Incomodidad o problema
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| Dominicas de Lerma |
Hola, buenos
días, hoy Leti nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
Cuando leo un
libro, me gusta subrayar lo que me ha llegado al corazón, lo que me ha llamado
la atención para volver sobre ello, o lo que no entiendo, para ver si más
adelante lo comprendo.
Pero me pasa
algo curioso todos los días, y es que, cuando necesito el lápiz, no lo tengo en
el bolsillo: lo he perdido. Y esto me crea una incomodidad.
Una amiga, a la
que varias veces me he quejado de ello, me ha mandado un estuche que tiene por
debajo una goma y, por lo tanto, se queda sujeto al libro. Ella ha solucionado
algo que a mí casi todos los días me frustraba.
Cuando llegué a
la oración, le daba gracias al Señor por esta persona, y me daba cuenta de que
una cosa es una incomodidad y otra distinta, un problema.
En nuestro día
a día tenemos problemas que, a veces, no podemos solucionar. Quizás podremos
aliviarlos, pero no siempre está en nuestras manos solucionarlos. Sí podemos
orar por ellos y pedirle al Señor encontrar un camino en nuestro interior para
afrontar ese problema.
Pero hoy os
quiero compartir más las incomodidades de cada día. Cuántas cosas, en nuestro
día a día, nos crean incomodidad, pero la raíz está en que no ponemos solución.
Vamos tirando, y es verdad que por una cosa no pasa nada, pero varias te acaban
amargando el día.
Una incomodidad
es algo que está a tu alcance reparar, pero que, por pereza, dejadez o prisas,
lo pospones. Pero seguro que has tenido la experiencia de que, cuando lo
solucionas, ¡qué bien te quedas! Y encima dices: “¿Cómo no lo he hecho antes?”.
Jesús no dejaba
que esto pasara. Cada vez que los discípulos le decían algo, Él se detenía y
les hablaba. Les explicaba las cosas y luego los ponía en camino.
No vemos a
Jesús posponiendo las cosas. Él, cuando entra en nuestra vida, rápidamente
empieza a ordenar nuestro interior. Pero para ello tenemos que dejarlo entrar.
Hoy, el reto del amor es pararte a ver
qué te incomoda en el día y solucionar dos cosas.
Dale gracias al Señor, porque Él te da
la luz para caminar en lo pequeño, que es donde está nuestra felicidad.
VIVE DE CRISTO
¡Feliz día!
30 abril 2026
Fuente: Dominicas de Lerma
