. Interpela a los cristianos, y a cualquier persona de buena voluntad, para que seamos capaces de salir al encuentro de los que están lejos, con signos y gestos significativos, como testimonian con sus vidas los misioneros. “Hago un llamamiento a todos aquellos que sienten la llamada a responder con generosidad a la voz del Espíritu Santo, según su estado de vida, y a no tener miedo de ser generosos con el Señor”.
Ha llegado
la hora de dejar al lado una vida supuestamente cristiana, instalada en mirar
cómo otros se entregan a los demás, para pasar a tomar parte activa en la
encrucijada a la que ha convocado el Señor de la vida y de la historia. Por eso
Francisco entrega su bendición a quienes llevan la delantera: “Bendigo de
corazón a los misioneros y misioneras y a todos los que acompañan y apoyan este
compromiso fundamental de la Iglesia para que el anuncio del Evangelio pueda
resonar en todos los rincones de la tierra”. Ellos no necesitan tanto ser
admirados y contemplados cuanto ser ayudados e incluso imitados.
En este primer año del
pontificado del papa Francisco, el Domund, esa fecha que está presente en el
imaginario de la sociedad española, es una definición de su esencia: el Domund de
las periferias para colaborar con los misioneros. Una jornada en la que se nos
invita a salir de nosotros mismos, de los límites a los que llega nuestra
mirada, nuestra capacidad de producir, de consumir, de poseer, para
encontrarnos con quienes no nos aportan más que su presencia profética.
No son
muchos en este momento de la historia los que hablan de los pobres, piensan
desde los pobres y con los pobres. No son pocos los que han convertido a los
pobres en una categoría despersonalizada que se conjuga con los sinónimos de
pobreza. Sin embargo, los misioneros, esos héroes de lo cotidiano en un mundo
sin mitos ni leyendas, nos están hablando de la posibilidad de hacer de la
caridad la semilla de la justicia y condición de la esperanza. Por eso desde
Obras Misionales Pontificias lanzamos un reto comprometido: “Yo también soy
Domund”, el Domund de las periferias.
.jpg)

.jpg)
.jpg)