Esperar hasta que amanezca
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| Dominicas de Lerma |
Hola, buenos
días, hoy Leti nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
Hace unos días
nos levantamos a las seis de la mañana y, al abrir la ventana, me di cuenta de
que sonaba un ruido extraño. Era muy suave, pero nuevo, y no sabía distinguir
de dónde venía. Lo primero que se me ocurrió fue bajar a la huerta, pero era
muy de noche y no podría ver nada. Así que, pacientemente, me fui a rezar y, al
acabar, ya estaba empezando a amanecer. Entonces pude ver qué ocurría.
El tanque que
hay en la huerta, para regar y que se alimenta del pozo, se estaba desbordando.
El ruido era el de una pequeña cascada.
Cuando todo
estuvo solucionado y volví a la oración, le decía al Señor cómo la paciencia
fue la clave para resolverlo. Porque lo primero que surge es el impulso de ir a
ver, pero en la oscuridad no consigues nada. La paciencia nos lleva a dar a
cada cosa su tiempo, a no obrar precipitadamente y, así, poder encontrar la
solución.
Siempre me han
llamado mucho la atención los treinta años de Jesús en Nazaret. Realmente,
Jesús fue muy paciente y supo esperar en Dios el momento para empezar a
predicar. No se dejó llevar por nada, solo por la voluntad de Dios.
La paciencia va
de la mano de la paz. Jesús es la persona más paciente que podamos encontrar.
En nuestra propia vida vemos cómo Él es paciente y nos espera, nos da mil
señales y caminos hasta que encontramos el que es.
A veces no
optamos por Cristo, sino por nosotros mismos. ¿Y qué hace Jesús? Nos espera
pacientemente. Él siempre está en el sagrario esperándote, para que te acerques
y le cuentes lo que estás viviendo. Porque Él te va a regalar Su paz.
Hoy, el reto
del amor es acercarte a Jesús y pedirle por lo que tienes en el corazón.
Después, sé paciente con una persona que lo necesite: muéstrale el rostro de
Cristo en tu actuar.
VIVE DE CRISTO
¡Feliz día!
18 octubre 2025
Fuente: Dominicas de Lerma
