CUANDO DIOS TE PIDE ALGO, ¿RESPONDES DE INMEDIATO?

Es difícil entender cuando Dios nos pide algo en concreto, pero cuando nos damos cuenta de que es su voluntad, quizá no respondemos de inmediato por miedo

Crédito: Artificial Eye

Es poco probable que escuchemos la voz de Dios mientras estemos vivos. Solamente algunos elegidos han tenido experiencias místicas y apariciones celestiales en las que el Señor les pide alguna obra en concreto, por eso, ¿cómo podemos entender cuando Dios nos pide algo?, y más aún, ¿respondemos de inmediato?

Escuchar a Dios con el corazón

No hay que complicarnos tanto. La voz de Dios se escucha con la conciencia, y sobre todo, con el corazón. Puede ser que a veces sintamos deseos de ayudar a alguien, de visitar a un familiar, de ir a Misa entre semana, de orar en un rato libre... cualquier acción buena que surja en nuestra mente, podemos entenderla como una inspiración divina.

Tal vez por eso algunas personas dicen que actúan porque "les nació del corazón". Y no están equivocadas. Dios se encarga de enviar sus gracias actuales todo el tiempo para que respondamos haciendo el bien.

El asunto se pone un poco complicado cuando se trata de vencer nuestra voluntad para evitar el mal. Porque podemos pensar que es lícito tomar venganza de alguien porque nos ha causado un daño. Las emociones salen a flor de piel y lo primero que se desea es desquitar el enojo.

Pero algo nos frena. Y si sabemos escuchar, entenderemos que es Dios quien nos impide vengarnos. Esa es también la voz de Dios porque a través de la conciencia no solo habla, nos grita para que no cedamos a ejercer justicia por nuestra propia mano.

Es como dice el Catecismo de la Iglesia católica;

"Presente en el corazón de la persona, la conciencia moral (cf Rm 2, 14-16) le ordena, en el momento oportuno, practicar el bien y evitar el mal. Juzga también las opciones concretas aprobando las que son buenas y denunciando las que son malas (cf Rm 1, 32)" (CEC 1777).

Y para que quede claro, concluye:

"El hombre prudente, cuando escucha la conciencia moral, puede oír a Dios que le habla". (CEC 1777).

Obedecer a Dios

Sin embargo, tal vez tengamos duda para obedecer a Dios cuando nos habla a través de sus inspiraciones, aunque sepamos que se trata de algo bueno, incluso para nosotros.

¿O no te ha ocurrido que estás a punto de hacer algo y te arrepientes a la mera hora? Y después, te quedas pensando: ¡Ojalá lo hubiera hecho!, ¡mejor sí hubiera ido!

Por el contrario, quedamos satisfechos cuando logramos vencer la flojera o la desidia, cuando salimos de nuestra comodidad y damos un paso para afuera, hacia el prójimo. Entonces nos queda la sensación del deber cumplido.

Por eso, cuando te sientas llamado por Dios para ejercer el bien y evitar el mal, no lo dudes y responde, como lo hizo el joven Samuel del Antiguo Testamento:

"Y si te llama de nuevo, di: 'Habla, Señor, que tu siervo escucha'". (1 Sam 3, 9)

Mónica Muñoz

Fuente: Aleteia