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| Papa León XIV durante el Ángelus. Foto: Vatican Media. Dominio público |
La mirada, la compasión y el llamado de Jesús que describe el Evangelio (Mt
9,36-10,8) es la reflexión del Papa León XIV este
domingo 14 de junio, antes del rezo del Ángelus desde el Palacio Apostólico
junto con los fieles que le acompañan desde la plaza de San Pedro.
“El Evangelio de hoy (Mt 9,36-10,8) nos ofrece un gran regalo, porque todos
los que lo escuchan están incluidos en la mirada de Jesús. Es un relato que
manifiesta el interés con el que observa, además de decirnos qué es a lo que Él
presta atención”, dice el Papa en su reflexión.
Y recordando la lectura del pasaje bíblico donde Cristo «al ver a las
muchedumbres, se compadecía de ellas, porque estaban extenuadas y abandonadas»
(v. 36), señala que “haciéndose nuestro hermano, el Hijo de Dios mira a la
gente, mira a la humanidad: ve la opresión que aplasta y la violencia que quita
la fuerza. Ve las heridas de las guerras y el vacío del consumismo. Ve rostros
reducidos a máscaras, familias rotas por el mal y jóvenes desilusionados por
falsos ideales”.
“Jesús ve y ama. Ama y sufre por nosotros, con nosotros: su compasión
expresa no solo cercanía fraterna, sino voluntad de redención”, afirma el Papa.
El Buen Pastor
“En efecto —dice el Papa—, Él conoce nuestro corazón y cuida de él; ante
tantas personas que parecen «ovejas que no tienen pastor» (v. 36), Cristo se
dedica a todas ellas como buen pastor y, como señor de la mies, envía obreros
al campo del mundo (cf. v. 38)”.
Y ante el envío del Señor, se pregunta el Santo Padre: “¿Cuál es el trabajo
que deben realizar?”. A lo cual responde que la tarea es “llevar el consuelo de
Dios a los que sufren: llevar caridad donde hay miseria, esperanza donde hay
aflicción, fe donde hay desconfianza”.
Luego el Papa hace referencia a la llamada de los primeros “obreros”, los
doce discípulos “convertidos en apóstoles, es decir, en misioneros y
predicadores. Entre ellos está Simón llamado Pedro, el primero, y también Judas
Iscariote, el último, para recordarnos que se puede seguir a Jesús y
traicionarlo, pero el Evangelio sigue siendo palabra viva y verdadera para
todos”.
“La Buena Noticia que atraviesa los siglos es idéntica, siempre joven,
fresca y liberadora: ¡«Ha llegado el reino de los cielos» (Mt 10,7)! Sí, está
cerca porque en Jesucristo Dios se hace prójimo de todo hombre y mujer, de todo
pueblo y nación”.
Evangelio anunciado y practicado
Reitera el Pontífice que “cuando este Evangelio es anunciado y practicado,
el mal se derrumba como una enfermedad que termina (cf. v. 8), como una noche
que le deja paso al alba, como la muerte vencida por el Resucitado”.
Recuerda el Papa que “así es como la mirada de Jesús transforma la
realidad: llena de amor, su iniciativa da vida a un pueblo nuevo, la Iglesia,
que está llamada a continuar la misión de los apóstoles: «Gratis habéis
recibido, dad gratis» (v. 8)”.
“Sí, el don de Jesús es totalmente gratuito —enfatiza el Papa—, porque su
valor excede toda medida: es imposible merecerlo o ‘comprarlo’. Esta gracia es
el bellísimo nombre de la misericordia de Dios, que nos alcanza dondequiera que
estemos, para guiarnos hacia Él”.
Y finaliza recordando que “la tarea de evangelizar nace del don de Dios que
en Cristo se vuelve perdón para el mundo, servicio a los más pequeños y más
pobres, compromiso por la justicia”.
Johan Pacheco –
Ciudad del Vaticano
Fuente: Vatican News
