El Pontífice exaltó durante su discurso el papel del trabajo como un instrumento que acrecienta la dignidad humana y contribuye “al progreso de la sociedad y a la construcción del bien común”
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| Cúpula de San Pedro |
El Santo Padre
destacó este 5 de octubre la contribución de las mujeres en el crecimiento de
la colaboración y señaló que su “riqueza que debe ser reconocida y valorada
cada vez más”, durante una audiencia dirigida a la Asociación de Empleados
Laicos del Vaticano y a la Asociación de Mujeres en el Vaticano.
Con una
invitación a mantener “despierta la atención sobre la centralidad insustituible
de la persona humana y sobre la dignidad inalienable del trabajo”, inició su
discurso el Papa León XIV este 5 de octubre, en la Sala del Consistorio del
Palacio Apostólico, en una audiencia especial dedicada a la Asociación de
Empleados Laicos del Vaticano -ADLV- y a la Asociación de Mujeres en el
Vaticano -D.VA-.
El Pontífice
exaltó durante su discurso el papel del trabajo como un instrumento que
acrecienta la dignidad humana y contribuye “al progreso de la sociedad y a la
construcción del bien común” a la vez en que permite embellecer el mundo,
establecer relaciones de cooperación y permite “construir juntos, en la escucha
y en el diálogo, algo que nadie podría realizar por sí solo”.
“Mediante el
trabajo contribuimos al progreso de la sociedad y a la construcción del bien
común, ponemos a fruto las capacidades recibidas, mejoramos y embellecemos el
mundo.”
El gran
aporte de las mujeres
En medio de su
disertación, el Santo Padre se dirigió a las mujeres y exaltó su labor dentro
del Vaticano, “la presencia de las mujeres constituye una riqueza que debe ser
reconocida y valorada cada vez más. Ellas aportan, además de una especial
sensibilidad hacia las personas y las relaciones, también el conjunto de los
talentos humanos, profesionales e intelectuales propios de la experiencia y del
pensamiento femenino”.
Del mismo modo,
recodó a los presentes que la Asociación de Mujeres en el Vaticano “puede
contribuir a hacer crecer en nuestros ambientes el estilo de colaboración, de
escucha recíproca, de atención a las situaciones de dificultad” al poner al
servicio de la Santa Sede su creatividad, competencias y capacidad de
discernimiento.
Dos
asociaciones, un solo ambiente
A pesar de
tratarse de dos asociaciones distintas, el Obispo de Roma destacó la
importancia de ambas al compartir un mismo espacio de trabajo, el Vaticano,
“mis Predecesores, en sus enseñanzas dedicadas a la naturaleza del trabajo en
la Sede Apostólica, han puesto en el centro dos conceptos de fundamental valor:
el de comunidad y el de unidad”.
Es así, que el
Santo Padre invitó a los presentes a apoyarse en el diálogo como “un camino
maestro”, que permita actuar como un “instrumento principal de la convivencia
entre las personas y vía ordinaria para afrontar los conflictos”.
Para culminar,
el Papa León enfatizó que la labor de ambas asociaciones debe orientarse a la
construcción de una comunidad de trabajo “donde las personas no sean utilizadas
ni postergadas, donde nos ayudemos mutuamente, se reconozca a cada uno su
propio valor y su propia competencia”.
Ariana Pernía
Paolini
Ciudad del
Vaticano
Fuente: Vatican News
