Descanso con sentido
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| Dominicas de Lerma |
Hola, buenos
días, hoy Joane nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
Estamos en los
primeros días de nuestras vacaciones. Nos levantamos un poco más tarde;
oración, comidas, recreos… se mantienen, pero el resto es tiempo libre.
“Tiempo libre”.
Me lo planifiqué bien: ordenar la ropería, hacer algo para el Belén… y el
primer día me tuve que coger billete de vuelta. La ropería… se condensa el
calor del Monasterio y cuando ordeno, lo hago a conciencia así que saque todo
lo de todas las baldas. Me invadió una sensación de caos y cansancio sin haber
ni empezado a reestructurar todo. Recogí como pude y me di cuenta de que no era
el camino.
Con sus
palabras me estaba señalando el camino. Aprender a tener tiempo libre es una
escuela de vida que está lejos del hacer.
El Papá nos
hablaba el domingo las cuatro actividades que él hará durante estas vacaciones:
descanso, oración, lectura y ejercicio físico.
Si tú descansas
y te cuidas podrás orar y alabar; servir, cuidar…
Nos cuesta
recibir el tiempo como un regalo. Enseguida queremos llenarlo, aprovecharlo,
justificarlo. Como si el valor de un día dependiera de lo mucho que hacemos
hecho en él
Sin embargo, el
Señor no te ama por una lista de tareas continúa. Te ama porque te ha creado y
quiere que por encima de todo seas feliz…
En el Evangelio
vemos muchas veces a Jesús retirarse. Se aparta a orar, descansa con los
discípulos, comparte una mesa con amigos. Nunca tiene prisa por demostrar nada.
Aprender a
descansar es también un acto de fe: creer que Cristo sigue sosteniendo todo
aunque tú dejes de hacer por un rato. Que su providencia no depende de tu
actividad.
Las vacaciones
son un tiempo para recolocar tu vida de la mano de Cristo.
Hoy el reto del
amor es que mires tu plan de vacaciones de la mano de Cristo y te cuides.
VIVE DE CRISTO
¡Feliz día!
14 julio 2026
Fuente: Dominicas de Lerma
