EL PAPA VISITARÁ UNA ESPAÑA POLARIZADA, EN PLENA TORMENTA POLÍTICA… PERO TODOS QUIEREN ESCUCHARLE

La visita del Papa León XIV a España se produce en un contexto político y social marcado por una intensa polarización

El Papa recibió el 20 de marzo de 2026 a los Reyes
de España en el Vaticano | Crédito: Vatican Media

El clima de crispación coincide, además, con un episodio inédito en la democracia española: la imputación por presunta corrupción de un expresidente del Gobierno, el socialista José Luis Rodríguez Zapatero, quien ocupaba el cargo cuando Benedicto XVI visitó el país hace once años.

La declaración de Zapatero como imputado ante la Audiencia Nacional, prevista para el próximo 2 de junio —apenas cuatro días antes del viaje papal—, en relación con su supuesta implicación en una trama vinculada al rescate público de la aerolínea Plus Ultra en 2021, añade presión a un escenario político ya tensionado.

Sánchez se reúne con el Papa este miércoles

Todo ello incide en la estabilidad del Ejecutivo de Pedro Sánchez —que se reunirá con el Pontífice esta semana en el Vaticano—, cuestionada también por algunos de sus socios, como el Partido Nacionalista Vasco, que ha calificado de “irresponsabilidad” no convocar elecciones generales antes de fin de año.

Pese a este contexto, el cardenal arzobispo de Madrid, José Cobo, restó importancia al impacto del caso en la visita papal. “Estamos acostumbrados a ir funcionando con muchos sucesos en la vida política. Eso es ya parte de la vida y los titulares se van moviendo”, afirmó en una entrevista con EWTN.

La polarización, en cualquier caso, no se limita al ámbito político, sino que ha calado en la sociedad. Según el Atlas de la Polarización de More in Common (2025), cerca de cinco millones de españoles han roto alguna relación personal en el último año por discrepancias ideológicas, lo que equivale al 14 % de la población. Además, tres de cada cinco ciudadanos evitan hablar de política para no generar conflictos.

Para el jurista Rafael Domingo Oslé, catedrático de Derecho Romano en la Universidad de Navarra, este fenómeno refleja un grave deterioro del espacio público. “España vive un momento de profunda fragmentación social, agravada por una clase política incapaz de bajar el tono”, afirma en entrevista con ACI Prensa. A su juicio, el volumen de rupturas personales “es un síntoma de que estamos perdiendo el respeto necesario para que una sociedad no se fragmente”.

Un lenguaje distinto

En este contexto, la visita del Papa adquiere un significado particular. No tanto como solución inmediata —algo que el propio Domingo descarta—, sino como la irrupción de una voz capaz de introducir un lenguaje distinto en el debate público.

“Una visita papal no resuelve, por sí sola, una crisis de esa naturaleza. Pero puede hacer algo que la política, por su propia lógica, ya no consigue: ofrecer un marco común y un lenguaje compartido”, explica. La clave, añade, reside en la posición singular del Pontífice: “El Papa no llega como árbitro de un debate ideológico, sino como pastor que recuerda a una sociedad cansada que cada persona —vote a quien vote— tiene una dignidad anterior a sus opiniones”.

Esta condición ha propiciado un gesto inusual en la política española reciente: la invitación unánime al Papa por parte de las Mesas del Congreso y del Senado. “En un país en el que el consenso parlamentario es casi imposible, todas las fuerzas han aceptado escuchar la misma voz. Eso, en sí mismo, ya es un gesto saludable”, subraya Domingo.

León XIV intervendrá el próximo 8 de junio en una sesión conjunta de las Cortes Generales, en lo que será la primera vez que un Pontífice se dirija a las dos cámaras legislativas españolas. El lema del viaje, “Alzad la mirada”, resume el espíritu de la visita: “Dejar de estar pendientes solo del enfrentamiento inmediato y mirar hacia lo que verdaderamente importa”, en palabras del jurista.

En paralelo, la encíclica Magnifica Humanitas ha recibido una acogida notable en el ámbito político español.

En un mensaje publicado en la red social X, el presidente del Gobierno Pedro Sánchez subrayó: “La encíclica 'Magnifica Humanitas' de León XIV nos interpela a todos. La IA no es neutral, y el poder digital puede conducirnos a nuevas atrocidades si no se orienta al bien común. El texto es también una defensa de la paz, la dignidad humana y el multilateralismo. España lo tiene claro: en este momento de cambio, no podemos ser espectadores resignados. Está en juego todo lo que nos hace humanos”.

De camino a Roma y al encuentro con el Papa, una convicción compartida: o ponemos el progreso al servicio de las personas, o el futuro será la condena de generaciones enteras.

