Durante el montaje de las torres centrales de la Sagrada Familia se han usado hasta 24 toneladas del mítico adhesivo
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| Torres de la Sagrada Familia. Foto: Henkel |
La inauguración
de la torre de Jesucristo de la Sagrada Familia –a la que asistió Alfa y Omega
en primera persona– conmovió al mundo el pasado 10 de junio con su
espectáculo de luces y colores.
Tras su
culminación, el templo diseñado por Antonio Gaudí se convirtió en la Iglesia
más alta del mundo. Una gesta que ha sido posible gracias a la colaboración de
infinidad de personas y empresas.
Una de las
entidades que ha actuado en la construcción ha sido la compañía Henkel, que
produce el afamado pegamento Loctite. De hecho, durante el montaje de las
torres centrales de la Sagrada Familia se han usado hasta 24 toneladas del
mítico adhesivo.
Aplicado en
estado líquido, el pegamento «se adapta a la superficie de contacto, rellena
cavidades y asegura una unión estructural eficaz entre la piedra y los
elementos metálicos». A continuación, «inicia un proceso de curado controlado
de aproximadamente 24 horas, durante el cual las piezas permanecen en
condiciones térmicas estables», ha explicado la compañía en
un comunicado.
En total, se
han utilizado 24 toneladas de adhesivo Loctite, con un consumo medio cercano a
los 30 kilogramos por panel. «Esta solución ha sido clave en el ensamblaje de
las seis torres centrales, que se han construido mediante el sistema modular
desarrollado por la Sagrada Familia», con 826 paneles y más de 2.100 elementos
de piedra.
«La de Henkel
ha permitido la construcción de las torres mediante paneles de piedra tesada,
uniendo la piedra y el acero, en un sistema constructivo que ha supuesto un
aumento en la precisión y velocidad de ejecución», han subrayado desde Henkel
El mar y
1.600 elefantes africanos
El adhesivo
aplicado va a tener que soportar unas condiciones realmente exigentes. El
templo se encuentra a unos 2,5 kilómetros del mar, lo que implica una
exposición constante a un ambiente salino, que favorece la corrosión. A ello se
suma, según Henkel, una humedad relativa elevada durante gran parte del año,
normalmente entre el 65 % y el 75 %, lo que incrementa la agresividad del
entorno.
Por último, las
variaciones térmicas también son significativas: los materiales pueden pasar de
alrededor de 5 °C en invierno a más de 30 °C en
verano, generando ciclos continuos de dilatación y
contracción. Además, dos líneas de metro discurren junto a la basílica,
generando vibraciones constantes que se transmiten a la estructura.
No obstante, la
unión lograda con esta tecnología «puede soportar cargas equivalentes a hasta
100.000 personas por metro cuadrado; es decir, el peso total del público de un
estadio como el del FC Barcelona o aproximadamente 1.600 elefantes africanos»,
concluye el comunicado de Henkel.
José Calderero de Aldecoa
Fuente: Alfa y Omega
