“Quien recibe el carisma está llamado a mantenerlo vivo en sí mismo”
La
mañana de este jueves, 29 de enero, el Santo Padre recibió en audiencia a los
participantes -las consagradas y laicos consagrados- en las Asambleas Generales
de las Sociedades de Vida Apostólica del Regnum Christi. A ellos, el Pontífice
les recordó que, “el Señor nos sigue sorprendiendo y sigue dejándose encontrar
por caminos que no son los nuestros (cf. Is 55,8), y por eso su fidelidad sigue
sorprendiéndonos”.
«Carisma,
gobierno y comunión», fueron los tres temas al centro del discurso del Papa León XIV a los participantes, las
consagradas y laicos consagrados, en las Asambleas Generales de las Sociedades
de Vida Apostólica del Regnum Christi, a quienes recibió
en audiencia la mañana de este jueves, 29 de enero, en la Sala del Consistorio
del Vaticano.
El carisma,
un don del Paráclito
Después de
manifestar su alegría por este encuentro, el Santo Padre inició su reflexión
sobre el “carisma”, señalando que, el Magisterio nos enseña que «la Iglesia
rejuvenece por el poder del Evangelio y el Espíritu continuamente la renueva
“con diversos dones jerárquicos y carismáticos”». En estos días – afirmó el
Papa – han tenido ocasión de reflexionar y dialogar sobre la definición del
propio carisma de las respectivas Sociedades de Vida Apostólica, reconociendo
en él un don del Paráclito, ofrecido a la Iglesia para que reavive en ella su
vida y dinamice su misión, tanto en su seno como en la sociedad.
“Este don,
mientras genera vida y vitalidad en el Instituto, le confiere también una
identidad específica, que cualifica y hace reconocible la presencia de ustedes
en la Iglesia y en el mundo. Hoy más que nunca es necesario saber quiénes
somos, si queremos dialogar de manera auténtica con la sociedad sin ser
absorbidos o uniformados. Para evangelizar los contextos en los que viven —fin
específico de su vocación— es por tanto fundamental que definan su identidad
cada vez con mayor claridad”.
“Quien
recibe el carisma está llamado a mantenerlo vivo en sí mismo”
En este
sentido, el Pontífice precisó que, quien “recibe el carisma está llamado a
mantenerlo vivo en sí mismo, para que no se vuelva algo estático, sino que se
convierta en una fuerza vital, que fluye creativa y libremente”.
“El
Instituto, la Sociedad, son un cuerpo vivo donde la energía carismática
atraviesa cada célula y cada miembro, de la cual a su vez son portadores y
transmisores. Y esta energía debe animar la misión que llevan adelante e
iluminar el camino a recorrer, para legarla después como herencia viva a las
generaciones futuras, llamadas asimismo a enamorarse de ella y a convertirla en
fuente de su servicio”.
El gobierno,
un auténtico ministerio eclesial
Al reflexionar
sobre el segundo punto, el gobierno, el Papa León XIV dijo que, para poder
comenzar procesos decisionales maduros en un clima de auténtico discernimiento,
se necesita de la comunión. A este propósito el Papa recordó los documentos de
la Iglesia, donde se dice que «las personas consagradas son llamadas al
seguimiento de Cristo obediente dentro de un “proyecto evangélico”, o
carismático, suscitado por el Espíritu y autenticado por la Iglesia», y que «en
este camino, la autoridad tiene la obligación pastoral de guiar y decidir».
“El gobierno
es un servicio necesario en las Sociedades de vida apostólica; un auténtico
ministerio eclesial, que acompaña a las hermanas y a los hermanos hacia una
fidelidad consciente, libre y responsable en el seguimiento de Cristo. Todo
Instituto y toda Sociedad, además, están llamadas a reconocer en él un estilo
propio, en armonía con su carisma específico y con su espiritualidad”.
“Un gobierno
auténticamente evangélico siempre está orientado al servicio”
Por otra parte,
el Santo Padre señaló que, un gobierno auténticamente evangélico siempre está
orientado al servicio: sostiene, acompaña y ayuda a cada miembro a configurarse
cada día más con la persona del Salvador. En este sentido, el Papa dijo que, el
discernimiento comunitario es el lugar privilegiado en el que pueden madurar
decisiones compartidas, capaces de generar comunión y corresponsabilidad.
“No tengan
miedo de experimentar nuevas formas de gobierno, es más, conviene que tengan
siempre presente que la búsqueda conjunta de un estilo propio en el ejercicio
de la autoridad abre caminos que no sólo enriquecen a las Sociedades y a sus
miembros individuales, sino que también refuerzan el sentido de pertenencia y
la participación en la misión común”.
La comunión,
compartir espiritualidad y apostolado
Luego, el
Pontífice se centró en el tercer punto de su reflexión: la comunión dentro de
la Familia del Regnum Christi. El camino particular de ustedes,
insertado en la gran historia de un cuerpo apostólico, indicó el Papa, lleva
las huellas de la acción silenciosa y poderosa del Espíritu Santo, que renueva
continuamente a la Iglesia y la hace joven en la esperanza.
“En este
contexto, están llamados a promover una comunión cada vez más profunda en toda
la Familia, compartiendo espiritualidad y apostolado, viviendo plenamente la
vocación específica a la que Dios los ha llamado como miembros de la Sociedad a
la que pertenecen, comprometidos a dar testimonio, con su propia vida, de la
fidelidad al carisma recibido”.
“La comunión
orgánica en la diversidad es obra del Espíritu Santo”
Y recordando la
Exhortación Apostólica Vita consecrata, el Pontífice dijo que,
«todos los fieles, en virtud de su regeneración en Cristo, participan de una
dignidad común; todos son llamados a la santidad; todos cooperan a la
edificación del único Cuerpo de Cristo, cada uno según su propia vocación y el
don recibido del Espíritu Santo».
“La unidad
en la dignidad bautismal y la diversidad de vocaciones no se contraponen, sino
que se iluminan mutuamente. La comunión orgánica en la diversidad es obra del
Espíritu Santo, que transforma cada vocación en servicio para los demás, para
que el Cuerpo de Cristo crezca en la historia y cumpla su misión en el mundo”.
Todos somos
vidas en camino
Antes de
concluir su discurso, el Papa León XIV subrayó que, todos somos vidas en
camino, a las que Dios sigue inspirando sus sueños a través de los profetas de
ayer y de hoy, para liberar a la humanidad de antiguas y nuevas esclavitudes,
involucrando a jóvenes y ancianos, pobres y ricos, hombres y mujeres, santos y
pecadores en las obras de su misericordia y en las maravillas de su justicia.
“El Señor no
hace ruido, pero su Reino brota y crece en todos los rincones del mundo. Y en
este sentido, muchas ciudades y muchas comunidades necesitan que se les diga:
‘En verdad no eres la menor’ (cf. Mt 2,6)”.
Renato Martínez
Ciudad del
Vaticano
Fuente: Vatican News