Una de las bases del cristianismo es la vida comunitaria porque Jesús el Señor quiso que su Iglesia se preocupara por el bien común, es decir, de todos
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La confesión es
un sacramento que devuelve la vida espiritual que se pierde con el pecado grave
o mortal. Pero surge una duda: para que sea válida y que Dios perdone todos mis
pecados, ¿tengo que dar al sacerdote todos los detalles de mi falta?
¿Por qué
debo decirle al padre mis pecados?
En primer
lugar, respondamos la pregunta sobre decir al sacerdote los pecados. Esta fue
una orden directa del Señor Jesús, tal como describe san Juan lo que ocurrió el
día de la Resurrección:
"Y, dicho
esto, sopló sobre ellos y les dijo: 'Recibid el Espíritu Santo; a quienes les
perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les
quedan retenidos" (Jn 20, 22-23).
¿De qué otro
modo podría saber el confesor los pecados del penitente? es necesario, por
tanto, que los escuche de viva voz de quien se acerca a reconciliarse. El
Catecismo de la Iglesia católica dice que "la declaración o manifestación,
la confesión de los pecados ante el sacerdote, es un elemento esencial de este
sacramento" (CEC 1424).
¿Debe ser
muy explicita?
Ahora bien,
¿qué tan detallada debe ser la explicación dada? Volvamos al Catecismo:
"En la
confesión, los penitentes deben enumerar todos los pecados mortales de que
tienen conciencia tras haberse examinado seriamente, incluso si estos pecados
son muy secretos y si han sido cometidos solamente contra los dos últimos
mandamientos del Decálogo (cf Ex 20,17; Mt 5,28), pues, a veces,
estos pecados hieren más gravemente el alma y son más peligrosos que los que
han sido cometidos a la vista de todos (Concilio de Trento: DS 1680)" (CEC 1456).
Como acabamos
de leer, hay que "enumerar" todos los pecados mortales. No dice
"explicar a profundidad cada pecado".
También el
Código de Derecho canónico menciona:
988 § 1. El fiel está obligado a
confesar según su especie y número todos los pecados graves cometidos después
del bautismo y aún no perdonados directamente por la potestad de las llaves de
la Iglesia ni acusados en confesión individual, de los cuales tenga conciencia
después de un examen diligente.
Lo necesario
para imponer la penitencia
Sin embargo,
hay que aclarar que el sacerdote podrá hacer algunas preguntas al fiel para
imponer la penitencia, por eso explica el Catecismo:
"La penitencia
que el confesor impone debe tener en cuenta la situación personal del penitente
y buscar su bien espiritual. Debe corresponder todo lo posible a la gravedad y
a la naturaleza de los pecados cometidos".
Así es que,
cuando hagas tu examen de conciencia, piensa cuántas veces has cometido el
pecado y en qué circunstancias se realizó, sin necesidad de dar al sacerdote un
recuento extenso de la historia.
Basta tu
arrepentimiento sincero y las lágrimas que derrames por tu falta siempre serán
el mejor indicador de que estás haciendo una buena confesión.
Mónica Muñoz
Fuente: Aleteia
