Este domingo 20 de septiembre, el Papa León XIV dirigió la oración mariana del ángelus ante los miles de fieles y peregrinos que se congregaron en la Plaza de san Pedro
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| Vatican News |
En su comentario al Evangelio de este domingo, el
Pontífice dijo que, “las parábolas de Jesús describen la novedad de lo que Dios
tiene reservado para nosotros, pero por lo general también revelan la
resistencia que estamos inclinados a objetar a una justicia más generosa y a un
amor más grande”.
“Dios tiene
caminos diferentes y pensamientos nuevos incluso para aquellos que se
consideran los primeros y creen haberse ganado lo que son, haber merecido los
resultados que han alcanzado”, lo dijo el Papa León XIV en su alocución previa
al rezo de la oración mariana del ángelus de este domingo 20 de septiembre,
ante miles de fieles y peregrinos que se congregaron en la Plaza de san Pedro.
“Sus pensamientos no son nuestros
pensamientos”
En su comentario a las lecturas de este XXV Domingo
del Tiempo Ordinario, el Santo Padre señaló que, en la liturgia de hoy, el
Señor, por boca del profeta Isaías, nos da un gran motivo de esperanza,
diciéndonos que sus pensamientos no son nuestros pensamientos y que sus caminos
no son nuestros caminos (cf. Is 55,8).
“Sí, los designios de Dios son infinitamente más
grandes y, digamos, más ‘humanos’ que aquellos que nosotros, hombres y mujeres
marcados por el pecado, podemos concebir y llevar a cabo. Por eso, he aquí el
llamado más actual que nunca del profeta: abandonar nuestros caminos torcidos y
volver al Señor, que es misericordia y perdón”.
Las parábolas describen la novedad de
Dios para nosotros
Y centrando su reflexión en el Evangelio de este
domingo, el Pontífice recordó que, las parábolas de Jesús describen la novedad
de lo que Dios tiene reservado para nosotros, pero por lo general también
revelan la resistencia que estamos inclinados a objetar a una justicia más
generosa y a un amor más grande.
“Hoy, en particular, escuchamos la historia de los
trabajadores llamados a trabajar en la viña (cf. Mt 20,1-16), unos trabajaron
todo el día, otros sólo unas horas, y otros desde el atardecer. Pero el punto
central de la parábola está en el momento de la retribución, cuando el
propietario, cumpliendo con su palabra, les paga según lo acordado a los
trabajadores de la primera hora, pero quiere que vean su generosidad y, ante
sus ojos, trata a los últimos de la misma manera”.
La revelación de la bondad de Dios es
para todos
En su reflexión, el Papa León indicó un detalle que no
debemos dejar que pase desapercibido. El propietario le da al administrador una
orden precisa que debe seguir: hay que pagar a los trabajadores «empezando por
los últimos y acabando por los primeros». Pero, la reacción negativa de quienes
habían trabajado todo el día se habría podido evitar fácilmente; precisó el
Papa, sin embargo, es intencional, porque la revelación de la bondad de Dios es
para todos, no sólo para unos cuantos.
“Dios tiene caminos diferentes y pensamientos nuevos
incluso para aquellos que se consideran los primeros y creen haberse ganado lo
que son, haber merecido los resultados que han alcanzado. Todos, por el
contrario, ganamos alegría, inteligencia y futuro cuando la ley del amor
interrumpe la del cálculo, la experiencia de la misericordia extiende la del
mérito, el don de la paz detiene las rivalidades y nos hace cercanos en la
gratitud”.
Es una gracia ser colaboradores de Dios
En este sentido, el Pontífice subrayó que, es una
gracia ser colaboradores de Dios, trabajar en su viña, servir a su Reino de
justicia y de paz, como nos lo indica el profeta Isaias (cf. 55,6-7).
“No hay lugar para la envidia y la división allí donde
irrumpe la novedad de Dios. Busquemos, pues, al Señor mientras se deja
encontrar; invoquémoslo mientras está cerca; abandonemos los caminos torcidos y
los pensamientos inicuos”.
Tener esperanza en Dios y a confiar en
su misericordia
Antes de concluir con su reflexión, el Papa León XIV
invitó a dirigir nuestra mirada a la Virgen María y pedir su materna protección
para que nos ayude a tener esperanza en Dios y a confiar en su misericordia.
“Miremos a nuestra Santísima Madre: es una criatura
como nosotros, pero está libre de toda mancha; por eso nos ayuda a tener
esperanza en Dios y a confiar en su misericordia, para que sus caminos se
conviertan en nuestros caminos y sus pensamientos se conviertan en nuestros
pensamientos”.
Renato Martínez
Ciudad del Vaticano
Fuente: Vatican News
