Las cosas pequeñas
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| Dominicas de Lerma |
Hola, buenos
días, hoy Leti nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
En la cena,
entre otras cosas, ponen ensalada con tomate, pero no la aliñan. Cada una, en
su sitio, tiene aceite, vinagrera y sal. Cada noche me sorprende cómo, con unas
gotas de aceite, vinagre y sal, es suficiente para que toda la ensalada esté
exquisita. Al mezclarlo bien, su sabor se reparte muy rápido entre todo.
Pero, ¿cómo es
posible que solo un poco arregle toda la ensalada? Me admira la capacidad que
tienen estos productos de repartirse y transformar todo.
Y mientras la
aliñaba, le decía al Señor que muchas veces pienso que se necesitan cosas
grandes para cambiar las cosas, y el Señor me dice que no. Que hay que empezar
por lo pequeño, por lo de cada día. Un gesto, una palabra, un gracias… puede
cambiar todo el día.
Vemos a Jesús
en muchos momentos desde lo cotidiano, desde lo sencillo. Le vemos caminando,
escuchando, sonriendo… y desde ahí es desde donde hace los milagros. Y esto es
lo que quiere hacer en nuestra vida.
A veces
queremos que el Señor aparezca con truenos y relámpagos, pero el Señor está a
tu lado en todo momento: en la cocina, en la oficina, en el coche… Él quiere
llenar de sabor tu día. Porque Jesús no quiere llenar tu vida sin más, sino
equilibrarla. Igual que nos pasa con la ensalada: si echas medio litro de
aceite, arruinas la ensalada.
De la misma
manera, en nuestra vida espiritual nos pasa lo mismo. El trato con Jesús en la
oración nos equilibra para nuestro día a día. Nos da Su amor para que podamos
amar, nos da su perdón para que podamos perdonar, nos da Su alegría para que
podamos vivir felices. Cristo quiere regalarte una vida equilibrada en Él.
Hoy, el reto
del amor es entrar en una iglesia tres minutos y hablar con el Señor sobre cómo
estás. Déjale que Él te transforme.
VIVE DE CRISTO
¡Feliz día!
29 mayo 2026
Fuente: Dominicas de Lerma
