DE LA ANUNCIACIÓN A LA RESURRECCIÓN: EL PAPEL DE LOS ÁNGELES

La discreta presencia de los ángeles llega hasta lo más profundo del misterio de Cristo. Ya sea en la Anunciación, la Natividad, la Pasión o en la Resurrección

Crédito: Martin Johann Schmidt, Public domain, via Wikimedia Commons

Los ángeles han estado presentes en la Biblia desde el Antiguo Testamento. Incluso antes de que el ángel en la Anunciación hablara a María de su maternidad, el arcángel Gabriel se apareció a Zacarías para comunicarle la extraordinaria noticia:

"No temas, Zacarías, pues tu súplica ha sido escuchada: tu esposa Isabel te dará un hijo, y le pondrás por nombre Juan. Te llenarás de alegría y regocijo, y muchos se alegrarán por su nacimiento, pues será grande ante el Señor. No beberá vino ni bebida alcohólica, y estará lleno del Espíritu Santo desde el seno de su madre" (Lc 1, 13-15).

El arcángel Gabriel se convierte así en portador de una noticia milagrosa, pues no solo Isabel, esposa del sacerdote Zacarías y pariente de María, era estéril, sino que además era ya de edad avanzada, como señaló el propio Zacarías al ángel. Para reprender su incredulidad, Gabriel reducirá a Zacarías al silencio hasta que se cumplan todos estos acontecimientos. 

El ángel de la Anunciación

La presencia de los ángeles en el Nuevo Testamento se impone, por supuesto, con el acontecimiento de la Anunciación, cuando el arcángel anunció a María su maternidad, anuncio que desde entonces se ha convertido en una de las fiestas más importantes del cristianismo. Es de nuevo el arcángel Gabriel quien se hace portador de esta extraordinaria noticia a María de Nazaret, una joven virgen y prometida en matrimonio a José.

Durante esta Anunciación, Gabriel pronunció estas palabras inolvidables, que se recogen en parte en el Ángelus:

"He aquí que concebirás y darás a luz un hijo; le pondrás por nombre Jesús. Será grande y será llamado Hijo del Altísimo; el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará para siempre sobre la casa de Jacob, y su reino no tendrá fin" (Lc 1,31-33).

Este episodio tan conocido, que ha sido representado por los más grandes artistas, vincula así a Cristo con todos los nacimientos milagrosos que tuvieron lugar en el Antiguo Testamento; recordamos, por supuesto, a Sara, la esposa de Abraham, pero también a la esposa de Manoa, que dio a luz a Sansón, ambas estériles.

 Presencias angelicales

El lector del Nuevo Testamento observará así una presencia recurrente de los ángeles en el corazón de los Evangelios. Cabe destacar, sin embargo, que su presencia será más discreta que en el Antiguo Testamento, ya que estas criaturas celestiales pasan a un segundo plano ante el papel central del Mesías, Hijo de Dios, encarnado para la Nueva Alianza.

Cabe señalar, no obstante, que los ángeles del Nuevo Testamento, aunque su presencia sea más discreta, desempeñarán un papel esencial: así, será un ángel quien anuncie la buena nueva a María; en la Natividad, será también un ángel quien, con su anuncio, avise en primer lugar a los pastores del nacimiento del Mesías.

Los más humildes se beneficiarán entonces del anuncio de la buena nueva:

"El ángel del Señor se presentó ante ellos, y la gloria del Señor los envolvió con su luz. Se llenaron de gran temor. Entonces el ángel les dijo: 'No temáis, pues os traigo una buena noticia, que será motivo de gran alegría para todo el pueblo: Hoy, en la ciudad de David, os ha nacido un Salvador, que es Cristo, el Señor'" (Lc 2,9-11). 

Del mismo modo, los ángeles seguirán apareciendo junto a Cristo hasta el final de su vida terrenal. Lucas menciona, en efecto, la presencia discreta de uno de ellos para consolar a Jesús en su agonía en el huerto de Getsemaní (Lc 22, 43), pero también para proclamar la resurrección de Jesús, cuando el ángel del Señor vino a apartar la piedra del sepulcro, se sentó sobre ella y anunció a María Magdalena y a la otra María:

"¡No temáis! Sé que buscáis a Jesús, el Crucificado. No está aquí, pues ha resucitado, tal y como había dicho. Venid a ver el lugar donde yacía" (Mt 28,5-6).

Aunque los ángeles del Nuevo Testamento pasan un poco más desapercibidos que los del Antiguo Testamento, sus acciones resultan, sin embargo, decisivas y son fuente de inspiración para numerosos artistas.

Philippe-Emmanuel Krautter

Fuente: Aleteia