El sacerdote fundador de Equipos de Nuestra Señora fue un maestro de oración conyugal
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| JONATHAN BORBA, UNSPLASH |
El Papa León XIV ha firmado el decreto que reconoce que el
sacerdote francés Henri Caffarel (1903-1996), fundador de los Equipos de Nuestra
Señora vivió las virtudes cristianas de forma heroica y ostenta ya el
título de Venerable. Ya solo se necesita un milagro atribuible a su
intercesión para que sea beatificado. Equipos de Nuestra Señora sigue activo
con miles de matrimonios en 90 países que se inspiran en sus consejos
de oración y en sus intuiciones centrales.
Caffarel nació en una familia devota de Lyon y estudió con los
maristas. Vivió una experiencia espiritual intensa y especial en 1923, que
él llamaba "un descubrimiento personal de Cristo". Fue ordenado
sacerdote en París en 1930. Empezó trabajando con la Juventud Obrera Católica y
Acción Católica en los medios de comunicación. Entre 1936 y 1939, se centró en
dirigir retiros espirituales para estudiantes.
Empezó a explorar un tema novedoso que no interesaba a los
clérigos de esa época ni de las anteriores: la espiritualidad del
matrimonio cristiano. En 1939, junto con cuatro matrimonios, fundó los
Equipos de Nuestra Señora (Équipes de Notre Dame) para acompañar a los
matrimonios cristianos. Aprendió la importancia de facilitar la oración a los
matrimonios y a mucha gente más.
Fue director espiritual, escritor de espiritualidad y director de
retiros en una casa de encuentros de espiritualidad en Troussures, donde
moriría con 93 años. "Querer rezar ya es rezar", explicaba.
12 intuiciones claves de Caffarel y la espiritualidad matrimonial
Caffarel escribió muchísimo (editoriales de L’Anneau d’Or, Cahiers
sur l’Oraison, conferencias, cartas a los Equipos de Nuestra Señora,
etc.). Podemos selecciones 12 breves ideas que enmarcan su propuesta
espiritual.
1. Sobre la vocación matrimonial: “El matrimonio es una
vocación, es decir, una llamada de Dios”. (“Aux Équipes Notre‑Dame”, Editorial
de L’Anneau d’Or, 1947)
2. Sobre la presencia de Cristo en el amor de los esposos: “Cristo
no es un espectador del amor de los esposos; Él es su fuente y su
fuerza”. (Conferencia a los Equipos de Nuestra Señora, Roma, 1959).
3. Sobre el matrimonio: “El sacramento del matrimonio es la
consagración de un amor humano para que se convierta en signo del amor de
Dios.” (Aux Couples, 1963).
4. Sobre la santidad conyugal: “Los esposos están llamados
juntos a la santidad; no cada uno por su lado, sino unidos por la gracia
del sacramento” (Carta a los Equipos de Nuestra Señora, 1954).
5. Sobre la oración conyugal: “La oración en común es el acto
más profundo de unión conyugal” (L’Anneau d’Or, nº 113, 1964).
6. Sobre la espiritualidad compartida: “La espiritualidad conyugal no
es la suma de dos espiritualidades individuales, sino una obra común” (Conferencia
en Chantilly, 1948).
7. Sobre el diálogo entre esposos: “Hablarse con verdad y
escucharse con amor es dejar que Dios circule entre los dos” (Enseñanza a
los Equipos, década de 1950).
8. Sobre la sexualidad: "La unión de los cuerpos es un
lenguaje del amor; debe ser verdadero, fiel y generoso" (Aux Couples,
1963).
9. Sobre la fecundidad: “La fecundidad es la firma de Dios en el
amor conyugal” (Editorial de L’Anneau d’Or, 1952).
10. Lo cotidiano: "La santidad de los esposos se construye en
lo cotidiano: en la mesa, en el trabajo, en la ternura y en el perdón”
(Conferencia a los Equipos, 1960).
11. La familia como iglesia: "El hogar cristiano es una
pequeña Iglesia donde Dios es amado y dado a conocer" (Carta a los
Equipos, 1951).
12. La gracia en los esposos: “La gracia del matrimonio no es un
adorno; es una fuerza para amar más allá de las propias fuerzas” (Cahiers
sur l’Oraison, 1965).
