Los frutos de la huerta
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| Dominicas de Lerma |
Hola, buenos
días, hoy Leti nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
Ayer me tocaba
cocina y quería hacer unas pechugas de pollo a la plancha con una guarnición de
verduras del huerto del monasterio. Así que, después de preparar el desayuno,
me bajé al huerto para coger todo lo que encontrase.
Mi sorpresa fue
verlo todo tan lleno de frutos. Me impresionó lo generosa que está este año la
tierra, cómo de una pequeña semilla, con cuidado, agua y sol, han salido estas
sabrosas verduras.
Es un milagro,
porque por mucho que nosotros queramos, con nuestras fuerzas no podemos hacer
que esto sea realidad. No podemos crear la semilla, ni podemos crear el agua,
ni podemos crear el sol.
Y me
preguntaba, al ver el huerto: ¿cómo es posible que dudemos de la existencia de
Dios? Viendo esta maravilla de la naturaleza, es casi imposible negar Su
existencia.
Pero, a la vez,
me cuestionaba otra cosa: ¿por qué a veces dudamos del amor y el cuidado del
Señor? Si de mil maneras nos demuestra que nos cuida, que nos regala una
naturaleza para vivir de ella, para disfrutarla, para ser felices.
Si esto nos
pasa con la naturaleza, cuánto más cuando descubrimos el gran misterio de
Cristo. Que, por amor nuestro, para que podamos vivir libres de todo aquello
que no nos lo permite, Él se entrega a la muerte por nosotros para vencer este
mal y resucitar, con el único fin de darnos vida y vida eterna.
Me he sentado
en una piedra en el huerto y, mirando al cielo, le decía al Señor: es imposible
no amarte, no darte gracias por tu amor, por tu cuidado.
Es verdad que a
veces pasamos momentos malos donde no vemos, donde el sufrimiento nos nubla la
realidad. Pero Tú, Señor, estás con nosotros en este sufrimiento.
Y en nuestra
vida, si te aceptamos de corazón, también te descubrimos vivo y real.
Hoy el reto del
amor es pedirle al Señor verle dos veces en tu día. Y darle gracias por Su
amor.
VIVE DE CRISTO
¡Feliz día!
21 septiembre
2026
Fuente: Dominicas de Lerma
