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| Alegres catequistas jóvenes de adolescentes de LifeTeen, |
6. El individualismo está marcando profundamente nuestra sociedad.
«Se trata de la difusión de un individualismo cada vez más acentuado, que genera separación, división, envidia, celos, abuso de poder, narcisismo y egolatría».
7. Las nuevas tecnologías pueden favorecer una fe construida a la medida de cada uno.
«Esto puede dar lugar a deformaciones de la propia fe o de la conciencia, o bien inducir a las personas a construirse una supuesta fe “a su medida”, modelada según sus propios gustos y preferencias, en lugar de la enseñanza de la Iglesia».
8. A pesar de la secularización, aumentan las conversiones de jóvenes y adultos.
«No podemos olvidar un fenómeno que está afectando a las zonas más secularizadas de Europa y América, a saber, el número creciente de conversiones y retornos a la Iglesia, sobre todo por parte de jóvenes y adultos jóvenes».
9. La evangelización debe volver a centrarse en el anuncio de Jesucristo.
«La primera reflexión que nos sugieren las palabras que acabamos de escuchar es que el anuncio de la verdad fundacional y fundamental del cristianismo —Jesucristo, que está vivo, te ama y ha dado su vida para salvarte— debe llevarse a cabo de tal manera que provoque una experiencia de fe, capaz de iniciar un proceso de formación de la propia identidad cristiana».
10. La catequesis tiene dificultades para conseguir que los jóvenes permanezcan en la Iglesia.
«El elevado número de niños y adolescentes que se alejan de la Iglesia y de los sacramentos inmediatamente después de haber completado el itinerario de iniciación cristiana, o el que ofrece la escuela católica, indica que la catequesis sigue teniendo dificultades para encontrar los caminos más adecuados que motiven un encuentro personal sólido y duradero con Cristo».
11. La Iglesia necesita un lenguaje que llegue al corazón de las personas.
«Con demasiada frecuencia, una comunicación repetitiva y autorreferencial del mensaje evangélico corre el riesgo de no llegar al corazón de los fieles».
12. Las comunidades cristianas deben recuperar su capacidad de acogida.
«En un mundo cada vez más fragmentado, en el que los únicos vínculos entre los seres humanos que parecen tener cabida son los mediados por las infraestructuras digitales, resulta cada vez más evidente en muchas personas una necesidad y un deseo de pertenencia».
13. La amistad y el encuentro personal siguen siendo fundamentales para transmitir la fe.
«A pesar de todos los cambios de época, los principales canales de transmisión de la fe siguen siendo los encuentros “persona a persona”. Por ello, entre los ámbitos en los que se transmite la fe, la amistad adquiere especial relevancia, como atestiguan también los casos más recientes de conversión».
14. La liturgia no puede reducirse a un simple conjunto de ritos.
«La liturgia, de hecho, es ante todo una experiencia de fe, incluso antes que una enseñanza, ya que permite al fiel participar en gestos, palabras, silencios y símbolos, haciendo una experiencia viva del misterio de Cristo».
15. La santidad de los cristianos es el testimonio más creíble de la Iglesia.
«Hay que reconocer, de hecho, que nada como la santidad de sus miembros hace a la Iglesia más creíble en el anuncio y la transmisión de la fe».
Una llamada a recuperar lo esencial
El documento del Dicasterio para la Doctrina de la Fe plantea así un diagnóstico exigente, pero también esperanzador.
La secularización, la ruptura de la transmisión familiar de la fe y la influencia de la cultura digital han transformado profundamente las condiciones en las que la Iglesia desarrolla su misión.
Sin embargo, el texto también identifica nuevas oportunidades: las conversiones de jóvenes y adultos, el deseo de pertenencia, la búsqueda de sentido y la capacidad del testimonio cristiano para despertar preguntas sobre Dios.
La respuesta que propone Venite ad me no consiste simplemente en multiplicar actividades pastorales, sino en recuperar la centralidad del encuentro personal con Jesucristo, fortalecer la vida de las comunidades y transmitir la fe a través del testimonio, la amistad, la familia y la belleza.
En definitiva, el documento invita a la Iglesia a anunciar nuevamente el Evangelio en una sociedad que, en muchos casos, ya no conoce a Cristo.
Fuente: Religión en Libertad
