Puede parecer poca cosa, pero incluso cargar un rosario trae muchos beneficios espirituales para quien desea de verdad entrar en la vida eterna
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| Pascal Deloche / Godong |
Rezar el santo
Rosario es una manera innegable de alcanzar gracias divinas dispensadas por
intercesión de María Santísima. Pero portar una caléndula - como también se le
llama al cordón con cuentas que usamos para repasar cada Ave María - puede ser
una manera de encontrar el camino a la vida eterna.
Una historia
narrada por un santo
San Luis María
Grignion de Montfort era un enamorado de la Virgen María. Y estaba convencido
del poder del rosario, por eso escribió un libro para recomendar a todos que no
dejaran de rezarlo y promoverlo. Entre todas esas provechosas líneas,
encontramos en El secreto admirable del santísimo Rosario una
historia que mucho nos hará reflexionar:
"La
Santísima Virgen no favorece solamente a los predicadores del Rosario; también
recompensa gloriosamente a aquellos que, por su ejemplo, atraen a otros a esta
devoción.
A Alfonso, rey
de León y Galicia, que deseaba que todos sus criados honrasen a la Santísima
Virgen con el Santo Rosario, se le ocurrió, para animarles con su ejemplo,
llevar ostensiblemente un gran Rosario, aunque sin rezarlo, lo que bastó a
obligar a todos sus cortesanos a que lo rezaran devotamente.
El rey cayó
gravemente enfermo y cuando le creían muerto fue transportado en espíritu al
tribunal de Jesucristo, vio allí a los demonios, que le acusaban de todos los
crímenes que había cometido, y cuando iba a ser condenado a las penas eternas,
se presentó a su favor la Santísima Virgen delante de su divino Hijo.
Se trajo
entonces una balanza, se colocaron todos los pecados del rey en un platillo, y
la Santísima Virgen colocó en el otro el gran Rosario que él había llevado en
su honor, juntamente con los que, gracias a su ejemplo, habían rezado otras
personas, y esto pesaba más que todos sus pecados.
Y después,
mirándole con ojos compasivos, le dijo:
«He obtenido de
mi Hijo, como recompensa del pequeño servicio que me hiciste llevando el
Rosario, la prolongación de tu vida por algunos años. Empléalos bien y haz
penitencia». El rey, vuelto en sí de este éxtasis, exclamó:
«¡Oh bendito
Rosario de la Santísima Virgen, por el que fui librado de la condenación
eterna!» Después que recobró la salud pasó el resto de su vida con gran
devoción al Santo Rosario y lo rezó todos los días".
La
recomendación para todos
San Luis
Grignion concluye esta enseñanza con una exhortación que es válida para
nosotros:
"Que los
devotos de la Santísima Virgen procuren ganar cuantos fieles puedan para la
cofradía del Santo Rosario, a ejemplo de estos santos y de este rey;
conseguirán en la tierra la protección de Nuestra Señora y luego la vida
eterna".
"Los
que me den a conocer tendrán la vida eterna" (Eclo 24, 31).
Que esta
historia nos anime a traer un Rosario con nosotros, pero sobre todo a rezarlo y
a difundirlo con devoción.
Mónica Muñoz
Fuente: Aleteia
