TIPS INFALIBLES PARA NO DEJAR DE IR A MISA EN VACACIONES

¿Preparando las maletas y ultimando detalles para disfrutar del verano? Estos consejos te ayudarán a disfrutar al máximo de la mejor temporada del año sin descuidar la vida espiritual de toda la familia

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Con la llegada del verano, muchas familias hacen maletas y disfrutan de sus vacaciones en un nuevo destino, en la casa de los abuelos o en esa casa de campo que durante meses desearon visitar. Y aunque en la Biblia podemos encontrar varias referencias sobre la bondad y necesidad del descanso, con el cambio de rutina podemos llegar a olvidarnos del momento más importante de la semana: la misa dominical.

Aleteia te presenta algunos consejos para demostrarte que incluir la celebración eucarística en tu plan de viaje puede ser más sencillo, divertido y enriquecedor de lo que imaginas.

1. Busca Iglesias históricas o representativas

Aunque la Santa Misa es la misma en cualquier lugar, ir a Misa en la Basílica del Sacré Cœur (París) o en la Sagrada Familia (Barcelona) puede ser una experiencia totalmente diferente.

Cada ciudad tiene un templo emblema, que generalmente tiene un gran valor cultural o histórico. Así que puedes convertir tu visita en algo más y llevarte, además de hermosas fotografías, un fruto espiritual.

Tip: Busca los santuarios más importantes de tu destino y asiste para conocerlo y participar de la Misa. Esto te permitirá vivir una experiencia doblemente enriquecedora.

2. Busca Misas en zonas turísticas

Cuando viajamos, sobre todo si no contamos con vehículo, la movilidad dentro del destino suele ser un tema importante. Por eso, la mejor recomendación es crear una ruta de atractivos que se encuentren en la misma zona para que puedas desplazarte a pie o en una misma ruta del metro.

En esa ruta ¡puedes incluir la Misa! 

Sin importar si está cerca del hotel, de las tiendas que planeas visitar, o detrás de un museo para el que ya has reservado tus entradas, la mejor opción es buscar un templo que no requiera de largos y costosos desplazamientos. 

Tip de experto: Busca horarios que no se crucen con otras atracciones; por ejemplo, opta por ir a medio día si tu destino tiene altas temperaturas que impidan estar en el exterior por tiempos prolongados. También puedes elegir las primeras Misas del día, aprovechando que tiendas y museos siguen cerrados.

3. Confirma el horario antes de asistir

En todo el mundo existen aplicaciones móviles que reúnen los horarios de los oficios de casi cualquier templo, algunas incluso funcionan con GPS. Investigar los horarios te permitirá ir a la segura y ahorrarte el estrés de tener que improvisar en un lugar desconocido. 

Tip: también puedes consultar la página web del obispado o del santuario que planeas visitar. No olvides preguntar en tu hotel sobre la parroquia más cercana.

Tip extra: algunos hoteles ofrecen Misas dentro del mismo complejo. Esta puede ser una excelente opción si no cuentas con vehículo o si viajas con niños pequeños y es complicado salir a tiempo. ¡Participas de la Eucaristía y reduces el estrés!

4. Conoce la devoción local

A lo largo de más de dos mil años, la Iglesia Católica ha reconocido una inmensa cantidad de santos y apariciones marianas; y algunas de ellas forman parte importante de la historia e identidad de esa población.

Conocer la devoción local de un lugar te permitirá comprender un poco más de su cultura y desarrollar una mirada mucho más amplia de ese destino. 

Tip: Ve al santuario de la devoción local e investiga si existe una tradición arraigada entre los peregrinos de la que te gustaría participar. Lee sobre su origen y significado.

5. Agenda un domingo tranquilo

Cuando viajamos, sobre todo a grandes ciudades, queremos verlo todo. Pero un itinerario exigente nos deja poco margen para retrasos, cambios de clima, tráfico y, sobre todo, momentos espontáneos. 

Es común que no alcancemos a abarcar todo lo que desearíamos por imprevistos que no dependen de nosotros; por eso, prevé un ritmo más lento en domingo.

Tip: Diseña un plan holgado, con largos espacios de comida, descanso y transporte. De esta manera, si necesitas hacer un ajuste a tu plan del día, tendrás tiempo de realizarlo todo y no dejar fuera lo más importante.

6. Comienza por lo importante

Y muy en sintonía con el punto anterior: ¡procura ir temprano!

Entre más avanza el día, más probable es que te retrases o te sientas cansado. Si comienzas el día con la Misa, habrás asegurado lo más importante desde temprano y podrás disfrutar del resto del día sin un plan rígido; y sin que nadie se sienta demasiado indispuesto como para regresar al hotel antes de la celebración.

Pero el mejor consejo de todos es: ¡disfrútalo! Cuando los doce regresaron de la misión encomendada por Jesús, Él los escuchó y les dijo: “Vengan ustedes solos a un lugar deshabitado, para descansar un poco” (Mc 6,31). Esto nos recuerda la importancia de hacer una pausa después de largas jornadas de trabajo.

Recuerda que quizá estas vacaciones sean el primer recuerdo que tendrán tus hijos, nietos o tu pareja cuando hablen de su juventud o niñez. Vívelo con entrega, amor y caridad.

Majo Frías

Fuente: Aleteia