El arte es el medio por el cual el ser humano, mediante su ingenio, valoriza y transforma la materia, es decir, la creación que habita como imagen y semejanza de Dios
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| Un museo en Roma (Archivo) (ANSA) |
León XIV
recibió a los miembros del Bizot Group, que reúne a directores de algunos de
los museos más prestigiosos del mundo. En su discurso, destacó la materia como
don, expresión de la creatividad y memoria de la humanidad, y recordó la
relación entre el arte y el anuncio del Evangelio.
León XIV
recibió a los participantes en el encuentro de directores de museos de todo el
mundo, pertenecientes al Bizot Group, a quienes dirigió un saludo en el
que reflexionó sobre el valor de la materia, la belleza y la memoria en la
creación artística. El Pontífice subrayó la importancia de los museos como
espacios de conservación de la historia, promoción de la cultura y encuentro
entre generaciones. Asimismo, les recordó que los museos constituyen
lugares de memoria, belleza e historia, capaces de favorecer el encuentro entre
generaciones y promover la cultura y la creatividad humana.
El arte, una
expresión de la creatividad humana
En su
intervención, el Santo Padre destacó la relación especial que la Iglesia ha
mantenido a lo largo de los siglos con el mundo artístico, apreciando sus
distintas manifestaciones. Según explicó, el arte es el medio por el cual el
ser humano, mediante su ingenio, valoriza y transforma la materia, es decir, la
creación que habita como imagen y semejanza de Dios.
En este
contexto, señaló el interés particular del tema elegido para el encuentro, la
«Materialidad», que permite explorar la relación entre el objeto y la
interpretación de la obra de arte, así como reflexionar sobre la materia como
lugar en el que Dios mismo ha querido revelarse. A partir de esta idea, León
XIV propuso tres reflexiones sobre la materia: su condición de don, su
capacidad de transformación y su valor como memoria.
La materia como
don
En primer
lugar, el Papa afirmó que la materia está disponible y constituye un don que se
nos entrega. A través de su habilidad, el artista transforma aquello que tiene
entre sus manos y lo convierte, a su vez, en un regalo para los demás. De este
modo, la elaboración cultural permite reconocer y valorizar la belleza de la
creación.
“Del mismo
modo, «Jesús trabajaba con sus manos, tomando contacto cotidiano con la materia
creada por Dios para darle forma con su habilidad de artesano» (Francisco,
Carta encíclica Laudato si’, 98).”
Esta referencia
pone de relieve el valor del trabajo manual y de la capacidad humana para
transformar los elementos de la creación, convirtiéndolos en expresiones de
belleza y significado.
Una materia
capaz de expresar emociones y trascendencia
En segundo
lugar, León XIV describió la materia como algo dúctil, capaz de ser modelado
según la idea del artista para expresar su intuición y dar cuerpo o sonido a
emociones, sueños y palabras.
“El arte, en
efecto, es un proceso creativo a través del cual el hombre, imitando la obra de
Dios, moldea la materia para infundirle un significado trascendente. Esta se
convierte así en signo de esa belleza que despierta los ojos del corazón y de
la mente, orientando al hombre hacia lo alto.”
De esta manera,
el Papa vinculó la actividad artística con una dimensión que supera lo
puramente material: la capacidad de suscitar preguntas, despertar la
sensibilidad y abrir al ser humano a una realidad espiritual.
Los museos como
guardianes de la memoria
La tercera
reflexión del Pontífice se centró en la materia como memoria. Las obras
conservadas en los museos, señaló, son testimonios de una historia que
interpela a cada persona de generación en generación.
El objeto
museístico ofrece al presente la sabiduría del pasado, permitiendo que las
generaciones actuales entren en contacto con la experiencia, la creatividad y
el legado de quienes las precedieron.
“El objeto
museístico ofrece así al presente la sabiduría del pasado. La Iglesia,
peregrina en el tiempo, ha entendido precisamente de este modo el arte: no como
mero esteticismo, sino como una forma de anuncio del Evangelio a través de la
belleza.”
La conservación
de las obras artísticas adquiere así una dimensión que va más allá de la
protección de los objetos: contribuye a transmitir la memoria cultural y
espiritual de los pueblos y a mantener vivo un patrimonio compartido por la
humanidad.
Un patrimonio
común de la humanidad
Al concluir su
discurso, el Papa felicitó a los responsables por su trabajo de dirección y
administración de los museos, destacando su compromiso con la custodia de un
patrimonio común a toda la humanidad.
Asimismo,
expresó sus mejores deseos para las iniciativas del Bizot Group e invocó la
bendición del Señor para sus integrantes, sus seres queridos y sus
colaboradores.
Patricia
Ynestroza
Ciudad del
Vaticano
Fuente: Vatican News
