¿Preparando las maletas y ultimando detalles para disfrutar del verano? Estos consejos te ayudarán a disfrutar al máximo de la mejor temporada del año sin descuidar la vida espiritual de toda la familia
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| Blur_Stock | Shutterstock |
Con la llegada
del verano, muchas familias hacen maletas y disfrutan de sus vacaciones en un
nuevo destino, en la casa de los abuelos o en esa casa de campo que durante
meses desearon visitar. Y aunque en la Biblia podemos
encontrar varias referencias sobre la bondad y necesidad del descanso, con el
cambio de rutina podemos llegar a olvidarnos del momento más importante de la
semana: la misa dominical.
Aleteia te
presenta algunos consejos para demostrarte que incluir la celebración
eucarística en tu plan de viaje puede ser más sencillo, divertido y
enriquecedor de lo que imaginas.
1. Busca
Iglesias históricas o representativas
Aunque la Santa
Misa es la misma en cualquier lugar, ir a Misa en la Basílica del Sacré Cœur (París) o en
la Sagrada Familia (Barcelona) puede
ser una experiencia totalmente diferente.
Cada ciudad
tiene un templo emblema, que generalmente tiene un gran valor cultural o
histórico. Así que puedes convertir tu visita en algo más y llevarte, además de
hermosas fotografías, un fruto espiritual.
Tip: Busca
los santuarios más importantes de tu destino y asiste para conocerlo y
participar de la Misa. Esto te permitirá vivir una experiencia doblemente
enriquecedora.
2. Busca
Misas en zonas turísticas
Cuando
viajamos, sobre todo si no contamos con vehículo, la movilidad dentro del
destino suele ser un tema importante. Por eso, la mejor recomendación es crear
una ruta de atractivos que se encuentren en la misma zona para que puedas
desplazarte a pie o en una misma ruta del metro.
En esa ruta
¡puedes incluir la Misa!
Sin importar si
está cerca del hotel, de las tiendas que planeas visitar, o detrás de un museo
para el que ya has reservado tus entradas, la mejor opción es buscar un templo
que no requiera de largos y costosos desplazamientos.
Tip de
experto: Busca horarios que no se crucen con otras atracciones; por
ejemplo, opta por ir a medio día si tu destino tiene altas temperaturas que
impidan estar en el exterior por tiempos prolongados. También puedes elegir las
primeras Misas del día, aprovechando que tiendas y museos siguen cerrados.
3. Confirma
el horario antes de asistir
En todo el
mundo existen aplicaciones
móviles que reúnen los horarios de los oficios de casi cualquier
templo, algunas incluso funcionan con GPS. Investigar los horarios te permitirá
ir a la segura y ahorrarte el estrés de tener que improvisar en un lugar
desconocido.
Tip:
también puedes consultar la página web del obispado o del santuario que planeas
visitar. No olvides preguntar en tu hotel sobre la parroquia más cercana.
Tip extra: algunos
hoteles ofrecen Misas dentro del mismo complejo. Esta puede ser una excelente
opción si no cuentas con vehículo o si viajas con niños pequeños y es
complicado salir a tiempo. ¡Participas de la Eucaristía y reduces el estrés!
4. Conoce la
devoción local
A lo largo de
más de dos mil años, la Iglesia Católica ha reconocido una inmensa cantidad de
santos y apariciones marianas; y algunas de ellas forman parte importante de la
historia e identidad de esa población.
Conocer la
devoción local de un lugar te permitirá comprender un poco más de su cultura y
desarrollar una mirada mucho más amplia de ese destino.
Tip: Ve
al santuario de la devoción local e investiga si existe una tradición arraigada
entre los peregrinos de la que te gustaría participar. Lee sobre su origen y
significado.
5. Agenda un
domingo tranquilo
Cuando
viajamos, sobre todo a grandes ciudades, queremos verlo todo. Pero un
itinerario exigente nos deja poco margen para retrasos, cambios de clima,
tráfico y, sobre todo, momentos espontáneos.
Es común que no
alcancemos a abarcar todo lo que desearíamos por imprevistos que no dependen de
nosotros; por eso, prevé un ritmo más lento en domingo.
Tip: Diseña
un plan holgado, con largos espacios de comida, descanso y transporte. De esta
manera, si necesitas hacer un ajuste a tu plan del día, tendrás tiempo de
realizarlo todo y no dejar fuera lo más importante.
6. Comienza
por lo importante
Y muy en
sintonía con el punto anterior: ¡procura ir temprano!
Entre más
avanza el día, más probable es que te retrases o te sientas cansado. Si
comienzas el día con la Misa, habrás asegurado lo más importante desde temprano
y podrás disfrutar del resto del día sin un plan rígido; y sin que nadie se
sienta demasiado indispuesto como para regresar al hotel antes de la
celebración.
Pero el mejor
consejo de todos es: ¡disfrútalo! Cuando los doce regresaron de la misión
encomendada por Jesús, Él los escuchó y les dijo: “Vengan ustedes solos a un
lugar deshabitado, para descansar un poco” (Mc 6,31). Esto nos recuerda la importancia de hacer una
pausa después de largas jornadas de trabajo.
Recuerda que
quizá estas vacaciones sean el primer recuerdo que tendrán tus hijos, nietos o
tu pareja cuando hablen de su juventud o niñez. Vívelo con entrega, amor y
caridad.
Majo Frías
Fuente: Aleteia
