Así lo anunciaron este 2 de febrero los Museos Vaticanos en un comunicado de prensa
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En la Capilla
Sixtina han comenzado a instalar los andamios para la limpieza y el
mantenimiento extraordinario del Juicio Final de Miguel Ángel. Los trabajos,
encomendados al Laboratorio de Restauración, durarán aproximadamente tres
meses. La Capilla Sixtina permanecerá abierta durante las obras.
Han comenzado a
instalar los andamios para el mantenimiento extraordinario de los frescos del
Juicio Final en la Capilla Sixtina. Así lo anunciaron este 2 de febrero los
Museos Vaticanos en un comunicado de prensa.
Treinta años
después de la "Restauración del Siglo"
Anunciado el
verano pasado, el proyecto de limpieza —poco más de treinta años después de la
"restauración del siglo" que reveló los brillantes matices de la obra
maestra de Miguel Ángel— se hizo necesario "debido a la presencia de una
neblina blanquecina generalizada", explica Paolo Violini, restaurador jefe
del Laboratorio de Restauración de Pinturas y Materiales de Madera de los
Museos Vaticanos. Esto último se debió a la deposición de micropartículas de
sustancias extrañas transportadas por el aire, que con el tiempo atenuaron los
contrastes de claroscuro y uniformizaron los colores originales del fresco.
La Capilla
Sixtina estará siempre abierta
Durante los
tres meses de restauración, la Capilla Sixtina permanecerá abierta, recibiendo
a fieles y visitantes. Los restauradores trabajarán detrás de un lienzo de alta
definición que reproduce el famoso fresco. Un andamio cubrirá toda la
superficie, lo que permitirá al equipo restaurar el color y la calidad de la
luz originales.
El proyecto
cuenta con el apoyo del Capítulo de Florida de los Patrons of the Arts
in the Vatican Museums y, además del Laboratorio de Restauración,
participan el Gabinete de Investigación Científica, la Oficina del Conservador
y el Laboratorio Fotográfico de los Museos Vaticanos.
Monitoreo
continuo
En continuidad
con el importante proyecto de conservación finalizado en 1994 bajo la
supervisión del entonces director general Carlo Pietrangeli y llevado a cabo
por el restaurador jefe Gianluigi Colalucci, las pinturas de la Capilla Magna
han sido objeto de constante investigación y monitoreo por parte de los Museos
Vaticanos a lo largo de los años, necesario para evaluar su estado de
conservación dada la alta afluencia diaria de visitantes. El Laboratorio de
Restauración inició un programa de mantenimiento preventivo para todo el
complejo decorativo con el fin de eliminar sistemáticamente los depósitos
acumulados con el tiempo. Hasta ahora, estas operaciones se han realizado
anualmente, por la noche, con la ayuda de plataformas móviles, y han abarcado
los muros con los lunetos de Miguel Ángel, la serie de los Pontífices y las
grandes escenas del siglo XV.
La obra
maestra que llena de asombro y maravilla
Ahora le toca
el turno al gran y famoso muro tras el altar, encargado a Miguel Ángel en 1533
por Clemente VII e iniciado bajo el pontificado de Pablo III. Con sus 180
metros cuadrados de superficie pintada y las 391 figuras que la animan, la obra
se terminó en el otoño de 1541. El 31 de octubre de ese año, el Papa celebró
las vísperas solemnes en presencia de una obra maestra que, como recuerda
Giorgio Vasari, "llenó de asombro y maravilla".
Paolo
Ondarza
Ciudad del
Vaticano
Fuente: Vatican News