En la misma línea, el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, destacó a la prensa tras su audiencia con el Papa el pasado 4 de mayo la sintonía entre Madrid y el Vaticano. “Hay una gran coincidencia en los posicionamientos del Vaticano con respecto a la política exterior humanista de España en estos momentos”.

Puntos de fricción entre la Iglesia y el Estado español

Pese a estos puntos de encuentro, las tensiones entre la Iglesia y el ámbito político siguen siendo significativas. En los últimos años, la institución eclesial se ha consolidado como un actor incómodo para todos los bloques. 

Uno de los focos más visibles es la resignificación del Valle de los Caídos (Cuelgamuros), un monumento a las víctimas de ambos bandos de la Guerra Civil Española (1936-1939) formado por una basílica, un cementerio y una hospedería. Durante 44 años, los restos mortales del dictador, Francisco Franco, estuvieron allí enterrados hasta su exhumación en 2019. 

El actual Gobierno impulsó su transformación en un espacio de memoria democrática, en un proceso complejo en el que la Iglesia ha apostado por el diálogo y la preservación de la dimensión religiosa del monumento.

El constitucionalista italiano Marco Olivetti advirtió en una rueda de prensa en la Univerdad LUMSA de que “la memoria histórica se ha utilizado como un elemento divisivo que condiciona la percepción pública de la Iglesia”.

A ello se suman los choques en materia legislativa, como el intento de blindar el aborto en la Constitución o las propuestas de eliminar los capellanes castrenses, que han generado un enfrentamiento directo con la doctrina de la Iglesia. 

Sin embargo, las críticas a la Iglesia no proceden únicamente de la izquierda. La defensa de los inmigrantes por parte de los obispos, incluido su respaldo al plan de regularización de inmigrantes puesto en marcha por el Gobierno y que beneficiaría a casi medio millón de personas que ya vivían en España antes del 1 de enero de 2026, ha suscitado también reproches desde sectores conservadores. 

Por ejemplo, el líder del partido Vox, Santiago Abascal, partido que se autodeclara católico, cargó contra el secretario general de la Conferencia Episcopal Española (CEE), Mons. César García Magán: “Este personaje nunca se atreve a criticar al gobierno mafioso. Porque el gobierno le proporciona su negocio con la invasión. Y esa es su prioridad: el negocio. Y el desprecio profundo a los españoles que quieren defender su patria”.

Riesgo de instrumentalización de las palabras del Papa

La visita papal no está exenta de riesgos en un clima de alta polarización. “Algún partido subrayará lo que le conviene y silenciará el resto; otro intentará lo contrario. Es inevitable”, advierte el profesor Domingo. No obstante, subraya la experiencia de la Santa Sede en “escribir discursos que se sostienen en su integridad”: “Descontextualizar al Papa es relativamente fácil, refutarlo es mucho más difícil”.

El cardenal Cobo comparte esta preocupación ante la posibilidad de lecturas partidistas del discurso que el Pontífice pronuncie en las Cortes. “Yo creo que este es un gesto también muy de la Iglesia porque supone el escuchar también a la tradición cristiana hablar de política, pero con política con mayúsculas. En una sociedad donde estamos acostumbrados a hablar de partidos, ese momento es importante. El miedo, pues efectivamente, que a un discurso de política con mayúscula lo intentemos encorsetar en un discurso partidista, como oponiéndolo uno y otro. Ese es el miedo”, señaló en la entrevista con EWTN.

El contexto se ve agravado, además, por el auge de discursos identitarios en torno al cristianismo.

El sociólogo Rafael Ruiz Andrés, profesor de la Universidad Complutense, advierte en entrevista con ACI Prensa de que “hay toda una serie de sectores que están sobre todo en el espacio de la extrema derecha, en España concretamente, en el partido de Vox, que pretenden hacer ver en sus matrices la defensa de la cultura cristiana”. Sin embargo, matiza que “no es una defensa necesariamente de base religiosa”, sino más bien vinculada a “la cultura identitaria y en muchas ocasiones frente al Islam”.

A su juicio, una de las preocupaciones del Papa León XIV es precisamente “que haya esa suerte de secuestro por parte de la política del cristianismo”. En línea con ello, informaciones publicadas tras un encuentro con la Conferencia Episcopal apuntaban a la inquietud del Vaticano por intentos de “instrumentalizar la Iglesia”, si bien los obispos aclararon posteriormente que el Pontífice habló en términos generales sobre “los riesgos de someter la fe a ideologías”, sin referirse a ningún grupo concreto.

Por Victoria Cardiel

Fuente: ACI Prensa