HOY, EL RETO DEL AMOR ES QUE PIDAS A JESÚS EL DON DE PODER AMAR EL RUIDO QUE PERCIBES DE ESA PERSONA

¿Qué pasa?

Dominicas de Lerma

Hola, buenos días, hoy Joane nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.

Estábamos haciendo la oración en la iglesia cuando, de repente, empezamos a escuchar: clack, clack, clack, pom, pom, pom, pom. Era un sonido extraño que a todas nos despistaba e incluso molestaba. ¿Habría alguien andando por el tejado? ¿En el atrio haciendo algo? ¿Qué era ese ruido?

La gente que venía de fuera, sin embargo, venía tan tranquila y parecía que fuera había una caballería aproximándose. Cuando fui a cerrar la puerta, solo pude sonreír. Era un escenario sobre el que unas niñas taconeaban unos bonitos bailes regionales al sonido de las castañuelas.

Para mí, fue una lección. Entre los demás y nosotros siempre hay un muro: una historia que no conocemos, unas vivencias que nosotros no hemos vivido, y juzgamos como si no hubiese muro, como si lo único que fuese real fuera lo que imaginamos del otro.

Jesús nos pide ver al otro como un hermano, acercarnos sin prejuicios, atravesar la puerta y descubrir que eso que imaginamos quizá sea totalmente diferente. Es un don dar esa oportunidad de ser como el Señor les ha creado a los demás, de que puedan mostrarnos ese bonito baile que han ido practicando a lo largo de la vida. Un baile que, a veces, no ha sido fácil, un baile en el que han podido tropezar una y otra vez y, a pesar de ello, seguir bailando.

En el Evangelio, Jesús se detiene con muchas personas, le abren su corazón, le muestran sus heridas y Él, como lo hace contigo y conmigo, se acerca, les mira con ternura, abraza su historia, ofreciéndoles recomenzar un nuevo punto de partida desde Él.

Tú y yo tenemos la misión de mostrar, con nuestra forma de vivir, cómo es el corazón de Jesús. Un amor que se da, sin pedir nada a cambio, un amor enraizado en Cristo que hace todo por y para Él.

“Acogeos mutuamente, como Cristo os acogió” Rm 5,7

Hoy, el reto del amor es que pidas a Jesús el don de poder amar el ruido que percibes de esa persona y, desde Él, poder amarla y descubrir el bonito baile que tiene para ofrecerte.

VIVE DE CRISTO

¡Feliz día!

22 septiembre 2026

Fuente: Dominicas de Lerma