En estos años, la Iglesia española ha renovado e intensificado los caminos de preparación al matrimonio, pero, sobre todo, ha presentado este sacramento como vocación
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| OSV. News. Tyler Orsburn |
León XIV ha
convocado en el Vaticano, del 7 al 14 de octubre de 2026, a los presidentes de
las Conferencias Episcopales y a los jefes de las Iglesias católicas orientales
para «proceder, en un clima de escucha recíproca, a un discernimiento sinodal
sobre los pasos a dar para anunciar el Evangelio a las familias de hoy, a la
luz de Amoris laetitia y teniendo en cuenta lo que se está realizando en las
Iglesias locales». Se trata, por tanto, de un camino eminentemente pastoral,
que se enmarca en el dinamismo de la «conversión pastoral» ya en marcha.
Se nos ha
ofrecido un itinerario temático para la preparación del encuentro y para su
desarrollo en Roma. Los núcleos temáticos propuestos a la reflexión de los
participantes son los siguientes:
1. Las
familias hoy: realidad, belleza y desafíos. Discernir los signos de los tiempos
a partir de la experiencia de las familias y del compromiso de la Iglesia hoy.
2. Los
jóvenes y el descubrimiento de la vocación matrimonial. Escuchar a los jóvenes
y acompañarlos en el descubrimiento del valor del matrimonio.
3. La
vida matrimonial. Los primeros años de matrimonio: un tiempo decisivo. Escuchar
y acompañar a las parejas en los primeros años de vida matrimonial y en cada
etapa de la vida.
4. En las
dificultades de la vida: acompañar y sostener. Caminar con las familias en
situaciones complejas.
5. Las
familias cristianas, sujetos de la misión de la Iglesia. Acoger el amor
conyugal y familiar como impulso para la misión.
Aunque no se
trata de una asamblea del Sínodo de los Obispos, el encuentro se desarrollará
con un estilo sinodal, pues, como el papa León XIV indicó al clausurar el
último consistorio, comparte el espíritu del camino de aplicación del Sínodo,
hecho de escucha, oración y discernimiento.
La Iglesia
española realizó un particular proceso de reflexión sobre la acogida de Amoris
laetitia con motivo de la celebración del 5.º aniversario de su publicación.
Con ese motivo, la Conferencia Episcopal dedicó varias sesiones de diálogo y
reflexión que culminaron en el documento El Dios fiel mantiene su alianza (Dt
7,9). Instrumento de trabajo pastoral sobre persona, familia y sociedad,
ofrecido a la Iglesia y a la sociedad española desde la fe en Dios y la
perspectiva del bien común, publicado en el año 2023. El hilo conductor de
estas reflexiones vino dado por la íntima unión que quisimos poner de
manifiesto entre nuestra fe trinitaria, la concepción de la persona, la
propuesta del matrimonio y la familia y la comprensión de la sociedad en la
perspectiva del bien común.
En estos años,
la Iglesia española ha renovado e intensificado los caminos de preparación al
matrimonio, pero, sobre todo, ha presentado este sacramento como vocación. El
Congreso de Vocaciones «¿Para quién soy?» ha puesto el acento en la vida como
don que se acoge y entrega, y que se manifiesta de una manera muy especial en
la concepción esponsal del cuerpo y se hace sacramento en el matrimonio.
Todavía estamos lejos de acoger en plenitud la propuesta del Dicasterio para
los Laicos, la Familia y la Vida de un catecumenado de dos años como itinerario
de preparación, pero la renovación producida en los itinerarios diocesanos sí
ha asumido muchos elementos del catecumenado alentado por el papa Francisco.
Son también
muchas las iniciativas de acompañamiento a matrimonios jóvenes y a familias en
general desde la realidad de la vida asociada ya existente y desde nuevas
iniciativas vinculadas a nuevas experiencias de retiros o convivencias.
Sigue
disminuyendo la natalidad, por lo que la llamada al matrimonio entre varón y
mujer abierto a la vida es un desafío de primera magnitud. La sociedad y las
administraciones públicas ya van cayendo en la cuenta de que los incentivos
económicos por sí solos no bastan para incrementar la natalidad. Sin duda, las
condiciones laborales y el problema de la vivienda influyen, pero hay causas
más profundas relacionadas con el estilo de vida, la esperanza y la negación de
la trascendencia, que son decisivas. La promoción del matrimonio y de la
familia solo puede realizarse desde una acción evangelizadora protagonizada por
las propias familias y su testimonio de la belleza del matrimonio aun en medio
de la fragilidad y las dificultades.
Ante la
realidad de las rupturas familiares, sigue siendo valiosa la acción de los
centros de orientación familiar y su colaboración en los tribunales
eclesiásticos y las delegaciones diocesanas de Familia en nuevas experiencias
de acompañamiento y mediación. Un nuevo tipo de sufrimiento surge ante la
normalización y legalización de nuevas situaciones antropológicas relacionadas
con planteamientos reductivos de la necesaria relación entre sexo y género. El
predominio de un ambiente cultural que radicaliza el sentimiento y la dimensión
cultural sobre la objetividad del sexo corporal genera situaciones conflictivas
con dificultades para realizar acompañamientos respetuosos con la verdad y
dignidad de cada persona.
La
evangelización en esta hora misionera pide una plantatio ecclesiae en la que
algunas familias, alguna forma de vida consagrada y un pastor sean siembra del
Evangelio y la alegría del amor en nuestras sociedades. El matrimonio abierto a
la vida es la imagen humana más cercana a lo que podamos imaginar acerca de la
Trinidad. Expresa el significado pleno de la diferencia sexual y del carácter
esponsal del cuerpo: deseo, amor, reciprocidad, gozo y fecundidad. Funda así
una familia que se sitúa en la saga de familias que hacen posible, en la
historia, un encuentro único que tiene la capacidad de transmitir la vida,
hacer sociedad y recorrer la historia. El ser, el amar y el hacer, señas de
identidad de lo humano, se generan y se cultivan en la familia.
El encuentro en
Roma busca un itinerario eminentemente pastoral, que pone en el centro a las
familias no solo como destinatarias de la acción de la Iglesia, sino como
sujetos de su misión, a través de los cuales el Evangelio toma forma en las
relaciones cotidianas, en las decisiones, en la fragilidad y en la esperanza.
Mons. Luís
Argüello
Fuente: Ecclesia
