Se necesita «una espiritualidad eucarística, es decir, una espiritualidad de la unidad eclesial en el amor»
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| Vatican News |
El Santo Padre recibió con alegría el peregrinaje de
las Adoratrices Perpetuas del Santísimo Sacramento en Italia, con motivo del
cincuentenario de la fundación de la Federación del Espíritu Santo. En su
mensaje, destacó la centralidad de la Eucaristía, la oración y la fraternidad
como caminos para irradiar al mundo el rostro de Cristo.
Con motivo del 50.º aniversario de la fundación de la
Federación del Espíritu Santo, León XIV dirigió un saludo a las Adoratrices Perpetuas
del Santísimo Sacramento, que se encuentran peregrinando por Italia tras las
huellas de la beata María Magdalena de la Encarnación. El Pontífice expresó su
alegría por encontrarse espiritualmente con las religiosas y con su superiora,
la madre Alma Ruth del Espíritu Santo, y presentó su presencia en la Iglesia
como “un luminoso testimonio de la gratuidad de Dios”.
Buscar continuamente el rostro de Dios
“Su presencia es un luminoso testimonio de la
gratuidad de Dios, que siembra en el corazón humano la inquietud por buscar y
contemplar su rostro. Es la respuesta a un anhelo profundo, que expresa con
belleza el salmista: «Mi corazón sabe que dijiste: “Busquen mi rostro”. Yo
busco tu rostro, Señor, no lo apartes de mí» (Sal 27,8-9).”
León XIV relacionó esta búsqueda con la esencia de la
vida monástica y, de manera particular, con la vocación de las Adoratrices
Perpetuas, llamada a expresarse mediante una adoración continua y silenciosa
ante la Eucaristía. Para las religiosas, explicó el Santo Padre, esta vocación
adquiere un significado profundamente eucarístico: Dios se ha hecho pan y llama
a los creyentes a unirse a Él en el sacrificio del altar para formar un solo
cuerpo.
En este contexto, el Papa recordó la necesidad de
cultivar una “espiritualidad eucarística”, entendida también como una
espiritualidad de la unidad de la Iglesia en el amor. Se guidamente el Papa les
recordó las palabras de san Agustín a los nuevos cristianos de su Iglesia, el
pan y el vino sobre el altar son el sacramento de la unidad de los fieles en
Cristo.
“Por eso, se necesita «una espiritualidad eucarística,
es decir, una espiritualidad de la unidad eclesial en el amor»”
Una vocación al servicio de la comunión
Uno de los aspectos centrales del mensaje es la
llamada a las Adoratrices a convertirse en “tejedoras de comunión”. León XIV
explicó que esta misión se realiza mediante una vida en la que se entrelazan
“los hilos de la oración y el trabajo, de la adoración eucarística y el
compartir fraterno en el monasterio”.
De este modo, la vida contemplativa no aparece como
una realidad aislada, sino como un servicio a toda la Iglesia. La adoración
silenciosa, la vida comunitaria y el trabajo cotidiano se convierten en una
forma concreta de construir comunión y de dar testimonio del Evangelio.
El Papa invitó a las religiosas a renovar su vocación
durante su peregrinación por la Ciudad Eterna y por los lugares vinculados al
origen de la Orden. Este tiempo, señaló, puede convertirse en una oportunidad
de gracia para fortalecer su misión y seguir irradiando la belleza del rostro
de Cristo Sacramentado.
“Que el testimonio de la beata María Magdalena de la
Encarnación las impulse a seguir viviendo su consagración con renovada
esperanza y deseos de santidad, recordando que la fidelidad a la antigua y
siempre nueva sabiduría del Evangelio es el mejor camino para quienes, guiadas
por el Espíritu Santo, se dedican a amar a Dios y al prójimo.”
Patricia Ynestroza
Ciudad del Vaticano
Fuente: Vatican News
