«En muchos contextos eclesiales la familia aún hoy corre el riesgo de ser considerada como destinataria pasiva de la acción pastoral»
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| Foto: CNS/Vatican Media |
248 presidentes
de conferencias episcopales y cabezas de Iglesias orientales compartirán
experiencias y escucharán a familias y expertos para discernir «hacia dónde el
Espíritu está llevando a la Iglesia» en pastoral familiar «y qué nuevos pasos
pide dar» en un contexto de desplome de las bodas religiosas
En Polonia, las
bodas religiosas celebradas en los últimos cinco años se han reducido en un 45
%. En Australia, entre 1970 y 2024 pasaron del 88 % al 16 %. Es uno de los
datos que enmarcan la decisión del Papa León XIV de convocar, del 7 al 14 de
octubre, un encuentro con los cabezas de las Iglesias orientales y los
presidentes de las conferencias episcopales con el título A diez
años de ‘Amoris laetitia’: anunciar el Evangelio con las familias hoy.
«Nuestro tiempo
está marcado por rápidas transformaciones culturales y sociales, que hacen que
sea cada vez más difícil para las familias vivir y transmitir la fe», ha
explicado en la rueda de
prensa de presentación Gabriella Gambino, subsecretaria del Dicasterio
para los Laicos, la Familia y la Vida y coordinadora de las familias
durante la reunión. «En las sociedades cada vez más secularizadas, los jóvenes
necesitan descubrir la belleza de la vocación matrimonial para poder vivir su
amor conyugal en Cristo».
Con presencia
de 248 obispos, con algunas familias —de las cuales cinco ofrecerán su
testimonio— y expertos, la cita pretende responder a la pregunta de «cómo
renovar con vigor la pastoral y hacer que las familias participen cada vez más
de la vida y de la misión de la Iglesia». También a «qué entendemos por
pastoral familiar».
Tres etapas:
jóvenes, primeros años y crisis
Aunque Gambino
ha adelantado que esta pastoral «debería comenzar mucho antes del
matrimonio», con «una pregunta vocacional», ha dicho recordando sus
palabras sobre el matrimonio en la plaza de Lima. Y «acompañar a las personas a
lo largo de toda la vida: el crecimiento de los niños, las preguntas de los
muchachos, la elección de casarse, los primeros años de vida conyugal, las
estaciones agotadoras y los momentos de crisis».
Precisamente
los tres núcleos centrales en los que se estructura la cita son «Los
jóvenes y el descubrimiento de la vocación matrimonial», «Los primeros años de
matrimonio: un tiempo decisivo» y «En las dificultades de la vida: acompañar y
apoyar».
El itinerario
concluye mirando a «Las familias cristianas, sujetos de la misión de la
Iglesia». En palabras de Gambino, «la Iglesia es consciente del papel
insustituible de la familia en alimentar la vida de la misma Iglesia y en la
construcción de sociedades respetuosas de la persona», así como para «generar
vocaciones» y «evangelizar el mundo de manera capilar».
En su
diagnóstico, Gambino ha reconocido que «la propuesta cristiana en su
plenitud no siempre logra llegar a los niños, jóvenes, padres, que se
enfrentan a crecientes dificultades para vivir su vocación cristiana». También
existe una contradicción: «La pastoral familiar en los cinco continentes está
articulada como nunca», pero por un lado «se enfrenta a diferentes situaciones
y problemas en materia de matrimonio y familia».
Y, por otro,
«en muchos contextos eclesiales la familia aún hoy corre el riesgo de ser
considerada como destinataria pasiva de la acción pastoral». Son
inquietudes que desde hace tiempo vienen llegando a la Santa Sede durante las
visitas ad limina de obispos de todo el mundo.
¿Qué nuevos
pasos pide dar el Espíritu?
En cuanto al
encuentro en sí, «no se trata de hacer un balance» de Amoris
laetitia, ha señalado Orietta Rachele Grazioli, profesora permanente de
Derecho Canónico y Comparado de la Familia en el Pontificio Instituto Teológico
Juan Pablo II para las Ciencias del Matrimonio y la Familia y vicecoordinadora
de expertos durante la reunión. «Sino de profundizar en las realidades
familiares y pastorales que ha inspirado este texto de maneras
peculiares».
Diez años, ha
dicho, es «un tiempo lo suficientemente largo como para permitir observar y
escuchar las constantes y contextos emergentes, así como la creatividad
pastoral nacida» de la exhortación
«de manera diferente según las regiones del mundo». También creatividad de
«muchas familias», tanto para sí mismas como en su labor misionera.
A los
participantes no se les pide «formular un juicio sobre el texto, para
exaltarlo o criticarlo, sino aprender de la experiencia adquirida después
de su publicación, para reconocer hacia dónde el Espíritu está llevando a la
Iglesia y qué nuevos pasos pide dar», ha coincidido Giacomo Costa, S.I.,
consultor de la Secretaría General del Sínodo. «Diez años después, la pregunta
no es qué dice Amoris laetitia, sino qué hemos aprendido tratando
de vivirla».
Las
conclusiones serán públicas
La primera
tarde se dedicará a la reflexión y la oración, con la ayuda de la dominica
Helen Alford, para empezar con actitud de «disponerse a escuchar la Palabra, a
los demás y a lo que el Espíritu pueda hacer surgir». La oración y el silencio
acompañarán también los días siguientes, en los cuales se empleará el método de
la conversación en el Espíritu, intercalado con las intervenciones de familias
y expertos.
«No intentaremos borrar las diferencias para llegar a un consenso: incluso una divergencia mejor comprendida puede ser fruto de la escucha»., ha apuntado costa. Cada grupo de trabajo ofrecerá sus conclusiones, que se profundizarán en el pleno. Todo se recogerá en un relato resumido del camino realizado, que se entregará al Santo Padre. «No se trata de un nuevo documento final que sustituya a la exhortación apostólica», ha matizado. El texto se hará público y los participantes lo llevarán a sus Iglesias locales.
María Martínez López
Fuente: Alfa y Omega
