El Servicio de Asistencia Religiosa Católica Urgente (SARCU) funciona en Madrid desde 2017, con el que cerca de 40 sacerdotes y un obispo auxiliar atienden a moribundos o a personas que pasan momentos de angustia o desolación
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| SARCU tiene su propio logo |
No es muy
conocido, pero el arzobispado de Madrid ofrece gratuitamente un
servicio cada noche en el que un sacerdote atiende «emergencias
espirituales» al otro lado de la línea telefónica. Porque también las hay. Se
llama SARCU (Servicio de Asistencia Religiosa Católica
Urgente), y está destinado a quienes, «en momentos de especial necesidad
espiritual, requieren la presencia de un presbítero fuera del horario habitual
de atención parroquial». Eso sí: insisten en que «es un servicio
exclusivamente para situaciones urgentes, y no es un teléfono para
charlar de cuestiones personales o de temas que pueden esperar a ser tratados
de día».
Marcando el
número 913 717 717, cualquier persona que necesite atención
espiritual urgente puede contactar con un sacerdote entre las 22:00 y
las 7:00 horas todos los días del año. Al otro lado de la línea, una
voz responde: «SARCU, buenas noches. Dígame». Desde ese instante, «la Iglesia,
una vez más, se hace presente», explica su director, el diácono
permanente Bienvenido Nieto.
El servicio,
insiste, no sustituye la labor parroquial, sino que la complementa.
«Está pensado para situaciones delicadas como la administración del sacramento
de la unción de enfermos o del viático, el acompañamiento en un hospital o
durante un duelo, e incluso el consuelo ante una crisis vital»,
explica el diácono permanente. «En muchos de estos momentos también
participan fieles laicos, que acompañan al sacerdote con discreción y
cercanía», asegura.
Actualmente, 35 sacerdotes y un obispo auxiliar forman parte del equipo del SARCU, aunque «animan a más presbíteros a sumarse a esta labor pastoral tan necesaria». «El espacio más frecuente de atención son las residencias de ancianos u hospitales que no cuentan con capellán propio, pero está abierto a cualquier otro ámbito en el que sea necesaria la presencia de un sacerdote para acompañar los últimos momentos de esta vida (confesión, unción de los enfermos, viático...), así como para facilitar atención en situaciones de crisis personal o acompañamiento en catástrofes», explican desde el arzobispado de Madrid.
Álex Navajas
Fuente: El Debate
