| Papa León XIV. Foto: Vatican Media. Dominio público |
Una fe despierta, atenta y profética, que abra los ojos ante las oscuridades del mundo, para llevar la luz del Evangelio es el llamado del Papa León XIV en su alocución antes del rezo del Ángelus, ante una Plaza de San Pedro repleta de fieles y peregrinos.
Desde la ventana de su estudio en el Palacio Apostólico,
su residencia definitiva desde ayer, el Pontífice recordó que Dios envió a su
Hijo como luz del mundo, para abrir los ojos de los ciegos e iluminar nuestra
vida por medio de un compromiso de paz, de justicia y de solidaridad.
Cuando la
humanidad caminaba en las tinieblas..
La curación de un hombre ciego que presenta el Evangelio de este
cuarto domingo de Cuaresma ha sido el punto de partida de la reflexión del
Santo Padre, pues con este episodio el evangelista Juan nos habla del misterio
de la salvación, es decir, “mientras estábamos en la oscuridad, mientras la
humanidad caminaba en las tinieblas Dios envió a su Hijo como luz del mundo
para abrir los ojos de los ciegos e iluminar nuestra vida”.
Y es de observar, puntualiza León XIV que los profetas habían
anunciado que el Mesías abriría los ojos de los ciegos y que Jesús se presenta
a sí mismo diciendo: «Yo soy la luz del mundo»
Dios se hizo
carne en Jesús, para que el barro de nuestra humanidad, amasado con el aliento
de su gracia, pudiera recibir una luz nueva, que nos hace capaces de ver
finalmente a Dios, a los demás y a nosotros mismos en la verdad.
Mirar con los ojos de Jesús
Tras
recordar que durante siglos y, aún hoy, esta difundida la idea de que la fe es
una especie de “salto en la oscuridad”, una renuncia a pensar, un creer
“ciegamente”, el Santo Padre reitera que el Evangelio, en cambio, nos dice que
en contacto con Cristo los ojos se abren, como los del ciego curado.
Hermanos y
hermanas, también nosotros, sanados por el amor de Cristo, estamos llamados a
vivir un cristianismo “de ojos abiertos”. La fe no es un acto ciego, un
renunciar a la razón, una disposición de cierta convicción religiosa que nos
lleva a alejar la mirada del mundo. Por el contrario, la fe nos ayuda a mirar
«desde el punto de vista de Jesús, con sus ojos.
El
modo de ver de Jesús
La
participación en el modo de ver de Jesús que nos pide que “abramos los ojos”,
como hacía Él, explica el Papa, es, sobre todo, ver los sufrimientos de los
demás y las heridas del mundo.
Hoy, en
particular, frente a las numerosas preguntas del corazón humano y a las
dramáticas situaciones de injusticia, violencia y sufrimiento que marcan
nuestro tiempo, es necesario una fe despierta, atenta y profética, que abra los
ojos ante las oscuridades del mundo y lleve allí la luz del Evangelio por medio
de un compromiso de paz, de justicia y de solidaridad.
Al
concluir, León XIV pidió a la Virgen María que interceda por nosotros, para que
la luz de Cristo abra los ojos de nuestro corazón y podamos dar testimonio de
Él con sencillez y valentía.
Alina
Tufani Díaz- Ciudad del Vaticano
Fuente: Vatican News