«La espiritualidad mariana, que alimenta nuestra
fe, tiene a Jesús como centro». Con esta afirmación, León
XIV ha marcado el tono de su homilía en la Misa de este domingo
en la Plaza de San Pedro por el Jubileo
de la Espiritualidad Mariana. 
Vatican News
El Papa ha insistido en que «el domingo nos hace cristianos porque llena la memoria incandescente de Jesús nuestro sentir y nuestro pensar, modificando nuestra convivencia y nuestra forma de habitar la tierra».
León XIV ha subrayado que el Jubileo, celebrado este fin de semana en Roma, no es una celebración devocional más sino una llamada a «recordar siempre a Jesucristo» y renovar la fe con autenticidad. En su homilía ha evocado la historia de Naamán, un militar sirio del que habla el Antiguo Testamento, para alertar contra la autosuficiencia espiritual. «Si Naamán sólo hubiera seguido acumulando medallas para poner en su armadura, al final habría sido devorado por la lepra; aparentemente vivo, sí, pero cerrado y aislado en su enfermedad». Según ha explicado el Papa, fue vencer a su orgullo lo que le permitió sanarse. «De este peligro nos libera Jesús, Él que no lleva armaduras, sino que nace y muere desnudo».
«Dios es puro don, sola gracia»
En un mensaje dirigido a una sociedad centrada en el éxito, León XIV ha advertido de que «cuantos menos títulos se puedan ostentar, más claro está que el amor es gratuito». Y ha añadido que Dios es puro don, sola gracia, pero ¡cuántas voces y convicciones pueden separarnos también hoy de esta verdad desnuda y disruptiva!».
El Papa ha advertido igualmente sobre los peligros de una religiosidad vacía: «Cuidémonos, pues, de ese subir al templo que no nos lleva a seguir a Jesús». Y ha alertado de que existen «formas de culto que no nos unen a los demás y nos anestesian el corazón». En ese sentido, ha reivindicado que la fe verdadera implica «un encuentro real con Dios y con los demás».
Los pobres no son «leprosos»
Otra de las advertencias más directas de León XIV ha sido sobre la «instrumentalización de la fe». «Se corre el riesgo de transformar a los diferentes —a menudo los pobres— en enemigos, en “leprosos” a los que hay que evitar y rechazar».
En esa línea, el Papa ha recordado que «el camino de María va tras el de Jesús, y el de Jesús es hacia cada ser humano, especialmente hacia los pobres, los heridos, los pecadores». Por tanto, la espiritualidad mariana que protagoniza el Jubileo de este fin de semana «hace actual en la Iglesia la ternura de Dios, su maternidad». Y así, cada vez que los creyentes miran a María, «vuelven a creer en la fuerza revolucionaria de la ternura y del afecto».
«La humildad es virtud de los fuertes»
Finalmente, León ha XIV ha concluido su homilía destacando que «la humildad y la ternura no son virtudes de los débiles sino de los fuertes, que no necesitan maltratar a los demás para sentirse importantes». Y ha llamado a los fieles a «buscar la justicia y la paz» y a «mantener viva la espiritualidad cristiana, la devoción popular por aquellos hechos y lugares que, bendecidos por Dios, han cambiado para siempre la faz de la tierra».
Rodrigo Moreno Quicios
Fuente: Alfa y Omega