El Pontífice recibió al Ordinariato Castrense de Portugal con motivo de varios aniversarios de la institución y destacó la misión de militares, policías y capellanes al servicio de la seguridad, la justicia y el bien común
![]() |
| Vatican News |
El Papa León
XIV recibió esta mañana al Ordinariato Castrense de Portugal con motivo de
varios aniversarios de esta institución y recordó que la autoridad y la
responsabilidad encuentran su verdadero sentido cuando se viven como un servicio
a los demás.
El encuentro
coincidió con los 60 años de la creación del Vicariato Castrense, los 25 años
del nombramiento de su primer obispo propio y el proceso de evolución que
desembocó en el actual Ordinariato Castrense. En su discurso, el Pontífice puso
en valor la misión de esta institución de la Iglesia, encargada de acompañar
espiritualmente a los miembros de las Fuerzas Armadas, las fuerzas de seguridad
y sus familias. Un servicio que, subrayó, debe desarrollarse también en un
clima de colaboración constructiva con las autoridades civiles, gubernamentales
y militares.
Sentido del
servicio y entrega a los demás
La audiencia
estuvo marcada asimismo por el recuerdo de dos jóvenes militares que perdieron
la vida recientemente mientras prestaban ayuda generosamente a otras personas.
El Papa los encomendó a Dios y expresó su cercanía a sus familias, destacando
de este modo una dimensión que atraviesa todo su mensaje: el sentido del
servicio y la entrega a los demás.
Al reflexionar
sobre la misión de los militares y de las fuerzas de seguridad, León recordó
que su responsabilidad consiste en defender la soberanía nacional, garantizar
el Estado de derecho y velar por la seguridad de los ciudadanos, protegiéndolos
de la injusticia. Sin embargo, esta tarea, señaló, no puede entenderse
únicamente desde la eficacia, la disciplina o el ejercicio de la autoridad.
Orientar su misión
a partir de la justicia y la paz
El Pontífice
invitó a quienes integran estas instituciones a ser «fuertes en el Señor» y a
orientar su vida y su misión a partir de valores como la verdad, la justicia y
la paz. Para profundizar en esta idea, el Papa propuso la figura del centurión
de Cafarnaúm. Se trata de un personaje que, según destacó, reúne muchas de las
cualidades asociadas a la vida militar: obediencia, disciplina, responsabilidad
y capacidad de ejercer la autoridad
Pero el
centurión evangélico representa, al mismo tiempo, una dimensión que va más allá
de su posición y de su poder. A pesar de la autoridad que posee, dijo el Papa,
se presenta ante Jesús con una actitud de fe y humildad. Precisamente esa
paradoja se convierte en uno de los puntos centrales del discurso del
Pontífice. La autoridad, recordó el Papa, no libera al ser humano de su
necesidad de buscar un sentido más profundo para su existencia. Por muchas
responsabilidades que una persona tenga o por importante que sea su función dentro
de la sociedad, siempre existe una dimensión que la trasciende.
En Dios se
encuentra el sentido de la vida
En la fe, el
Pontífice sitúa esa referencia fundamental. Dios no aparece como un elemento
ajeno a la vida profesional o a la responsabilidad pública, sino como aquel en
quien el ser humano puede encontrar el sentido último de su vida y de su
servicio.
Este
planteamiento adquiere un significado particular en el ámbito militar y de la
seguridad, dijo, donde conceptos como obediencia, disciplina y autoridad forman
parte esencial de la propia misión. El mensaje del Papa León propone que estas
cualidades estén siempre acompañadas por la conciencia de que toda autoridad
debe estar orientada al bien común y a la protección de la dignidad humana.
Cercanía hacia
los demás
En la última
parte de su discurso, el Pontífice dirigió una atención especial a los
capellanes militares. A ellos les confió una tarea que va mucho más allá de la
presencia institucional dentro de las Fuerzas Armadas y de Seguridad: estar
cerca de las personas.
El Papa les
pidió acompañar, escuchar y orientar espiritualmente a los militares, a los
policías y a sus familias. Una misión de cercanía que cobra especial
importancia en un ámbito en el que la exigencia del servicio, la distancia del
hogar y las responsabilidades profesionales pueden plantear situaciones humanas
y personales complejas.
Los capellanes,
señaló el Pontífice, están llamados a fortalecer la vida cristiana de quienes
acompañan, pero también a contribuir al espíritu de unidad y servicio dentro de
las instituciones a las que prestan su ministerio.
Patricia
Ynestroza
Ciudad del
Vaticano
Fuente: Vatican News