5 consejos para la oración
Geneviève Pasquier, en un artículo en 2018 en La Croix, señaló las líneas
de oración que recomendaba Caffarel, especialmente a través de la revista
bimensual que creó en 1957, los Cahiers sur l’Oraison o Cuadernos
sobre la Oración. Propuso cinco consejos clave para vivir la
oración, recogidos en el libro de Jacques Gauthier titulado Henri
Caffarel, maître d'oraison.
Consejo 1: ¡has de querer rezar!
Rezar es una decisión, un acto de la voluntad. "A veces, como
todo el mundo, estoy estresado, preocupado. Rezar responde a una decisión,
a un acto de la voluntad. ¡Yo quiero rezar! Entonces, pronuncio el nombre
de Jesús. A veces rezo un "Dios te salve, María" o el
"Magnificat". Dejo que las palabras afloren a mis labios, me tomo
todo el tiempo necesario. Luego hago un momento de silencio. Y este
silencio es un tesoro. Me gusta quedarme en la habitación, rodeado de
silencio, porque sé que estoy delante de Jesús. Me gustaría amarlo cada día
más. En el fondo, toda oración verdadera tiende al silencio. Y en ese
silencio, yo intento dirigirme a Dios con confianza: "¿Qué quieres de
mí?"»
Consejo 2: Fija un tiempo de oración cada día
Cada uno, decía, puede elegir su lugar y momento, pero ha de
respetar esa rutina. Caffarel sugiere dedicar al menos treinta minutos
diarios. "Se necesita tiempo para liberarse de uno mismo y de las
preocupaciones, para que el ser profundo, el "corazón", se libere y
entre en juego". A menudo es más fácil por la mañana, porque todo es
nuevo y recogerse parece menos arduo. La oración puede, así, impregnar
nuestras acciones durante el resto del día que acaba de nacer. Para otros, la
mejor hora es por la noche, cuando nos preparamos para dormir. Lo importante es
elegir un momento del día y respetarlo".
Consejo 3: Presta atención al inicio de la oración
"Os ruego encarecidamente, entonces, que prestéis mucha
atención a los gestos y actitudes del inicio de la oración. Una
genuflexión bien hecha, acción del alma como del cuerpo; una actitud física
clara y fuerte de hombre despierto, presente en sí mismo y en Dios; una
señal de la cruz lenta, llena de sentido. Lentitud y calma tienen una gran
importancia para romper el ritmo precipitado y tenso de una vida tan
ocupada como la vuestra. Hacer algunos instantes de silencio: como si de un
frenazo se tratara, contribuirán a introduciros en el ritmo de la oración y a
llevar a cabo la ruptura necesaria con las actividades precedentes. Puede ser
también positivo recitar una oración a media voz, muy lentamente. A
continuación hay que tomar conciencia, no de la presencia de Dios, sino de
Dios presente: una persona viva, una Gran Persona viva, que está allí, os
espera, os mira, os ama. Él tiene su idea sobre esta oración que empieza y os
pide que adhiráis plenamente a lo que él quiere de ella".
Consejo 4: Orar con el cuerpo
Las actitudes corporales son importantes en la oración; el cuerpo
sostiene la oración. Hay distintas posturas que pueden ayudaros a rezar: estar
de pie para alabar y acoger; arrodillarse y postrarse para adorar y pedir
perdón; sentarse para escuchar y meditar. El cuerpo expresa la oración mediante
gestos simples: manos elevadas para interceder y ofrecer; manos abiertas
para pedir y recibir; manos juntas para suplicar y recogerse; manos
cruzadas sobre el pecho para interiorizar y escuchar. El padre Caffarel avisa:
"descuidar el cuerpo cuando se reza no es sólo un error teórico, sino
también un error práctico. El cuerpo, olvidado, no tardará en llamar
nuestra atención, tenso, nerviosa y físicamente e impaciente por actuar,
no se quedará quieto. Y la agitación del cuerpo traerá agitación al
espíritu".
Consejo 5: Deja que rece Cristo en ti
"Cuando un cristiano reza, es Cristo quien reza",
explica el padre Caffarel. Un cristiano debe dejarse invadir por la
oración de Cristo para poder alabar al Padre. "La oración cristiana
no es obra del hombre, es obra de Dios en el hombre. Desde el día de vuestro
bautismo, y desde el momento en que estáis en estado de gracia, la oración está
en vosotros. No a nivel de sensibilidad, ni de sentimientos o ideas, sino más
profundamente, en esa parte íntima de vuestro ser, en esa cripta interior
donde reside el Espíritu Santo".
Fuente: ReligiónenLibertad
